Política Jueves, 23 de mayo de 2019

Bonadio volvió tras su licencia y dejó a Cristina Kirchner al borde de un nuevo juicio

Tras una licencia de tres semanas, el juez avanzó en la causa por los documentos históricos hallados en la casa de la expresidenta.

Por Corresponsalía Buenos Aires

El juez Claudio Bonadio volvió a su juzgado tras una licencia médica y una de sus primeras acciones fue avanzar en la causa por la que está procesada la expresidenta Cristina Kirchner a raíz del hallazgo de dos documentos históricos en su casa de El Calafate, durante un allanamiento.

Apenas se reintegró a su despacho de Comodoro Py 2002 tras una licencia médica de 21 días para ser intervenido quirúrgicamente, el juez federal Bonadio firmó el cierre de la instrucción de esa causa y pidió opinión a la fiscalía y a la defensa, trámite precio al envío a la siguiente etapa de debate oral.

De confirmarse, se trataría del sexto juicio oral que enfrentaría la expresidenta Kirchner, que el martes pasado se sentó por primera vez en el banquillo de los acusados por la causa “Vialidad”, en donde se investiga el presunto direccionamiento de obra pública en favor del empresario Lázaro Báez.

El magistrado debe resolver además, entre otras cuestiones, si comienza los trámites para el envío a juicio oral del expediente central de la causa “Cuadernos de las Coimas”, en la que la senadora Kirchner está procesada como supuesta jefa de una asociación ilícita con prisión preventiva, pero en libertad por sus fueros parlamentarios.

Justamente fue en el marco de la causa “Cuadernos” que se realizó el allanamiento en donde se encontraron los dos documentos históricos. Se trata de una carta de José de San Martín a su amigo y par Bernardo O’Higgins, escrita en París durante su exilio, fechada el 26 de diciembre de 1835; y un prontuario de Hipólito Yrigoyen, con sus actividades desde el año 1906 al 1910.

La defensa de Kirchner explicó ante la Justicia que ambos documentos le habían sido obsequiados y que no pensaba que fueran robados: en su libro “Sinceramente” dijo, por ejemplo, que la carta de San Martín se la regaló el presidente de la Federación de Rusia, Vladimir Putin.

El 8 de mayo, los camaristas Martín Irurzun y Leopoldo Bruglia de la Cámara Federal porteña habían ratificado el procesamiento a la expresidenta Kirchner en esta causa. Sin embargo, el tribunal de apelaciones modificó la calificación del delito que había dispuesto el juez federal Bonadio al entender que no se trató de un caso de “encubrimiento” sino de “incumplimiento de deberes de funcionario público”.

“Se encuentra suficientemente acreditado que tanto la importancia como el valor histórico de las piezas bajo examen eran circunstancias ciertamente conocidas por la imputada: basta para ello con reparar en la trascendencia que le asignó a los obsequios recibidos”, habían sostenido los jueces Bruglia e Irurzun.

“No caben dudas en cuanto a que los documentos históricos examinados, por su naturaleza, forman parte de la historia y, como tales, son considerados por la ley como patrimonio cultural de la sociedad y no deben ser atesorados en secreto para el usufructo personal”, remarcaron los jueces.

“Tras su recepción, era no sólo esperable sino también ineludible que Fernández de Kirchner informara al Archivo General de la Nación su tenencia, pues ello era una obligación expresa de la ley cuyo desconocimiento no puede alegar con éxito ni ampararse en una interpretación forzada de sus previsiones atento a la claridad normativa sobre el punto”, remarcaron.

Bruglia e Irurzun confirmaron, además, el embargo de cien mil pesos que le había trabado Bonadio a la expresidenta.