Sociedad Martes, 22 de octubre de 2019 | Edición impresa

Bajo Luján: 700 familias serán relocalizadas a partir de noviembre

Antes de fin de año, los pobladores de este asentamiento se mudarán a barrios ubicados en Perdriel, Ugarteche o en ciudad de Luján.

Por Ignacio de la Rosa - idelarosa@losandes.com.ar

“Va a ser un cambio muy importante. Mi hijo al fin va a poder invitar a sus compañeritos de escuela a la casa y vamos a volver a tener una vida social más movida”.

La emoción se cuela en la cara de Norma Lucero (44), y se filtra sin disimulo en su voz.

Esta mujer, que trabaja haciendo limpieza doméstica, integra una de las 700 familias que en diciembre ya estarán relocalizadas en uno de los 11 barrios que la Municipalidad de Luján de Cuyo ha construido en Perdriel, Ugarteche y Costa Flores. 

 

Por ende, está también entre las 700 familias que antes de fin de año abandonarán sus precarias viviendas en la zona conocida como el Bajo Luján , e inmediaciones.

Norma vive con su esposo, sus hijos y sus nietos, En total son 10 en una vivienda que levantaron desde cero en la zona conocida como 9 de julio, ya que su casa linda con esta calle en la ladera sur del Bajo. “Si Dios quiere, a partir del 4 de noviembre empieza la reubicación de las 700 familias. Va a ser muy emocionante festejar la Navidad y el Año Nuevo en la nueva casa. ¡Vamos a tirar la casa por la ventana!”, contaron entre risas Norma y su amiga Yésica Ponce (32), otra de las vecinas de la zona de 9 de julio.

Orlando Pelichotti / Los Andes
Orlando Pelichotti / Los Andes

Ambas mujeres participaron durante la mañana de ayer de la emotiva elección del nombre del flamante barrio al que se mudarán -muy probablemente- en diciembre.

“Jardín de Brandsen” fue el nombre elegido democráticamente por la mayoría de los futuros habitantes, quienes mantuvieron una reunión en el salón de la Sociedad Libanesa del centro lujanino. 

“Es increíble la emoción con que se está trabajando. Por un lado está la alegría de saber que vamos a tener nuestra casa, con red de agua, cloacas y servicios. Pero, por otro lado, una sensación rara; como de tristeza de irnos del lugar donde nos criamos, donde crecimos”, se confesaron las mujeres.

Los propios dueños de las casas participaron en su construcción, dado que la comuna solicitó a la empresa que tuvo a su cargo las obras que se diera prioridad a estas personas al momento de ocupar los puestos de trabajo. “Las viviendas se construyeron dentro del Fideicomiso nacional de vivienda social. El municipio se encargó de aportar el terreno, el equipo de trabajo y toda la logística (incluida la escrituración). Mientras que la Nación se encargó de las obras de infraestructura”, destacó el director del proyecto Ribera Luján, Rolando Giolo.

Orlando Pelichotti / Los Andes

En total se aportaron más de 1.100 millones de pesos; y el programa se paga por medio de UVI (Unidades de Vivienda). Los trabajos incluyeron, además de las casas; la urbanización y restructuración -red de agua, cloacas y energía.

Cuenta regresiva

“Jardín de Brandsen” fue bautizado con ese nombre porque el barrio está ubicado sobre esa calle. Está en la zona de Perdriel, y es uno de los barrios de categoría “centro” que se construyeron.

“En 2016 hicieron un censo para confirmar la cantidad de familias que vivían en el lugar. El Bajo es muy grande, y hay como siete barrios en total. Luego las asistentes sociales nos preguntaban si nos gustaría vivir en ‘zona céntrica’ o en ‘zona rural’, y así nos fuimos organizando”, destacaron Norma y Yésica.

 

Luego la comuna comenzó a trabajar con los referentes y uniones vecinales, y fueron sucediéndose las primeras reuniones. “A fines de 2017 empezaron las obras, y nosotros empezamos a organizarnos en distintos grupos para ir trabajando ya como unión vecinal”, detallaron.

Reunión. Grupos de vecinos participaron de una jornada para la elección de nombre de sus barrios. | Orlando Pelichotti / Los Andes

Ayelén Velázquez (31) vive en la zona lindante con calle Balcarce; y también será vecina del flamante “Jardín de Brandsen”. “Para mí fue un conjunto de emociones; el tener que dejar el lugar donde te criaste y donde estuviste toda tu vida para ir a algo nuevo. Ni hablar de la sensación de mi papá y de lo que va a ser acostumbrarse. Él estaba muy negado a irse, porque había levantado su casa ladrillo por ladrillo. Es muy importante el trabajo que se está haciendo para que no sea tan abrupto el desarraigo”, destacó la joven, quien está terminando sus estudios terciarios. “Se ha hecho un trabajo muy humanitario”, resumió.

Adriana Quinteros (37) está lista para mudarse de “jardín”. Actualmente vive en el barrio “Jardín Costero” -dentro de la zona del Bajo- y también tendrá su casa en calle Brandsen. “Hace 14 años vivimos en el lugar. Pero para mí y para mi familia fue muy emocionante saber que nos vamos a mudar, es un sueño. Siempre quise darle el mejor estilo de vida a mi hija.Hemos hecho 3 casas ya, con sudor. Pero ahora empezamos algo nuevo, y sólo pienso en el futuro de mi hija”, sintetizó.

 

“Es algo hermoso. Porque ya sé que esta casa es mía. Va a costar un poquito irse, pero estoy contento. Bendecido, prosperado y en victoria”, resumió José Rodríguez (68), quien vive hace 30 años con su esposa y sus 4 hijos en la calle Gascón.

Dura realidad

Además de ser referentes sociales y vecinas dentro de lo que es la zona 9 de julio, Norma y Yésica son grandes amigas. Y juntas repasan lo cuesta arriba que es vivir en el Bajo, donde la vulnerabilidad y las falencias son moneda corriente.

“Acá el agua llega con una manguera que va por debajo de la tierra (NdA: y señala una zona donde la tierra está húmeda y la convierte en barro). Hace un tiempo se pinchó y el agua fue haciendo que ceda todo, hasta que se abrió el pozo séptico. Mi marido tuvo que poner unas maderas y unas chapas”, resumió Norma en la entrada de su casa (o la que será su casa hasta diciembre, si todo va bien).

Para comunicar la parte baja con calle 9 de Julio hay una extensa escalera de cemento, y que en verano se puede tornar interminable y sofocante. La misma escalera por la que una vez que cae el sol no se puede bajar, ya que la zona es insegura. Y nunca falta quien se agazapa para robar algo, o intentar hacerlo.

“Una vez que nos vayamos de acá, me voy a quedar más tranquila. Porque hoy los chicos se suben a los techos para jugar, o tengo que tener cuidado para que no caigan al pozo o al canal”, sintetizó Norma.
 

La primera etapa de Ribera Luján 

En simultáneo con la relocalización, la comuna lujanina comenzará a trabajar en el proyecto Ribera Luján. Se trata de un emprendimiento integral que incluirá un espacio verde, ciclovía y hasta una sede de Luján Playa centro (en la zona del dique Cipolletti). Todo el predio comprenderá 354 hectáreas, divididas en 10 zonas y con tres cruces al río. Los límites serán la calle Lamadrid (al norte), Bella Vista (al sur), el Dique Cipolletti (al oeste) y la calle Terrada (al este).

Según destacó el director del proyecto, Rolando Giolo; la primera etapa comenzará a trabajarse antes de fin de año, e irá desde la cancha del Luján Sport Club hasta la estación de trenes.

“Viene a dar respuesta a un déficit que tiene el departamento referido a espacios públicos. Incluirá un parque urbano con sendero de caminata, bicisenda, juegos de niños, churrasqueras, y una escalinata que vinculará con la calle Santa María de Oro”, sintetizó Giolo.