Opinión Domingo, 9 de junio de 2019 | Edición impresa

Animarse a animarse - Por Néstor Sampirisi

¿Con qué ánimo vamos a votar los mendocinos? La Argentina cayó del puesto 29 (en 2018) al 47 (en 2019) en el Informe Mundial de Felicidad.

Por Néstor Sampirisi - nsampirisi@ losandes.com.ar

La sentencia la dejó el ex presidente de España, Felipe González: “Lo que más me ha preocupado es el estado de ánimo, que siempre es más grave que la crisis. La crisis es seria pero el estado de ánimo es más grave”. Se refería a los argentinos, a nosotros, a cómo nos ve. 

Felipe González es, quizás, el político español más prestigioso en el mundo y estuvo en nuestro país a principios de mayo pasado. En esos días se reunió con políticos y empresarios, dio conferencias y entrevistas periodísticas, debatió y nos confrontó. 
Felipe González es socialista, un socialista práctico que gobernó España durante 14 años. 

Felipe González es un socialista moderno, no un socialista testimonial. El socialista que metió a España en Europa y en el siglo XXI.

Felipe González nos ve desde otro lugar, desde la cercanía que le dan sus recurrentes viajes a la Argentina desde hace más de 35 años, pero también desde la distancia que arroja el devenir del mundo. Por eso valen algunas de sus reflexiones: 

1) “Uno de los componentes del buen gobierno en Argentina es que de una vez haya una amplia mayoría que se ponga de acuerdo en que con las cosas de comer no se juega”, dice. 

2) “No sólo se trata de hacer una carrera de salarios detrás de la inflación, sino de hacer un ajuste de precios. Pero eso no se consigue sólo con políticas monetarias por duras que sean”, sostiene. 

3) “La primera variable estratégica, que incluye la revolución tecnológica, es que el mundo necesita comer y la Argentina le puede dar de comer a 500 millones de personas”, señala. 

4) “En la Argentina el alivio social que supondría que se decidiera un área de consenso tendría un apoyo de 60 por ciento de los ciudadanos, que respirarían con alivio porque un consenso básico otorgaría previsibilidad”, remarca.

Cuatro frases que tienen un denominador común: la necesidad del consenso, de encontrar un camino que de sentido a la sociedad, que marque un rumbo compartido de largo plazo. Parece una obviedad, pero lo único obvio entre nosotros es la recurrencia en el estancamiento, en las crisis. Digámoslo: en el fracaso. 

Un día de elecciones es un buen día para reflexionar. Casi 1,5 millón de mendocinos votamos hoy. Mediante avisos oficiales el Gobierno provincial se encargó de aclarar que en las elecciones primarias de este domingo se definen quiénes serán los candidatos a gobernador, intendentes, legisladores provinciales y concejales municipales. 

Como para que no haya confusiones y, de paso, desmarcarse aclaró que administrar la economía y la situación financiera son cuestiones que maneja el presidente. Y que eso no se vota ahora.

¿Con qué ánimo vamos a votar los mendocinos? Hay datos que quizás arrojen pistas.
La Argentina cayó del puesto 29 (en 2018) al 47 (en 2019) en el ranking del World Happiness Report, es decir, en el informe mundial de felicidad donde, en 2017, ocupaba el puesto 25. 

Otro: los trámites para obtener la ciudadanía italiana en el Consulado de Italia en Mendoza saltaron de 1.300 (en 2016) a 5 mil (en 2018) y en los últimos tres años ya se concretaron aproximadamente 10 mil. Buena parte son de profesionales, menores de 30 años, que no consiguen empleo. La gente tiende a irse de los lugares donde cree que no hay futuro. Ya nuestros abuelos lo hicieron.

De eso, poco dicen las encuestas preelectorales. Algo puede intuirse: hace unos 15 días indicaban que 20% no sabía a quién votar o directamente no votaría. Seguramente la campaña poco ayudó en tren de definiciones. Contra lo que podía suponerse, ya que las dos principales fuerzas políticas iban a unas internas que prometían emociones, la previa fue descafeinada, primaron los buenos modos y la calma chicha mendocina.

Veremos qué pasa cuando llegue la confrontación decisiva de setiembre. ¿Ahí si habrá propuestas, esbozos de un camino para la provincia, definiciones que marquen un rumbo a los temas complejos de Mendoza?

Se percibe agobio y escepticismo. “¿A quién vas a votar?” es la pregunta que con frecuencia se responde con un “¿Qué se yo? Da lo mismo”. Lo dijo Felipe González: “La crisis es seria, pero el estado de ánimo es más grave”. El amadodiado gurú macrista Jaime Durán Barba lo confirma a su modo: “Creo que a la hora de votar, el miedo será mayor que la decepción”. Una perspectiva ruinosa.

Es imprescindible renovar la esperanza. Esta vez sin recurrir a épicas berretas u oportunas frases marketineras. Para no terminar en hiperinflación, crisis social o corrupción rampante. 

Quizás las reflexiones que dejó Felipe González, el dirigente del PSOE español que en 1977 firmó los Acuerdos de la Moncloa, sean un punto de partida racional, serio, acorde a los tiempos que corren en el mundo. 

El 30 de octubre de 1983, con otro conscripto subimos la escalera hasta el primer piso llevando a una abuela en su silla de ruedas. Haciamos el servicio militar y eramos parte de la custodia de una escuela de Maipú. La mujer tenía más de 80 años y quería votar después de siete años de dictadura. Había atravesado crisis de todo tipo y no podía caminar, pero estaba decida. Volvía la democracia. Eso es esperanza.