Editorial Sábado, 8 de diciembre de 2018 | Edición impresa

Buenas prácticas agrícolas, paso adelante

La incorporación de la obligatoriedad de las Buenas Prácticas Agrícolas al Código Alimentario Argentino son vitales para la producción.

Por Editorial

El Suplemento Fincas del sábado 1 del corriente da cuenta de disposiciones del gobierno nacional, de aplicación obligatoria de las Buenas Prácticas Agrícola (BPA), a la producción de frutas y hortalizas. Las BPA orientadas a favorecer la calidad e inocuidad de las frutas y hortalizas se incorporan al Código Alimentario Argentino  (CAA), tal como los estableció la Comisión Nacional de Alimentos y la Resolución 174/18 del Ministerio de Agroindustria. Se fija la obligatoriedad a partir de un plazo de dos años para el sector de frutas y de tres años para el sector de hortalizas.

El funcionario nacional, a cargo de Alimentos y Bioeconomía, señaló que la incorporación de la obligatoriedad de las BPA al CAA tiene por objetivo procurar la seguridad alimentaria, cumpliendo ciertos principios básicos por parte de los productores, que permitan dar mayores certezas al consumidor respecto del origen y calidad de los productos que se adquieren. Justamente a partir de este mes la miel argentina deberá ser trazada, esto es poder seguir el camino del producto desde su origen hasta llega a la mesa del consumidor.

En nuestro país existe un sistema público de control de alimentos (SNCA). Este sistema tiene como objetivo velar el cumplimiento del CAA. Dicho Código es la norma principal en la que se contemplan e incluyen todas las reglamentaciones, disposiciones y demás instancias que emiten los organismos pertinentes, referidas a la elaboración, transformación, transporte, distribución y comercialización de todos los alimentos para consumo humano.

El INTA  destaca que las BPA son las acciones involucradas en la producción, procesamiento y transporte de productos de origen agropecuario, orientadas a asegurar la inocuidad del producto, la protección del medio ambiente y del personal que trabaja en la explotación. Y agrega que las BPA se basan en tres pilares fundamentales. La higiene e inocuidad de los alimentos, que toma en cuenta aspectos relacionados a la disminución de los peligros microbiológicos, físicos y químicos que se producen en los procesos de producción. La protección y conservación del medio ambiente, mediante prácticas agrícolas que contemplen un bajo impacto y ayuden a conservar y mejorar el medio que rodea el cultivo. La seguridad de las personas, tanto en lo referente a la salud de los trabajadores agrícolas, la población circundante a la explotación, como la de los consumidores.  

Es interesante señalar que hay dos grandes orientaciones  en cuanto a protocolos BPA.

El vigente en EEUU, que es una guía para reducir al mínimo el riesgo microbiano de los alimentos, fue emitido por la FDA por lo que tiene carácter oficial. Hace pocos días hubo una dependencia de EEUU dedicada al control y prevención de enfermedades, pidieron a la población  no consumir lechugas romanas, tanto en EE.UU. y Canadá debido a que había aparecido un brote de escheriachia coli, hasta que se investigaran a fondo el origen del problema.

El otro sistema, el protocolo del Global Gap, aprobado por los países de Europa, es de carácter privado e incluye además del riesgo microbiano, el riesgo por productos fitosanitarios y el cuidado del medio ambiente.

Puede preguntarse para qué sirven las BPA, y la respuesta es, que a corto plazo, no habrá alimentos que no cumplan con estas condiciones, desde luego ya hoy casi ninguno para la exportación, y en tiempos no lejanos tampoco para mercados internos pocos exigentes. Tenemos que producir alimentos inocuos (sanos, confiables), en un medio ambiente cuidado, trabajadores seguros  y en  una agricultura sustentable. 

Las BPA no son nada nuevo, llevan ya más de dos décadas de prácticas en el mundo y en nuestro país. Numerosas empresas y actividades las aplican, las cumplen y las certifican. Que lleguen hoy a dos sectores tan importantes como frutas y verduras es un gran paso adelante. Somos un país productor de alimentos, para poder exportar debemos, indefectiblemente, cumplirlas; estas crean posibilidades de mercados y precios, mejoran la imagen de las empresas y el país, abriendo oportunidades.

Es indispensable aplicarlas lo más pronto posible.