Sociedad Martes, 18 de junio de 2019 | Edición impresa

Biodiversidad: pérdidas por la actividad humana

El 75% del ambiente terrestre y 66 por ciento del ambiente marino se han alterado considerablemente, señala el Informe de Evaluación Global.

Por Dr. Carlos M. Cuervo - Comisión de Derecho Ambiental

El día mundial de la Biodiversidad, 22 de mayo, sirvió para releer las conclusiones del Informe de Evaluación Global elaborado por la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (Ipbes) presentado en París el 6 de mayo. Refleja una imagen alarmante sobre extinciones de especies, disminución de vida silvestre, pérdida de hábitat y agotamiento de los servicios ecosistémicos, cruciales para nuestro sustento y desarrollo económico. 

 

En 1.800 páginas este histórico reporte, con rigurosidad, esboza causas y consecuencias del perjuicio que experimentamos. Cuatrocientos expertos de 50 países vinculan directamente la pérdida de especies con la actividad humana. Ciento treinta países aprobaron la evaluación más completa de la biodiversidad mundial jamás realizada. Expusieron que hay emisiones de gases de efecto invernadero duplicadas; la temperatura global promedio subió 7 grados y el nivel del mar pasó de 16 a 21 centímetros desde 1900. Busca influir en decisores y políticas futuras.

Cifras

El 75% del ambiente terrestre y 66% del ambiente marino se han alterado considerablemente. Más de un tercio de la superficie terrestre y el 75% de los recursos de agua dulce van a la producción agropecuaria y alrededor de 1 millón de especies están en peligro de extinción. La humanidad realiza un uso tan abusivo e insostenible de los recursos naturales y su riqueza biológica que socava las bases de su propio desarrollo. ¿Se acuerdan de “RIO”? pues el guacamayo azul de la película lleva 20 años sin ser visto en su hábitat.

 

El número de variedades vegetales y de razas animales usadas se redujo drásticamente resultado de cambios en el uso del suelo, pérdida de conocimientos tradicionales, preferencias del mercado o comercio internacional a gran escala.

Muy pocas variedades de plantas se cultivan, desarrollan, comercializan y conservan en el mundo. Un peligro latente acecha a nuestros cultivos: más monocultivos. Muchas variedades agrícolas importantes para garantizar la seguridad alimentaria a largo plazo, carecen de protección legal. La homogeneización agraria dio lugar a que se hayan registrado globalmente cientos de especies invasoras que distorsionan los ecosistemas.

 

Ejemplos sobran: jabalí, ciervo, ardilla, la famosa alga “Didymo” o “Moco de Roca”. Ante la tremenda posibilidad de que la raza se enfrente a la destrucción masiva de cultivos por enfermedad o por cambio climático, Noruega creó un banco de germoplasma universal, la Bóveda de Semillas de Svalbard que pretende reunir una copia de seguridad de plantas comestibles del mundo, un arca de Noé vegetal. 

Argentina ocupa el 9no lugar mundial con mayor biodiversidad (Informe Planeta Vivo 2010 WWF). Es un país “mega diverso”, 15 ecorregiones continentales, 3 oceánicas y la región antártica, 9 mil especies de plantas y 2.380 especies de vertebrados. Con 490 áreas protegidas, 57 parques nacionales y 1 área marítima protegida, dan 12,8% de la superficie, es pionera mundial en iniciativas para proteger la biodiversidad a través del sistema de Parques Nacionales. Una futura ley debería fortalecer y ampliar el Sistema Federal de Áreas Protegidas, fijando estándares mínimos, políticas y financiación comunes entre jurisdicciones y actores interesados; conservar al menos un 17% de cada región natural terrestre y el 10% del mar; metas planteadas en Ley 24375. 

 

Nuestra Constitución alude a la protección del patrimonio natural y biodiversidad (art. 41), más el art 75 inc.18 que encarna estas ideas y cláusulas. La Ley 25675 define los presupuestos mínimos para la gestión sustentable, preservación y protección de la biodiversidad (Arts. 1/2). Completa dicha protección y estrategia el nuevo Código Civil y Comercial que incorpora la tutela de la biodiversidad dentro de los límites al ejercicio de los derechos individuales sobre los bienes (Art. 240). En 2016 se revisó la Estrategia Nacional de la Biodiversidad. La Ley 24.375, entre otras normas, motivó fallos tanto en el Caso Laguna de Rocha (BsAs), donde la Suprema Corte, suspendió efectos de una Ley que limitaba la protección de este espacio por otra Ley posterior y admitió medida cautelar pedida.

Y en la causa conocida como “Veladero” se invoca entre otras el convenio de biodiversidad para autorizaciones administrativas previas. Morello decía: “El derecho ambiental es un nuevo derecho, comprensivo, que instalado como una problemática acuciante, de urgente solución, produce disfuncionalidades en los institutos clásicos del derecho, Transformándolos, modificando su impronta genética, para satisfacer necesidades básicas de respuesta ineludible”, y en sus palabras nada sobra si nos referimos al problema de la Biodiversidad: acuciante, urgente e ineludible.

La científica Sandra Díaz, autora principal del informe, señala: “La vida en la Tierra es un tejido complejo, y no podemos actuar, como si lo estuviéramos viendo desde afuera”, ecóloga por UNCórdoba completa: “Somos hilos en esa tela. Si la tela se está haciendo agujeros y se está desgastando, eso nos afecta a todos”.