Sociedad Domingo, 8 de septiembre de 2019 | Edición impresa

Barberías: los nuevos reductos de hombres, casi clubes de caballeros

Desde hace unos 5 años proliferan en la Provincia. Algunas recrean ambientes del siglo pasado y otras son temáticas.

Por Ariel Cubells - Especial para Los Andes

Las renovadas barberías son un club de caballeros, sitio exclusivo de hombres, un verdadero reducto de “machos”. Pero no de aquel varón antiguo y un poco desaliñado, sino de este de ahora, coqueto, detallista, prolijo y que en las modernas peluquerías ha encontrado su “lugar”.

Barberías

Ambientadas casi igual a aquellas de antaño de 1920, desde hace unos 5 años las barberías proliferan en Mendoza y se han metido en la rutina de las hombres. Con la llegada de los modernos cortes al estilo europeo (cabello largo arriba y rapado abajo) y el regreso de las barbas tupidas, estas peluquerías se transformaron en una visita obligada de tantos muchachos que no pasan más de 20 días sin regresar. 

 

“La situación económica hace que por ahí los clientes vengan un poco más distanciado, cada dos o tres semanas. Igual hay quienes siguen viniendo todas las semanas”, le cuenta a Los Andes Marcelo Arditi, uno de los dueños de “The Arditi”, barbería ubicada en Patricias Mendocinas casi Espejo, en pleno centro. 

Marcelo Rolland / Los Andes

El nombre no es antojadizo. Además de llevar su apellido, la marca de la peluquería hace cierta referencia a The Beatles, e ingresar allí es casi como sentirse en una disquería de Liverpool. 

 

Él que viene acá sabe que va a escuchar buena música, y hasta se puede tomar un trago o un café mientras espera ser atendido. Tenemos clientes fijos y ya los conocemos, se hace una relación de confianza y charlamos de todo, fútbol, música, política. Hay muy buen clima”, agrega. 

-¿Cómo empezó el proyecto de la barbería?

-Veíamos que la gran mayoría de personas que venían eran hombres, y notábamos que se imponía otra vez el uso de las barbas bien marcadas. Nos decidimos a arrancar hace 5 años. 

-¿El hombre es más coqueto que la mujer?

-Puede ser, no sé si más coqueto pero si más detallistas, diría. No sigo porque acá los muchachos me miran mal... (risas)

 

El lugar para los motoqueros

“El Gallo Negro”, situada en 9 de julio pasando Colón, de Ciudad, es el sitio que los amantes de las motos y de los buenos cortes deben elegir. Entre motos antiguas y “bebidas espirituosas”, como reza uno de sus carteles, los barberos se mueven y atiende a los clientes que van llegando.

Clásico. Un enorme y antiguo espejo cuelga en una de las paredes de la barbería ‘El gallo negro’. Un lugar con “mística”, asegura su dueño. | Marcelo Rolland / Los Andes

Previo los recibe Gastón Campos, uno de los propietarios, que aclara que esto es como estar en el barrio: “Creo que este lugar tiene mística, es para estar entre amigos. Llegás, esperás que te atiendan tomando algo, y te vas con look renovado y relajado”. 

 

“Acá estamos en confianza, se habla de motos, de fútbol y de chicas también, no les voy a mentir. Todos estamos para pasar un momento ameno”, remarca Gastón. 

Entre varones de 30 a 45 años se mezcla algún adolescente, hasta que sorprende un chico de 12 años que llega a pedir su turno para cortarse el pelo. “Acá viene gente de todas las edades, hombres que se recortan la barba todas las semanas, incluso un abuelo de 75 años que se hace un afeitado clásico”, comenta Leandro, uno de los barberos. 

 

“El Gallo Negro” también tiene su espacio para comer y tomar algo, y hasta una sala de tatuajes. Estos servicios los transforman en un salón de “ocio y buenas costumbres”, como se presenta en la fachada. 

Cerveza tirada, fútbol y mesa de pool

Con esas ideas Ariel Guiñazú pensó y diseñó “Buenos muchachos”, la barbería clásica de calle San Martín al 108 de Godoy Cruz. Y realmente, esto si que es el spa al que todo varón quiere ir. Pantallas con partidos de fútbol, una mesa de pool, cerveza tirada y después pelo y barba. Completo. 

 

“Cuando lo armamos, un amigo me dijo ‘esto te lo hiciste para vos’. Y la verdad que es el lugar que todo hombre anhela. También es el espacio que han encontrado para arreglarse y estar prolijos, que antes no lo tenían”, resume Ariel. 

Espera. Sebastián toma una cerveza mientras aguarda su turno. | Marcelo Rolland / Los Andes

Es el turno de Gonzalo para renovar su look, pero la cerveza está a medias; el barbero le dice que termine de tomar tranquilo y después lo llaman. “Así es el clima acá, tenemos clientes que les toca cortarse, pero la están pasando tan bien que eligen esperar un poco más y que los atiendan después”, explica Guiñazú. 

 

Gonzalo ahora sí terminó su trago y pasa. Antes comenta: “Vengo desde Carrodilla, tengo otros lugares para cortarme y afeitarme, pero acá se disfruta”: 

Los clientes pasan uno a uno y reposan en esos sillones centenarios que le dan a la barbería ese romanticismo de antes. “Quisimos lograr una peluquería como las antiguas, por eso acondicionamos así el local y le dimos esa vestimenta a los peluqueros.

“Hemos recibido a hombres que vienen con su hijo y con el padre, las tres generaciones. Ahí nos dimos cuenta que cumplimos el propósito. Si nos visitan los más grandes es porque han llegado a sentirse como cuando eran jóvenes”, cierra con esa frase la charla el creador de “Buenos Muchachos”: 

 

Cilindro rojo, azul y blanco

El palo barbero es un símbolo de las barberías y en ninguna de ellas falta en la puerta de ingreso. Se trata de una especie de cilindro de color rojo, azul y blanco que gira mientras el local está abierto

Liverpool. La barbería The Arditi y su referencia a The Beatles. | Marcelo Rolland / Los Andes

La historia de este objeto se remonta a la Europa Medieval, cuando los barberos hacían más que cortar el pelo y la barba. Se dice que estos profesionales también en sus sillones hacían extracciones de muelas, blanqueaban los dientes, ponían enemas y hasta realizaban amputaciones. Cuando hacían estas intervenciones el palo barbero circulaba para avisar que en ese momento no estaban cortando ni el pelo ni la barba, sino que estaban haciendo tareas más complejas. Originariamente este ícono era sólo blanco y rojo (por las vendas y la sangre), pero cuando los barberos se dedicaron sólo a su actividad fue que le agregaron el color azul para poder diferenciarse.

 

Para coquetos

Además del corte de barba, las barberías ofrecen diferentes productos para su mantenimiento. Por ejemplo, aceites para hidratar ese cabello y pomadas para aplicar diariamente y darle forma. Estos insumos se consiguen, en general, en el orden de los $200.