Sociedad Miércoles, 24 de abril de 2019 | Edición impresa

Amor a la distancia: ¿los kilómetros son enemigos?

La distancia colabora en reforzar la relación amorosa además, invita a ser más creativos, amables y apasionados.

Por Victoria Navicelli - Especial para Los Andes

Amar a alguien es, sin duda, uno de los sentimientos más vivos que hay. Querer y saberse querido es sumamente gratificante para reforzar la autoestima, mejora los vínculos, aumentar el deseo y reforzar la confianza -en uno mismo y los demás-. Si bien, en la sociedad actual, es una constante querer estar soltero o en relaciones más “light”; no cabe duda de que formar una relación sana es el anhelo de muchas personas -aunque se quiera ocultar detrás de una eterna soltería-. Muchos viven juntos o se ven con frecuencia pero, ésta es una suerte que no todos tienen. Hay quienes mantienen su relación marcada por la distancia. Hablamos de parejas separadas por la distancia física en las que -los kilómetros- les impiden vivir la cotidianeidad. Esta forma de amar puede ser una experiencia complicada y difícil pero, no imposible. Si bien no existe una receta adecuada que garantice una buena relación prueba de ellas hay de sobra-, sí existen algunos consejos que colaboran en lograr un vínculo sano y duradero. Al fin y al cabo, esa es la idea, ¿no?  

¿Hay una fórmula para lograr una buena relación? Y, no. No existe receta para tener una pareja perfecta y esto se debe a que ¡no existen las parejas perfectas! Ese es un buen inicio porque, entender que las personas somos diferentes nos hace “clic” y comprendemos que una relación se construye de a dos y con todas las intenciones de hacerla perdurar. Amarse y estar lejos es un gran desafío pero esta distancia asegura algunos “condicionamientos” que otras relaciones no ven. Tal vez no los ven por tener siempre enfrente y en sus narices al otro; lo que hace que aquellas parejas que están separadas por kilómetros aprovechen más esa distancia.

 

Hablamos de, por ejemplo, la valoración de la relación y de la pareja, la confianza, mantener largas charlas telefónicas, jugar con la sorpresa y la creatividad a la hora del encuentro.  Si todavía estás dudando de si se puede llevar adelante un amor a la distancia, la psicóloga Cecilia Bariain te dice que ¡sí, por supuesto! “Más aún en esta época en que los avances tecnológicos son audaces acortando distancias. No es necesario estar en el mismo espacio para estar juntos”.

Por su parte, Natalia Barrera -decodificadora de síntomas, fundadora y directora de la Escuela Nefer- sostiene que, “todo es posible si hay deseo y amor unidos”.  Existen relaciones cercanas que viven en desarmonía y en la distancia aunque la pareja convivan en un mismo lugar: “la distancia es interna, la externa no existe”. Hoy con la tecnología estamos a un “clic” de distancia si queremos vincularnos, “obvio que una caricia no puede ser reemplazada por una videollamada, pero una buena comunicación es la base de una relación sana”, agrega.  

Tener una relación a la distancia tiene su lado positivo y, hasta se podría decir, tiene “beneficios” ya que, al estar separados, “son más autónomos e independientes, cada uno suele realizar su vida en su lugar, ya que posee mayor tiempo disponible para el desarrollo de aspectos personales como la profesión, la amistad o actividades recreativas. Entonces allí uno elige a alguien diferente, potenciado y esto, a largo plazo, aumenta el deseo de querer sostener la relación”, afirma la psicóloga. La distancia permite mantener vívido y constante el anhelo de estar juntos,  se extrañan, aumentando el deseo sexual como la mayor ventaja que suelen expresar. Asimismo, la pareja pone más valor al tiempo juntos, haciendo del encuentro una situación agradable y satisfactoria. Además se suelen permitir mantener al margen las tensiones de la convivencia “priorizan la calidad por sobre la cantidad, ya que suelen no disponer del tiempo sólo para la pareja que deseen”.

 

Como expresa el dicho popular: “Uno se da cuenta de lo que tiene, cuando lo pierde”, para Barrera, la realidad es que: “Uno se da cuenta de lo que siente, cuando hay distancia. La verdad aparece en el vacío de la soledad”. Para la decodificadora, la distancia es “como un puente para desear al otro y ser creativos a la hora de conectarse”. En estas parejas se suelen dar con mayor frecuencia espacios donde se resignifican los motivos por los que se eligió al otro, y volver a plantear dicha elección al recordar qué los llevó a querer decidir formar esta pareja. La distancia, también despierta ciertas habilidades y potencia el ingenio “para poder sentir, mediante la tecnología, nuevos modos de acercarse al otro cuando el contacto cuerpo a cuerpo no es posible. Como así también obliga a  reforzar la confianza en el otro, la tolerancia a la frustración y la capacidad de espera”, dice Bariain.  

Pero, ¿qué ocurre cuando los encuentros no son lo que esperaban? Aquí está el desafío de las relaciones a la distancia. Lo que ocurre a través de los dispositivos tecnológicos, tiene que potenciarse a la hora del contacto físico: “Si hubo conexión interna, la externa se da por añadidura. El tema son las expectativas y las ilusiones que  depositamos en un ideal. Lo mejor es dar pistas al otro para que sepa lo que nos gusta, comunicar para que el otro nos conozca es clave para que la magia se dé”, recalca Natalia Barrera. Por su parte, la psicóloga sostiene que la espera de verse suele generar idealización del encuentro, sobre todo en la etapa de enamoramiento,  por lo que es fácil la desilusión de “no ser lo que esperaba”.

Las parejas imaginan que al estar juntos todo será mágico, con felicidad absoluta, sin embargo esto no va a ocurrir, ya que siempre va a haber algo que no guste. “Se debe entender que los encuentros siempre generan “desencuentros”.  Y, como relación humana, el amor a la distancia no es ajeno a discusiones o problemas.

Según Cecilia Bariain estas parejas se encuentran más propensas a presentar obstáculos. “La desconfianza y los celos, son un potencial aspecto negativo, ya que predisponen a la aparición de elementos negativos como es la agresividad”.

La distancia obliga a que se generen dos rutinas, una cuando están separados, y otra al encontrarse; “es importante que los diferentes pactos de la convivencia queden claros, para que al momento de estar juntos, se puedan postergar las peleas por el estrés que esto genera”.  

 

Asimismo, sostiene que el principal medio para fortalecer el vínculo es intentar priorizar la comunicación eficaz, eligiendo el método que mejor lo permita: llamadas, video llamadas, chats, etcétera. “Es importante que lo que desea cada uno en su vida personal y de pareja, como así también lo que no desean, se pueda expresar de manera libre y clara, y donde ambos estén de acuerdo, siempre manteniendo el respeto, ya que esto guiará el desarrollo de la pareja. Comunicar lo que cada uno piensa y siente ayuda a la empatía”. Si lo que se desea es establecer una pareja estable, tiene que pensarse en un proyecto común, “esto les permitirá tener una motivación para seguir en pareja”, aclara la psicóloga.  

 

Para Barrera, “el único problema es la duda y la desconfianza, que es base de la propia desvalorización. Lo ideal es aprender a unir amor y deseo, hacer una alquimia del amor”. Y, para terminar, hay dos factores claves en una relación y más si los separan kilómetros: La admiración y el humor. “Si no hay admiración no hay un más allá y por ende el deseo no crece”. La pareja tiene que generar alegría: “El humor, la ternura y la risa es el fuego del deseo”, cierra la profesional.