Opinión Jueves, 18 de abril de 2019 | Edición impresa

Acuerdo nacional, ¿pre-electoral o post-electoral? - Por Lucas Alan Galla

Por Lucas Alan Galla - Licenciado en Administración de Empresas

Estamos transitando a pleno, aunque no lo parezca, la campaña electoral. Campaña intensa, si las hay, donde se ve un abanico posible de los probables candidatos y potenciales ocupantes al cargo más importante, el de Presidente de la Nación.

Me ha llamado la atención un concepto muy repetido en gran parte de los “probables candidatos” (probables, porque hasta el momento nadie se ha definido formalmente y aún abunda la especulación).  

Este concepto es el de “un acuerdo nacional”, y a simple vista o de primer impacto parece plausible este principio esbozado, un acuerdo nacional donde todos tengan voz, voto e inclusión para trazar un plan de solución nacional a los problemas estructurales 
de la Argentina; ¿será una expresión de buena voluntad o maduración política?

He escuchado que la acción primera de estos candidatos en su primer día de gobierno, es decir el 11 de diciembre, será la de convocar y llamar a todas las fuerzas a un “acuerdo de unión nacional” para desarrollar un posible plan de salvataje nacional.

Ahora, ¿nos merecemos como nación soñar con una unidad nacional de todas las fuerzas políticas en un marco postelectoral?  

¿Será un canto de sirena repetido o de verdad buscarán superar la división y la negligencia política para refundar la clase política y hacer de la Argentina una gran nación?

A mi juicio la promesa de una acuerdo de unión nacional, es una promesa con altas probabilidades de fracaso si se tiene como fecha de inicio el 11 de diciembre del 2019, más allá de la incertidumbre de lo que aquella fecha nos depare, políticamente es inviable pensar en un plan de consenso y unión nacional donde se convoquen a todas las fuerzas políticas y organizaciones de la sociedad civil, luego de una escenario post-electoral, ya que en el medio puede pasar mínimamente una manada de elefantes que pisotee toda esperanza, y desde esta óptica, creo yo de sentido común, esa promesa solo es un eslogan.

Por eso yo humildemente les propongo a todos, oficialismo y oposición, a que convoquen de manera inmediata a “un acuerdo nacional pre-electoral”.  

De manera inmediata lo necesitamos, porque la Argentina esta estancada en una situación de primera necesidad y urgencia, la pobreza se sostiene por encima del 32%, el desempleo pisa los dos dígitos, la actividad económica se contrae mes a mes y la corrupción no decrece.

Ante esta tremenda situación, no podemos pedir y exigir menos. Es necesario, que el mismo oficialismo nacional, salga al encuentro de la oposición y juntos convoquen a las demás fuerzas de la sociedad civil, para que se conjugue una mesa amplia de consenso y diálogo, dónde realmente se trace un plan nacional de acción para atacar la desgracia estructural de la Argentina.

Dicho acuerdo debe obligar a todos por igual y debe ser cumplido cualquiera sea la fuerza que gobierne a partir del 10 de diciembre de 2019.  La competencia electoral debe estar bendecida por esta acción pre-electoral, no solo para demostrar verdadera coherencia y compromiso con la sociedad de parte de la clase dirigente, sino también para que dicha sociedad pueda volver a depositar su credibilidad en la política, como principal instrumento de cambio y progreso.  

Es necesario un verdadero acuerdo político de unión nacional, realmente lo necesitamos y es la verdadera salida positiva para dejar atrás tantos años repetidos de crisis integral.

Pero también es cierto que solo será posible y creíble si se plantea en los términos y tiempos anteriormente enunciados, de lo contrario, seguiremos siendo víctimas y cómplices de la desgracia, la demagogia, el abandono y la tiranía de aquellos hombres que no hacen verdadera política, sino que juegan a ella.