Sociedad Domingo, 9 de febrero de 2020 | Edición impresa

Hay más de 200 casas en el piedemonte que Capital tiene en la mira

Han sido construidas sin autorización en zonas aluvionales, incluso en cauces, y por lo tanto corren riesgo. Podrían relocalizar algunas.

Por Ignacio de la Rosa - idelarosa@losandes.com.ar

La Ciudad de Mendoza tiene 114 kilómetros cuadrados de piedemonte, casi la mitad de la extensión total del departamento. Jurisdiccionalmente hablando, esa zona está identificada como la sección número 12, y su límite Oeste es la sierra de Uspallata.

Hacia el Este, la delimitación es un tanto más variada, ya que si bien como sección es vecina de la décima (Residencial Los Cerros) y la decimoprimera (San Agustín), geográfica y topográficamente algunos sectores de estas dos áreas también están incluidos en el área de preservación del piedemonte.

Infografía: Gustavo Guevara / Los Andes

En el contexto de la declaración de la Emergencia Climática, la comuna capitalina avanzará en acciones concretas para conservar el piedemonte y evitar que se propague la construcción de nuevas viviendas o emprendimientos en el área. 

 

Desde 2015 la comuna cuenta con una ordenanza que declara zona de preservación y conservación al piedemonte y restringe cualquier nuevo proyecto urbanístico en el lugar. A diferencia de otros departamentos, Ciudad tiene un único barrio privado y es en el sector “Residencial Piedemonte”. Tampoco hay proyectos suspendidos o en carpeta de esta clase. 

No obstante, el foco está en unas 200 viviendas ubicadas en las inmediaciones de la reserva natural Divisadero Largo, en áreas declaradas como “zona Natural de Amortiguación” y en los 60 puestos instalados desde hace ya varias décadas al Oeste del autódromo, en lo que está categorizado como “zona residencial de uso controlado”. 

Mariana Villa / Los Andes

Las personas que habitan todo este conjunto están en las parcelas más críticas, si se tienen en cuenta las posibles consecuencias que se suponen del cambio climático y las características del piedemonte como regulador de recursos. 

Entre esas características están nada menos que las de contener las correntadas producidas por fuertes precipitaciones. “Las familias y viviendas ubicadas en estas áreas ya han sido censadas y se va a trabajar de forma constante con ellas. Se está estudiando el riesgo y amenaza de su situación, y no podrán expandirse más de donde ya están. Pero no se van a sacar casas ni familias, no se van a hacer erradicaciones”, destacó el intendente de Ciudad, Ulpiano Suárez quien, junto con el secretario de Desarrollo Urbano de la comuna, Juan Manuel Filice y la subsecretaria de Ambiente y Planificación, Ángela Gatti, explicaron a Los Andes la situación.

Mariana Villa / Los Andes

Mayor control

Suárez destacó la función crucial de esta área geográfica, y aclaró que es la misma que cumple en los otros tres departamentos que tienen terrenos en esta extensión provincial (Luján, Godoy Cruz y Las Heras).

“Tenemos que entender al piedemonte como una unidad ambiental de importancia relevante para la Ciudad, una unidad de enlace entre la montaña y la llanura. Como tal, cumple funciones importantes, en especial la regulación de los procesos hídricos en los cauces. El cambio climático trae aparejadas algunas consecuencias, como sequías más extensas, con los caudales de los ríos y la capacidad de los diques por debajo de lo normal. Pero también trae precipitaciones más fuertes”, se explayó el intendente, quien también resaltó la función de absorción de gases de efecto invernadero.

 

“La vegetación cumple una función importante de absorción de gases que producen en la ciudad los combustibles, la energía y los residuos. También es fundamental en la preservación de la biodiversidad”, acotó.

Considerando este rol protagónico, en 2015 la comuna aprobó la ordenanza 3.889, que preserva y conserva el área capitalina del piedemonte y delimita la construcción en el lugar. De estas restricciones quedaron ajenos los proyectos anteriores que tenían aprobación de Catastro y de la Provincia.

En esta sintonía, en 2017, la Provincia aprobó su plan integral de Ordenamiento Territorial, que también convirtió en ordenanza municipal la Ciudad de Mendoza en 2019. En todas las normativas la preservación del piedemonte es fundamental. También lo es la regulación de las construcciones en el espacio que comprende.

“La Ciudad fue creciendo de forma desordenada hacia la zona del piedemonte, y eso lleva a que la única forma de llegar al centro sea por medio del auto. Es decir, contribuye más a la contaminación”, agregó Ulpiano Suárez.

La zonificación del piedemonte, en la que avanza en la actualidad la comuna citadina, limita el crecimiento de la zona urbana, al tiempo que genera una zona de interfaz y otra de preservación. “El objetivo no es prohibir la construcción sino ordenar para garantizar el crecimiento de la Ciudad. Para ello, hay que garantizar la preservación del piedemonte”, sostuvo el intendente.

A las 260 familias identificadas y censadas en las zonas más complicadas que ya se mencionó (60 puestos detrás del autódromo y otras 200 casas al sur de Divisadero Largo) se suman además otras pocas viviendas que están instalándose en la zona del cauce aluvional del Dique Papagayos.

Mariana Villa / Los Andes
Mariana Villa / Los Andes

“Hay algunas casas que probablemente tengan que ser relocalizadas, porque están en la zona de los cauces. Con muchas de ellas ya se está trabajando en la quinta etapa del Promeba (Programa de mejoramiento de barrios)”, destacó Filice.

Si se circunda la reserva Divisadero Largo y el oeste de los puestos ubicados en la zona residencial de uso controlado, se destacan -dentro de la zonificación- las áreas naturales de amortiguación. Éstas son las que cumplen el rol de regulación dentro del piedemonte, y las casas aledañas a Divisadero que están en estudio se encuentran enclavadas justo en ese espacio.

Si bien en Ciudad no hay proyectos de emprendimientos inmobiliarios en el piedemonte, la realidad es que, a pesar de ello, muchas de las construcciones suelen avanzar de forma irregular en la zona. Por esto mismo es que desde la comuna pretenden controlar, por medio de censos, inspecciones y controles con drones, que las zonas en evaluación ya identificadas queden “encapsuladas” y no avancen.

 

“Tanto en las zonas Naturales de amortiguación como la de mayor naturalidad (al oeste de Divisadero Largo y que llega hasta Sierras de Uspallata) quedarán permitidas las actividades turísticas, recreativas y de investigación”, agregó Gatti.

Al noroeste de la UNCuyo, y siempre de acuerdo con los criterios de zonificación, está el área Residencial Piedemonte. Aquí se encuentra el único barrio privado que tiene Ciudad -el Dalvian-, y que está compartido con Las Heras. Al ser zona de piedemonte, también debe respetar ciertos criterios de sustentabilidad y regirse por códigos acordes con las características del lugar.
 

La idea es densificar las zonas urbanas

La Ciudad de Mendoza, si se descarta el Parque San Martín, tiene una densidad poblacional que se reparte en un habitante cada siete metros cuadrados. Pero si se cuenta el gran pulmón verde, pasan a ser 40 metros cuadrados por persona.

“En toda la provincia se ha dado el fenómeno de que la población ha ido creciendo para el lado del piedemonte o para el cinturón verde y productivo. Lo ideal es densificar la ciudad, lograr un mejor aprovechamiento de los espacios en la zona urbana”, destacaron el intendente Ulpiano Suárez, el secretario de Desarrollo Urbano de la comuna, Juan Manuel Filice y la subsecretaria de Ambiente y Planificación, Ángela Gatti