Economía Vendimia Domingo, 4 de marzo de 2018 | Edición impresa

Bodegueros preocupados por el “costo argentino” y cómo bajarlo

El tradicional almuerzo de Bodegas de Argentina reunió a varios referentes de la industria.

Por Miguel Flores - mflores@losandes.com.ar

Quejas que se deslizaban sin gestos adustos, entre copa y copa. Por el contrario, menos preocupados que en otras ediciones, los bodegueros que asistieron al Agasajo Vendimial 2018 organizado por Bodegas de Argentina se hicieron oír, tanto a lo largo y ancho del salón de bodega Los Toneles, como en el escenario dispuesto para los discursos, aunque sólo lograron algunas respuestas, casi de compromiso, del ministro de Agroindustria de la Nación, Luis Etchevehere, única autoridad junto al gobernador Cornejo.

Arriba y abajo, el tema recurrente fue la caída del consumo de vino desde 2016 y cómo revertirlo. El anfitrión y presidente de Bodegas de Argentina, Walter Bressia, se encargó de separar tantos entre autoridades y empresarios: “Algunas causas son competencia del Gobierno nacional y otras, propias de la actividad privada”.  

Entre las primeras, el empresario volvió a la carga con una actualización de reintegros del 6% al 9% (el sector se reunirá el 26 de marzo con la Nación para buscar una salida) y optimizar costos logísticos. Aunque no sin admitir una concesión reciente como la baja del 50% del arancel de exportación para pequeñas bodegas vigente desde el 1 de marzo, y las gestiones para cerrar un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea que ha generado expectativa para el futuro exportador del vino argentino.

A cambio, señaló la obligación de las bodegas de mejorar la productividad y dotarse del equipamiento necesario para eso. 

Inflación, lobby y cambios

En palabras de Bressia “el mayor problema es la inflación. Reducirla es responsabilidad del Estado”.

De la enumeración también surgió implícitamente la pulseada por la Reforma Impositiva que, en principio, favoreció al vino por sobre la cerveza, luego de revertir la prohibición de la publicidad del vino en CABA. Para el titular de Bodegas de Argentina “los temas vitivinícolas están en la agenda nacional”. 

Por su parte, Etchevehere había permanecido inmutable en el estrado del Desayuno de Coviar y pocos asistentes entendían que era una señal clara de la falta de anuncios. Tampoco los hubo en el Agasajo, sí una “bajada de línea”. 

“Intentamos facilitarles  las cosas para que se dediquen a lo que saben hacer.  Senasa ya eliminó más de 700 disposiciones. Pero necesitamos más bocas abiertas para colocar la producción. En la apertura de nuevos mercados y mejorar condiciones de competitividad van a encontrar un socio de fierro en nosotros. Pero tienen que ser creativos ante los cambios de hábitos de los consumidores”, fue el mensaje del funcionario a los empresarios.  

En simultáneo a la letanía de los costos logísticos que es recurrente en la industria al hablar de pérdida de competitividad, el desarrollo de nuevos productos para incrementar ventas fue tal vez el punto de contacto implícito.

Entre los que recogieron el guante está RPB, una de las tres mayores bodegas de Argentina. Según su gerente general, Daniel Catalá, “aunque nos esforzamos en promoción y precios,  en vinos genéricos el margen es corto tanto en góndola como en distribución. Nuestro laboratorio está haciendo distintas pruebas para lograr vinos de menor graduación alcohólica pero la legislación del Instituto Nacional de Vitivinicultura marca un límite”.

Al respecto, el ejecutivo vinculó la tendencia al contexto de costos “con el cual cualquier movimiento de precios puede ser riesgoso”. A su turno, Bressia pidió adecuar el marco legal para dar cabida a nuevos productos”.

Fue el gobernador Alfredo Cornejo el encargado de cerrar el evento de Bodegas de Argentina con un mensaje optimista. “Estamos en condiciones de ganar más mercados. Nos comprometemos a seguir trabajando en las externalidades de la vitivinicultura”. 

Apostillas

Alfredo y su alumnos

Al estilo de un estricto preceptor frente a revoltosos adolescentes, Cornejo no dudó en “retar” a quienes entre charla y vino ignoran cualquier discurso. “Voy a ser breve, pero necesito silencio”, dijo en tono serio y repitió más enfático: “Seré breve, les pido que se callen”. Luego de un prolongado “shhhhhh”, finalmente logró lo que Bressia antes había intentado sin éxito. 

“Ya no se escucha música en cassette, hoy es Netflix”

El ministro Etchevehere se esmeraba en ejemplificar cambios de hábito de consumo, cuando la década del ‘70 se apoderó de él con una lista anacrónica: “Las fotos con rollo no existen, hoy se usa el celular”, tiró, para después concluir: “Tampoco música en cassette. Para eso está Netflix”. No faltaron las risas.