Espectáculos Sup. Cultura Opcionales Domingo, 29 de marzo de 2020

Alicia Kozameh: “La memoria la hacemos todos los días”

Su cuento “Bosquejo de Alturas” llega a los teatros de Mendoza. Hoy cuenta su historia.

Por Marita Oliveri - moliveri@losandes.com.ar

Una época difícil de olvidar. Incluso quienes no la vivieron sienten escalofríos de solo pensar en lo que ocurrió en las calles de la Argentina durante la dictadura. Una etapa que, aunque sea dura de revivir, no se olvida, porque el olvido implica repetir la historia.

La escritora rosarina relata en su cuento “Bosquejo de Alturas” la vivencia de 30 ex presas políticas, entre las cuales estuvo ella, en el sótano de la Alcaldía de Mujeres de Rosario. El miedo y la angustia son sentimientos que se apoderan del lector. Su narración hace sentir que uno está junto a esas mujeres, viviendo el horror de aquellos oscuros días.

 

“Fue algo totalmente inconsciente, casi no elegí yo narrarlo de esa forma, me surgió de esa manera. Porque evidentemente uno cuando trata estos temas que son tan duros, crea una distancia casi como si no le hubiese sucedido la cosa a uno”, contó Alicia.

En 2012 comenzó a darse forma al proyecto que llevaría esta historia al teatro. Sylvie Mongin-Algan, directora artística francesa, descubrió el cuento en una librería de su país y contactó a la editorial con la idea de llevar esta estremecedora historia a los escenarios.

Alicia Kozameh | Gentileza

“A las primeras funciones no fui porque no pude pero fueron compañeras mías que se hicieron cargo de todo. Finalmente fui a Francia y la vi, en un teatro con 500 personas. Algo muy importante: no podría haber ido sola, sin otras compañeras.”

El mar de emociones que arribaron en Alicia fueron inexplicables. Una mezcla de recuerdos que le llegaron a lo más profundo y revolvieron todas sus emociones. ”Fue muy emotivo, muy tremendo. Hubo ciertos momentos en que estábamos todas agarradas de las manos y no podíamos evitar llorar. Sin ellas no habría podido verla. Las emociones eran como tormentas internas nuestras que pudimos compartir, como cuando estábamos presas.”

 

Su trabajo va mucho más allá de la historia de 30 mujeres en un sótano. Busca la memoria, busca contar la realidad que se ocultó durante años y que hizo sufrir a miles de personas, sin distinción de género, raza o clase. El impacto del relato, que en primera instancia alcanzó a los lectores del cuento, terminó por cautivar a todos sus espectadores.

“Las mismas actrices nos decían ‘Ustedes tienen suerte, porque un día salieron en libertad. Pero nosotras que nunca estuvimos presas, después de haberlas representado a ustedes en esta obra, nunca vamos a salir en libertad’. Ahí te das cuenta cómo impactó en las actrices”, contó Alicia sobre el día en que asistió a la obra. 

 

Incluso a ella, la representación de la historia le llegó de una manera totalmente diferente y buscó una metáfora para explicarlo.  “En el lugar del tiempo en que escribí el cuento pongo una flor de cerámica que puede haber quedado muy bonita e impactante, pero sobre el escenario vi a una flor floreciendo, moviéndose, convirtiéndose en real. Así lo puedo comparar.”

La obra ya ha sido representada en otros teatros del mundo. | Gentileza

La necesidad de recordar

En el marco del día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, luego de 18 años de su primera celebración oficial, la escritora volvió a su historia.

Este día, que hace alusión al último golpe militar que sufrió el territorio argentino, es en palabras de la autora un <símbolo necesario>.

“Para mí la fecha es simbólica, porque en realidad la memoria la hacemos todos los días y a cada minuto de nuestras vidas. Sirve para promoverla en gente que no la tiene (ríe). Para los que hemos pasado la situación de represión durante la dictadura, aunque comenzó mucho antes, la memoria es una especie de glóbulo que anda dando vueltas por nuestras venas día y noche, minuto a minuto”.

 

Permaneció prisionera casi tres años en el sótano de la Alcaldía de Mujeres de Rosario  luego en una penitenciaría de Villa Devoto. Fue allí donde transcurrieron las historias que hoy podemos apreciar en sus trabajos literarios. El ser escritora le resultó inevitable, es allí donde encontró su forma de militar y su espacio de expresión, de liberación.

“No es sólo la intención racional de dejar memoria o documentar, es la enorme necesidad de expresar lo que hasta el día de hoy y siempre nos va a circular, ese glóbulo que le digo yo. Es algo que resulta molesto en el cuerpo, siempre uno va a necesitar darle salida a eso.”

 

Aquellos años en el sótano cambiaron por completo su vida. Formó su carrera en Estados Unidos aunque siempre estuvo arraigada a sus raíces, su cabeza siempre permaneció en Argentina. Más allá de que ella siente ser la misma que entró en aquel lugar, las circunstancias dieron un giro inesperado en su vida. “Mis planes eran ser escritora y militar hasta hacer la revolución, no se pudo hacer la revolución y uno siempre busca otra forma de militancia”, cuenta Alicia, que en sus páginas encontró salida a su liberación. “Como la escritura siempre fue para mi inevitable, pude juntar las dos cosas. En esa combinación yo logre una continuidad, el lugar en el cual vivir”. 

Su historia no permite olvido, constantemente recuerda de dónde venimos y hacia dónde vamos. “Escribir es una forma de militancia y de hacer memoria todo el tiempo”, concluyó.