Sociedad Jueves, 14 de noviembre de 2019 | Edición impresa

Adiós a la vieja primaria: desde 2020 cambia el diseño curricular

El esquema conocido hasta ahora ponía a Lengua y Matemáticas como ejes del aprendizaje. Ahora habrá 17 pilares transversales a esas materias

Por Ignacio de la Rosa - idelarosa@losandes.com.ar

La primaria tal y como la conocemos nosotros -y quizás también como la conocieron nuestros padres- tiene los días contados en el sistema educativo mendocino. El anhelo de rediseñar la currícula de este nivel, proyecto en el que se comenzó a trabajar hace más de un año, se convirtió en realidad, y desde el ciclo 2020 se llevará a la práctica.

El viejo esquema basado en Matemática y Lengua como ejes fundamentales será parte del pasado, y la columna vertebral de la nueva currícula estará basada en 17 pilares: Cultura del Agua, Derechos Humanos, Energías Renovables, Primeros Auxilios, Educación para el Consumo Responsable, Cuidado del Medio Ambiente, Habilidades Sociales, Educación Inclusiva, Interculturalidad Dialogante, Educación Emocional, Alimentación Saludable, Prevención de Consumos Problemáticos, Ciudadanía Digital, Educación Sexual Integral, Prevención y Resiliencia Social, Educación Vial e Iniciativa Emprendedora. Estos ejes serán transversales a los contenidos de las ya mencionadas Matemática y Lengua, pero también a Educación Física, Educación Artística, Ciencias Sociales y Formación Ética.

Infografía: Gustavo Guevara / Los Andes

“Entre 2005 y 2006 se sancionó la Ley Nacional de Educación, que fijó los Núcleos de Aprendizaje Prioritarios. El tema es que el diseño curricular de Mendoza es de 1998 y no está adaptado. Ahora, con el nuevo diseño, va a estar apuntado a la formación de ciudadanos del siglo XXI”, destacó María Julia Amadeo, directora de Planificación de Calidad Educativa de la DGE. Y completó: “La enseñanza de la Matemática y Lengua no es todo, se va a poner énfasis en la formación del ciudadano, en medio ambiente, en civismo, en la empatía con los demás”.

 

Si bien el diseño va a ser el mismo para todas las escuelas, cada una de ellas podrá adecuarlos a su realidad y a sus necesidades.

En ese sentido, hay escuelas en las que ya se viene trabajando desde hace años con un diseño que incluyó los talleres y estos ejes en su calendario tradicional (ver aparte).

Lo que viene

El documento -presentado oficialmente ayer por la mañana en el auditorio Alameda- fija las bases de la nueva currícula de primaria y gira en torno al derecho del niño a aprender.  “Estamos presentando uno de los hitos fundamentales de esta gestión. María Julia Amadeo y su equipo han trabajado con toda la provincia, con las universidades, con los institutos superiores, los colegios, las ONG. Todas las problemáticas han sido contempladas. Se hizo con una consulta que comenzó desde lo general y terminó en lo particular, con cada maestra. Y ella contestó todos los correos que le llegaban”, destacó a su turno el director general de Escuelas, Jaime Correas.

Por su parte, el director del Observatorio de la Convivencia Escolar de la Universidad Católica de Cuyo, Alejandro Castro Santander  -quien también participó del rediseño curricular-, celebró el cambio de paradigma. 

“La clave era atravesar toda la currícula con habilidades de las llamadas ‘blandas’, la convivencia. Todo esto termina condicionando lo que va a pasar en la vida de los chicos. Por eso es que en el nuevo diseño curricular se han atravesado contenidos puros con esta mirada, que es en definitiva la que hace a la personalidad de la persona”, indicó Castro Santander, quien destacó que a partir de ahora será crucial la capacitación docente para poder aplicar los nuevos ejes.

 

“La gestión es clave en todo esto. La manera como se gestiona el clima escolar es fundamental. No hay que esperar una mirada mesiánica de nadie: cada escuela tiene que mirarse a sí misma y pensar cuál es su realidad. Las bases del rediseño son un mínimo formativo”, agregó.

A modo de ejemplo, Castro Santander se refirió a la realidad evidenciada en los recientes operativos Aprender en las escuelas de zonas rurales, y en todo el país. Según detalló, han puntuado mejor que las de zonas urbanas y atribuyó esto a la convivencia, a que se llevan muy bien los protagonistas entre sí, a que hay bajo nivel de acoso (bullying) y a que los docentes están contentos.

“Educar en emociones, en empatía, es la clave. Si no educás en ética, por ejemplo, podés estar formando un futuro estafador. Se trata de cosas tan básicas que nos habíamos olvidado de ello. Eso sí; hay que tomarlo en serio. Porque si no se hace, va a quedar como algo meramente decorativo”, sintetizó Castro Santander.

Satisfechos

Alejandra Suane es mamá de Josefina (9), alumna de cuarto grado de la escuela Manuel Mujica Lainez, y celebró el rediseño. “Es algo muy positivo, una actualización y uso de nuevas formas de enseñar. No podemos seguir con la educación de hace 20 años, más si se tiene en cuenta que los chicos son otros”, destacó la mujer.

En la misma sintonía se mostró la directora de la escuela Antonio Olivares, de Tres Esquinas (San Carlos), Laura Mónica Guevara. “Me parece sumamente positivo. Es un diseño contextualizado, que responde a todos los sectores. Y hasta a la ESI, que era fundamental. Hay que comenzar a tratar en las aulas la realidad que nos circunda”, detalló la docente.

 

Guevara destacó además que el diseño que se abandonará a partir de 2020 pertenece a la antigua concepción de la educación, y que en algunos establecimientos están trabajando ya con Aprendizajes Basados en Proyectos (ABP). “No son temas sectorizados, sino que se integran. Los ABP son parte de un eje que contextualiza e incluye un abordaje, y los proyectos pueden surgir de problemas de cada escuela”, sintetizó.
 

Ya hay escuelas que trabajan con proyectos

Si bien a partir del próximo ciclo lectivo estará vigente en todas las primarias mendocinas, hay escuelas que vienen trabajando desde hace tiempo con estos proyectos actualizados. 

Una de ellas es la 1-523 Ramón Rosales, del distrito Oscar Mendoza (Lavalle). Allí estudian 105 chicos y la mayoría son hijos de gente que trabaja en las fincas del lugar.

“Desde 2008 venimos trabajando con distintos proyectos en la escuela, así que para nosotros no será algo nuevo. Lo implementamos porque el diseño tradicional no daba resultados en la escuela que pensábamos: una escuela en contacto con los chicos, integrada a las familia. Pensamos en una escuela como aula abierta, no donde sólo estén el manual y el pizarrón”, destacó Jorge Carrillo, director del establecimiento rural, y quien resaltó que la meta es que el alumno tenga las herramientas para ser exitoso en el ambiente donde vive, independientemente de si después decida irse o no. 

En esa escuela, por ejemplo, los propios alumnos han construido una estación meteorológica en el patio, y también han previsto un espacio destinado al avistaje y estudio de aves a través de nuevas tecnologías. Además, han armado un vivero e instalado hornos solares.

“Cada dos años, hacemos un viaje de estudios con los chicos de séptimo grado. Eso implica una actitud emprendedora referida a cómo van a hacer el viaje; por lo que desde quinto grado comienzan a juntar latitas de aluminio o hacemos salsas para vender e ir juntando fondos. Este año, por ejemplo, 12 chicos pudieron ir a Cataratas. Ninguno de ellos nunca ni siquiera había ido al aeropuerto, y aprendieron cómo hacerlo”, destacó entusiasmado el director.