Espectáculos Domingo, 26 de mayo de 2019 | Edición impresa

Andrés Marino: grabar con Charly, tocar el cielo...

El tecladista y productor local relata cómo fue uno de los momentos más emotivos de su carrera: grabar con Charly García.

Por Martín Castillo - mcastillo@losandes.com.ar

Probablemente, su joven versión de 11 años que empezó tocando el piano con su padre y luego con un profesor particular, jamás se hubiese imaginado que mucho tiempo después estaría grabando un disco con uno de los mayores referentes de la música. Andrés Marino es pianista y compositor, estudió Producción Musical en San Luis, se mudó a Buenos Aires y allí realizó la carrera de piano especializada en jazz en el Conservatorio Superior Manuel de Falla. 

Actualmente se dedica a componer y tocar el piano en un dúo junto a la vocalista Lucía Boffo. Con la formación artística en el jazz y la influencia de la música contemporánea, en 2017 lanzaron su primer disco en formato físico “Diente de León”. Con los planes de lanzar el segundo álbum en formato digital, recorren escenarios del interior del país llevando sus canciones. Han tocado en Mendoza, San Luis, Ushuaia, Córdoba y están planeando una gira europea.

 

En el medio de todos estos planes, de repente, un flash. Desde hace unos años, Andrés toca junto a Roberto Pettinato en un cuarteto de jazz instrumental. A principios de este 2019, el ex Sumo no tuvo mejor idea que realizar disco homenaje a quien, a esta altura, un aeropuerto con su nombre le quedaría chico. Grabar nuevas versiones de temas no tan populares de Charly García sería el objetivo de estos cuatro músicos: Roberto (saxo), Andrés (piano y teclado), Omar Menéndez (batería) y Hernán Cassiba (contrabajo).

En cuanto Pettinato se comunicó con García, Charly se copó enseguida. “El eligió los temas, tuvo en cuenta que iban a ser tocados en formato instrumental. Luego, me encargué de hacer la transcripción de las partituras y hacer los arreglos: lo íbamos viendo con Roberto en los ensayos y probando las canciones”, cuenta Andrés. Durante meses ensayaron las canciones y el saxofonista se las compartía al ex Serú Girán con el celular: Charly, entusiasmado.

 

El pasado lunes, fue el esperado momento: “No sabíamos si vendría, Roberto lo había invitado. Ante que llegara grabamos todas las canciones. Terminamos tipo seis de la tarde y cayó a las siete, se fue directo al piano y nos pusimos a grabar sobre lo que habíamos hecho. Escucharlo tocar al lado es una locura, estábamos todos muy contentos”. Al segundo, la frase del pianista que expresa todo: “Tocar y grabar con Charly es como tocar el cielo”.

Los años le pasan cuentas, sí. Pero su lucidez y magia no le impide estar cerca de tres horas en el estudio, pasando del piano al teclado, con Andrés a su lado: “Tiene una limitación en las manos que no le permite tocar como antes, pero se defiende. Grabó piano, teclado, guitarra y sintetizadores”, dice. En el medio, canciones de los Beatles, Rolling Stones, lo que surgiese, alimentaba el recuerdo de un encuentro soñado.

 

La comunicación fue musical. Sin cruzar tantas palabras, a eso de las 23 Charly se fue: Para mí fue cumplir un sueño de tocar con un grande y no sólo tocar, sino grabar: quedará registrado. Más no se puede pedir”, expresa emocionado Andrés. El disco se grabó en un solo y fugaz día: una suerte de sesión en vivo, editada posteriormente.

Un “sneak peek” del disco

Con la premisa instrumental, los temas fueron bien elegidos: “Vos también estabas verde”, “Total Interferencia”, “Tango en Segunda”, “20 Trajes Verdes”, “Película Sordomuda”, “Say no More”, “Transatlántico”, son algunas de las canciones que se convertirán en homenaje cuando salga a la luz su nueva versión. Además, un regalo del alma: habrá una canción inédita que Charly grabó de manera casera en su iPad. “Es una canción que tenía guardada y nunca editó. Nosotros hicimos una versión instrumental, se llama ‘Iglesia’”, reveló Andrés.  

 

Con un posible acuerdo con Sony, el álbum podría ver la luz entre junio y julio, sosteniendo el sueño de que Charly esté en la presentación. Por supuesto, el mendocino ve con buenos ojos cumplir ese deseo de compartir escenario con quien ya les dio una devolución muy buena del trabajo. La idea de tocar en Mendoza con este trabajo, es el gran propósito de Marino para darle una fuerza aún mayor a este tiempo que soñó.