Espectáculos Miércoles, 15 de enero de 2020 | Edición impresa

Almendra: tu tiempo es hoy

A 50 años de que saliera a la venta, Edelmiro Molinari y Emilio del Guercio recuerdan el primer disco homónimo de la banda.

Por Agencias

Hace 50 años se editaba la ópera prima de Almendra, un disco plagado de canciones que se convertirían en clásicos y que se establecería como una pieza fundamental del rock argentino, no sólo por presentar un mundo sonoro que cobijaba en su seno diversas influencias dando origen a un nuevo lenguaje musical con un fuerte arraigo local, sino también por llevar el aspecto lírico a un nivel poético inusitado para la cultura juvenil de habla hispana.

La placa, que llevaba el mismo nombre del grupo que integraban Luis Alberto Spinetta y Edelmiro Molinari (en guitarras), Emilio del Guercio (en bajo) y Rodolfo García (batería), fijaba además parámetros estéticos nunca vistos en la escena local: “Muchacha ojos de papel”, “Plegaria para un niño dormido”, “Ana no duerme”, “Fermín”, “Laura va”, “Figuración”, “Color humano”, “A estos hombres tristes” y “Que el viento borró tus manos” son las nueve composiciones que formaron parte del álbum conocido por su portada, que contenía un dibujo realizado por el propio Spinetta de una suerte de payaso triste que derramaba una lágrima y tenía una sopapa pegada en su cabeza.

 

Si bien no fue presentado de esa manera, el disco contenía un carácter conceptual por la coherencia interna y la construcción de un universo propio.

La publicación

Es un extraño caso, pues según los registros de la vieja discográfica RCA, la fecha de salida fue el 29 de noviembre de 1969, tal como aún hoy figura en la mayoría de los libros y páginas de Internet. Pero es un error, puesto que en verdad “Almendra” salió a la calle el 15 de enero de 1970. 

 

Como escribía Marcelo Fernández Bitar en una nota de Clarín en noviembre pasado, hay dos posibles explicaciones: “Por un lado, a la compañía no le gustó nada el dibujo del payaso triste con la sopapa en la cabeza y se le dijo al grupo que lo habían perdido accidentalmente. Y si bien Spinetta lo volvió a dibujar y entregar, se demoró al impresión y se postergó la salida. Otros dicen que en esos días hubo una venta tan masiva de discos de Leonardo Favio, que el sello CBS alquiló las máquinas de RCA, que sin dudarlo pasó para enero la salida de Almendra”, apuntaba. 

Lo cierto es que el propio grupo repartió en enero un volante que decía: “El 15 de enero es una fecha importante tanto para nosotros como para ustedes. Es la salida de nuestro primer long play”.

 

Palabras cercanas 

Molinari, con motivo del aniversario, dijo en una charla con Télam: “Yo no recuerdo el disco, lo tengo presente, que es diferente. Desde ahí partimos”. Y afirmó que “como generador de ese material puedo dar una referencia de que aquella pasión, aquella inocencia y aquella ingenuidad fue absolutamente real y se sigue proyectando a través del tiempo”.

Y añadió: “Esa es una cosa muy linda porque no sé si a todas las personas les toca vivir una experiencia semejante, de soñar con un compañero y hacer una cosa que se convierte en algo que trasciende las barreras del tiempo y traspasa los corazones de la gente. Eso es algo muy hermoso”.

 

¿Qué le provoca el reconocimiento de los propios colegas? “Es un placer a nivel espiritual. Es una cosa un poco inexplicable sentir lo que ha pasado y sentir que se ha transformado a través del tiempo en una inspiración para tantas personas. Los chicos hoy en día buscan en aquella época con mucho cariño, respeto y amor lo que hicimos nosotros. Es muy emocionante. Ver que los chicos lo usan como referencia fundamental es algo supremo”. 

Sobre el modelo que tomaron para el disco, aseguró: “Modelos no se toman. Uno no dice ‘voy a armar un estilo’. Cuando decidimos hacer el grupo con Luis Alberto había una admiración y un respeto mutuo en donde nos tirábamos al piletón de la creatividad sin límites, porque no puede haber límites en la creatividad. Entonces no era cuestión de primera o segunda guitarra. Ahí estaba precisamente la fusión que teníamos nosotros dos”, dijo.

 

“Luis es una de las guitarras rítmicas más impresionantes que he escuchado, entonces nos auto-incentivábamos”, definió. 

Del Guercio también aprovechó el aniversario para dar un contrapunto a las palabras de Molinari. Dijo que haber sido parte de Almendra es como un “segundo DNI” para los ex integrantes: “Empezamos a ser artistas autoformateándonos unos a los otros entre los cuatro, corrigiéndonos cosas, o mejorándonos. Esa ha sido la vara que hemos puesto, pero nos la hemos puesto nosotros. Por eso, los diferentes grupos que hemos tenido han tratado de mejorar o estar a la altura de ese material”, dijo.

 

Cuando grabamos con Luis, lo máximo que nos imaginábamos de la adultez era 40 y pico de años, no imáginabamos esta edad. Es muy fuerte, más allá de que estamos acostumbrados a que la gente ha amado este disco durante tantos años. Se ha convertido en un clásico, pero cuando se cumplen fechas así es bastante impactante. El otro día hablaba con Rodo (Rodolfo García) de cómo nos sentimos porque, después de tantos años, la gente reconozca esa música y la respete. Incluso, muchos jóvenes se acercan y me preguntan o me saludan. Es fuerte”.

“Quedamos conformes sobre todo con haber podido grabar, haber podido plasmar ese material”, comentó.

 

¿Qué escucha Del Guercio hoy cuando vuelve a ese disco? “Para mí es un presente, no es algo vintage. Lo percibo como un presente. Esas canciones son una parte de nuestro mundo emocional, espiritual y eso no tiene tiempo”, confió. 

-¿Alguna anécdota de la grabación?

-Tengo flashes de la grabación que son muy lindos. Me acuerdo que la voz de “Laura va” se grabó a la mañana y Luis se había quedado dormido. Vino medio zombie, con la voz no muy clara. Pero lo grabó así y quedó de esa manera tan íntima, no susurrado, pero casi. Fue increíble. Es una versión que quedó divina. 

 

“Almendra I”, en palabras de Lito Vitale

“Es el puntapié inicial del rock argentino experimental. Libre, abierto, de avanzada, a nivel musical, poético y estético. Si bien es casi contemporáneo a Los Gatos, Manal o las primeras experiencias de Miguel Abuelo o Moris, creo que Almendra subió el nivel de exigencia conceptual, de excelencia musical y de búsqueda y experimentación con ese disco. Es un aniversario que deberíamos festejar y homenajear de distintas maneras durante todo este año. Ahí está la génesis de lo que es el rock argentino en su mejor expresión, lejos de los movimientos marketineros y de las necesidades comerciales de la música. Almendra planteó un disco absolutamente artístico y de avanzada. Es un gran año para redescubrir ese álbum, que es la Biblia de nuestro rock”.