Sociedad Domingo, 21 de julio de 2019 | Edición impresa

Arcos: el militar olvidado en el cerro desde donde se veía venir a enemigos

Afirman que la elevación diariamente visitada por caminantes y corredores, fue utilizada como punto de vigilancia para la gesta libertadora.

Por Francisco Guerrero - fguerrero@losandes.com.ar

“Mirá allá está San Martín, al este, a la derecha (al sur) tenés Luján, el río Mendoza, más acá está el hipódromo y aquí abajo a la izquierda tenés la ruta 13 y más allá el camino a Villavicencio”, le comenta José a Claudia mientras hacen ejercicio de elongación luego de más de una hora de esforzada caminata hasta la cumbre del cerro Arco, un mirador del valle donde se encuentra la mayor parte de la población que compone el Gran Mendoza.

 

A pocos minutos del Centro y a unos dos kilómetros al oeste de la villa de El Challao, este sitio es visitado por casi 3.000 personas todos los meses. La mayoría son mendocinos “del Valle” que vienen a recorrer las pintorescas montañas de la precordillera, aunque también por aquí hay muchos turistas, locales y extranjeros, además de parapentistas porque el lugar es ideal para la práctica de esta actividad.

Para muchos, recorrer las montañas, los senderos y ríos secos resulta una experiencia fascinante, y para otros los cerros son un estilo de vida, como lo es para Domingo Álvarez, el experimentado y reconocido montañista mendocino que atiende a los visitantes del Arco en su puesto ubicado en la base. Allí, además de comida y música folclórica se encuentra un pequeño museo de montaña.

 

El cerro Arco pasó a tener protagonismo entre los mendocinos en los 70 y principios de los 80, cuando se instalaron las antenas de radio y televisión en la cima, y se habilitó el campo de despegue de alas delta y de parapente. Con el correr de los años, los deportistas lo tomaron como centro de entrenamiento, especialmente para los atletas y montañistas. Es que el cerro tiene una pendiente de casi 600 metros. Aunque se requiere de un buen estado físico, personas de todas las edades se animan a subirlo. Domingo estima que solo un 20 % llega a la cumbre.

Sobre el origen del nombre del cerro no hay mucha información pública disponible. Los propietarios de este campo comentan que lo adquirieron hace casi 100 años. “Según el plano de mensura, realizada por Juan Silvestre en 1927, este sector es denominado como “Cuchilla del Arco” y todo el campo de nuestra propiedad se llama Quebrada del Manzano”, explica Juan Aliaga, uno de los propietarios del lugar. Aliaga aclara que su campo limita al norte con el de González Feltrup y justamente la ladera norte del cerro Arco sirve de límite. 

 

Pero Domingo Álvarez va más allá y se apoya en la idea de que este sitio fue utilizado como punto de vigilancia durante la campaña libertadora liderada por el General San Martín. “Es un mirador estratégico de la campaña, desde su cumbre se ven todos los valles, al sur hasta Tunuyán, al norte hasta San Juan. Por esto pensamos que el nombre está más ligado al ayudante de campo Antonio Arcos, que colaboró con San Martín, entre otras, cosas en el relevamiento de la geografía de Mendoza, todo en función al Cruce de Los Andes. Por un tema de estrategia militar, no hay mucha información sobre este tema”, subraya Álvarez.

El historiador Carlos Campana explica que él cuenta con cartografía de fines de los 40 que señalan a ese sitio como “Cerro del Arco” y adelanta que posiblemente se puede llamar así por la forma que tiene este cerro. Marcelo Calabria, historiador especializado en temas sanmartinianos, indica que  “efectivamente la tradición oral nos habla de este origen del nombre, del español Antonio Arcos que se sumó a la campaña libertadora, fue hombre de confianza de San Martín, pero también tuvo cuestionamientos de orden militar. Pero sí, efectivamente Arcos colaboró con Álvarez Condarco y es muy probable que este cerro haya servido de punto de avistaje, pero el origen del nombre no lo puedo certificar”. 

Otros historiadores comentan también que otro de los cerros importantes y más cercanos a la ciudad era el cerro del Pilar (hoy de la Gloria), pero no tiene la altura del Arco. Sin embargo, era el mirador de la ciudad.

 

Domingo Alvarez comentó que el cerro está a 1.668 metros sobre el nivel del mar y destacó que es la montaña de precordillera más ascendida de Mendoza. “Más allá de si el nombre está vinculado a Antonio Arcos, estimamos que tal vez se podría recordarlo a este ayudante de campo, nombrando a una parte del cerro con su nombre, o destacando de alguna manera esta elevación, porque seguramente este cerro formó parte de la campaña libertadora, ya que sirvió como puesto de vigilancia”.

 

Capital de la aventura

La comunidad de El Challao busca que este sitio se convierta en “La Capital de la Aventura”, así lo destaca la primera jornada que se realizó en este sentido y de la que participaron distintos representantes. Domingo Álvarez es titular de la Cámara de Comercio y Turismo de El Challao y destaca que la zona cuenta con el potencial adecuado para ser el centro principal del turismo aventura, por la cercanía con la ciudad capital y las actividades que allí se pueden realizar, además de ascensiones a cerros, “allí se practica parapente, senderismo, andinismo, escalada en roca, mountain bike, maratón de montaña, fotográfía , turismo cultural, religioso  y místico”. Guillermo Barleta, director de Turismo de Las Heras comentó que están trabajando en conjunto con la gente de El Challao para mejorar la infraestructura turística con la intención de potenciar la zona.

En números

Cerro Arco: 1.668 msnm
500 personas visitan el cerro los domingos
100 personas visitan el cerro los sábados
Entre 20 y 30 personas visitan el cerro de lunes a viernes
Fuente: Puesto de la Quebrada