Turismo Domingo, 31 de marzo de 2019 | Edición impresa

Barcelona: “Nos encontramos en el mamut”

Un punto de encuentro anecdótico en parque de la Ciudadela, para acortar los años de distancia con amigos entrañables.

Por CC

Podrían haberme dicho el monumento a Colón, las fuentes de Plaza Cataluña, la esquina de La Pedrera o la puerta de El Nacional sobre Paseo de Gracia. Incluso, hubiera aceptado algún puestito del mercado de la Boquería. Pero el mensaje de WhatsApp decía “nos encontramos en el mamut, no queda lejos de donde estás parando”.

Recién acababa de llegar a Barcelona después de 20 años de mi primera visita y mi primera misión era encontrarme con unos amigos a quienes hacía mucho tiempo que no veía. Ellos tampoco vivían allí, pero por esas casualidades coincidíamos aquella mañana de un sábado invernal en Barcelona. Y nos queríamos ver.

 

Dejé atrás territorio conocido en los recortes de la memoria. Las calles del Barrio Gótico, las ramblas, los pasillos con liquidaciones de invierno de El Corte Inglés y las vidrieras de lujo del Paseo de Garcia. Llegué al Arco de Triunfo -imponente, fue diseñado por el arquitecto José Vilaseca para la Exposición Universal de Barcelona de 1888, oficiando de entrada principal- donde todo parecía preparado para disfrutar de un fin de semana.

Un poco más allá, los puestos de la comunidad china ofrecían platos típicos chinos, masajes chinos y muestras de caligrafía china.

Ya en terrenos del Parc de la Ciutadella -donde está el famoso mamut-, algunos vendedores ambulantes desplegaban alfombras para tentar a los paseantes, mientras un hombre hacía burbujas gigantes, delicia para los chicos que intentaban atraparlas, y por las que él esperaba unas monedas. Una laguna, unos patos y allí, asomando entre la vegetación, el mamut.

 

Confieso que sabía de la existencia de esta escultura, pero nunca había estado allí.

Siendo invierno y aún temprano por la mañana, fue fácil acercarse en los intervalos en que el animal quedaba libre de chicos colgando de su larga trompa. Parece que fue idea de un conocido geólogo y naturalista español, Norbert Font, quien propuso colocar réplicas de diferentes animales prehistóricos que poblaron Cataluña en el parque de la Ciutadella.

Pero todo empezó (y terminó) con este mamut. La escultura de hormigón armado, obra de Miquel Dalmau, data de 1907 (parece que fue restaurada en 1998), pero Font murió en 1910. Detrás del mamut, la cascada monumental se disputaba el puesto como escenario de fotos turísticas.

 

Miré el celular: la hora acordada. Y allí en el camino zigzagueante entre el lago y el mamut, avanzaban mis amigos entrañables. Un abrazo salvó esa distancia de años. Ayudó también una selfie entre la trompa y los colmillos del mamut.