Espectáculos Domingo, 21 de abril de 2019 | Edición impresa

Armando Tejada Gómez: un homenaje con música

Recuperamos aquí una de las últimas entrevistas que diario Los Andes le hizo al inmenso propulsor del Cancionero Cuyano.

Por Carlos Campana - las2campanas@losandes.com.ar

Hoy se cumplen 90 años del nacimiento de uno de los más grandes personajes literarios y artísticos que tuvo Mendoza. Hijo de Guaymallén, Armando Tejada Gómez fue locutor, poeta, escritor y compositor. Un autodicta que aprendió desde muy niño los golpes de la vida.  

Hoy lo recordamos con una de las pocas entrevistas que se le hicieran. Fue publicada por Los Andes el sábado 3 de diciembre de 1983, cuando llegó a nuestra provincia, días antes del regreso a la democracia con la asunción de Raúl Alfonsín en la presidencia del país. Con el título “La Argentina puede exportar cultura” se iniciaba esta interesante entrevista:

“La presencia de Armando Tejada Gómez ‘tan viñedo y cordillera, tan mendocino y argentino por sus raíces, y por su follaje tan universal’, nos recuerda el título de uno de sus libros: “Profeta en su tierra”. Esa singular estampa de poeta, de “nombrador” que ha adquirido través de estos años, proyecta al personaje interior y lo hace trascender a simple vista. Luego, el caudal de su rica verba, hará lo demás. Sin duda el suyo es siempre un testimonio válido. De allí nuestra requisitoria y el posterior diálogo con él.

-¿Qué dice Armando Tejada Gómez sobre Quilapayún?

- Este conjunto nace en un momento en que también nace un nuevo modo de expresar la canción popular... en Chile, en su tierra, alcanzan un liderazgo que se va a extender en forma, podría decir dramática.

- ¿Por qué dramática?

- Porque ellos aparecen en un momento en que las fuerzas sociales del continente, comienza a expresarse y a presionar la historia. De modo tal que ello va a producir un fenómeno que es el de que por primera vez, el socialismo llegue al poder por la fuerza de los votos. En esos momentos aquello representó un hecho nuevo. Insólito. Pero como nos ha ocurrido a nosotros, los argentinos, que el pasado 30 de octubre pudimos volver por nuestros fueros democráticos ese camino hacia la democracia pareciera estar lleno de acechanzas. A la democracia, las metrópolis, la admiten dentro de su casa, pero fuera de ella le tienen terror...  En Chile se vivió en aquellos años, un cambio y a Quilapayún le toca protagonizar cantando, un momento en que la sociedad chilena intenta pasar de un modo de vida a otro nuevo. Luego en 1 973. se produce abruptamente la ruptura de ese proceso y Quilapayún, durante el golpe de estado, se hallaba representando al gobierno de Chile en la Conferencia de los No Alineados en París. Eso les permitió salvar sus vidas y su canto

-¿De allí en más qué sucedió?

- En medio de la desesperación que implicaba estar lejos de su patria y lógicamente alejados de sus seres queridos, se proponen una tarea estética que pueda expresar nuestro perfil latinoamericano en los lugares donde tendrían que actuar de allí en mas. Como síntesis digo que este sería el merito histórico de Quilapayún, el haber mantenido la vocación democrática de los pueblos del cono sur de América, donde representan, con su canto esa vocación democrática de nuestros pueblos.

- ¿Cómo se produjo el contacto entre ustedes?

- Fue en México en 1982. En ese entonces la venida de ellos a nuestro país, representaba un sueño muy lejano. Porque la nuestra era una sociedad terriblemente cerrada, como lo es hoy la sociedad chilena, debido al autoritarismo que nosotros, a través de los votos, hemos logrado desechar. Cuando entonces soñábamos con este viaje, pensamos que una gira por la Argentina debía culminar en Mendoza. Porque Mendoza con Chile son un capitulo aparte de toda nuestra geografía. Chile y Mendoza son como los dos rostros de una misma realidad sudamericana. Chile y Mendoza tienen todo, juntos. Es imposible otro tipo de planteo entre ‘chilenos y mendocinos. No sé si en otras zonas del país, Neuquén, Chubut, Santa Cruz, por ejemplo, esa identidad de ser y comprometernos mutuamente, casarnos y tener familia allá y acá, se haya logrado. Estamos, si se quiere, fundidos. Somos como un mismo pueblo con la cordillera de por medio. Esto va a ser así siempre.

- ¿Cómo se siente Armando Tejada Gómez al estar en su tierra natal?

- Esta es mi casa. Esta es la casa solariega que me dio origen. Que me dio sentido. Que me culturizó y me dio el lenguaje que poseo y que está traducido a 25 idiomas. Esta es la casa mía. A la que he vuelto sin ningún tipo de rencor y mucho menos contra mi pueblo. Yo he invitado a Quilapayún como todo mendocino invita a sus amigos a su casa. Porque en Mendoza hay un fenómeno. Cuando alguien golpea una puerta, los dueños de casa le dicen “Pase” y después le preguntan “¿Que desea?”. En cambio, en el resto del mundo primero le pregunta qué desea y después van a pensar si le abren la puerta.