Sociedad Sábado, 9 de noviembre de 2019

Así le contaba Los Andes a los mendocinos la caída del muro de Berlín

Puso fin a la llamada Guerra Fría, que dividió y enfrentó al mundo en dos polos ideológicos durante varias décadas.

Por Luciana Sabina - Especial para Los Andes

Luego de vencer a la Alemania nazi, Sir Winston Leonard Spencer Churchill comentó a su par norteamericano: “¿No habremos carneado al cerdo equivocado?” haciendo alusión a Iósif Stalin, socio de ambos. Las diferencias entre el bando vencedor se manifestaron pronto y dos formas de entender al mundo -una liderada por Estados Unidos y la otra por los rusos- dividió ideológicamente a gran parte de la humanidad durante décadas. 

Los historiadores llaman a este período, que finaliza simbólicamente con la caída del Muro de Berlín, como el de la “Guerra Fría”. La denominación refiere a que no hubo encuentros bélicos entre los contrincantes, de allí fría, sin embargo es un concepto poco real ya que las Grandes Potencias se enfrentaron pero fuera de sus territorios, eligiendo otros escenarios para medir fuerzas. La Guerra de Vietnam fue un claro ejemplo de ello. 

 

Dentro de este marco bipartito la división se concretó brutalmente en el territorio alemán. Desde 1949, el país y su capital se dividió entre los vencedores. Con el tiempo las diferencias fueron notables. La Alemania “capitalista” prosperó económicamente, esto tentó a los germanos regidos por el socialismo que comenzaron a trasladarse. Para evitar un éxodo masivo, el 13 de agosto de 1961, las autoridades soviéticas construyeron el famoso muro, dividiendo a Berlín en dos. 

Al principio optaron por un alambrado que se colocó de la noche a la mañana. Muchas familias quedaron separadas porque algunos de sus miembros se encontraba en el sector contrario en ese momento y no se les permitió regresar. Poco después se utilizaron ladrillos, aunque terminó mutando en una pared de hormigón con unos cuatro metros de altura.   

 

Se calcula que cerca de 200 personas murieron tratando de atravesar la muralla, ya sea por las “trampas” colocadas en su interior y alrededores o por las balas de los vigilantes. 

El 9 de noviembre de 1989, hace exactamente treinta años, el mundo observó con emoción la caída de aquél obstáculo que mutilaba a los alemanes. Diario Los Andes, al compás de la prensa internacional, dedicó espacio al acontecimiento que con el tiempo mutó en hito histórico. Un epígrafe rezaba “el muro de Berlín, al igual que otras barreras convencionales, cedió ante el deseo del hombre de reclamar por su libertad, ya que ésta no puede ser amurallada por mucho tiempo”.