Vendimia Sábado, 9 de marzo de 2019 | Edición impresa

Actores: una fiesta fundada en el orden y la armonía

Así vivió el proceso Miguel Ángel Calderón, uno de los directores de actores de “Tejido en tiempo de Vendimia”.

Por Carolina Baroffio - sociedad@losandes.com.ar

El trabajo en equipo, en integración con todas las áreas involucradas y en un clima alejado de egos y estrellatos, resulta una misión fundamental a la hora de crear el espectáculo central de la Vendimia. A veces algunas fiestas se destacan más en lo coreográfico que otras, o apuntan a lo actoral; sin embargo, todas buscan esa forma orgánica que la sostenga para una causa en común.

En este caso, y tratándose de Alicia Casares, una actriz de renombre, puede pensarse que la actuación predominará el espectáculo. Y si bien tendrá una puesta naturalista, la cosa no sólo pasará por ahí. Tendrá sí el desafío de cuatro protagonistas bien diferenciados: el narrador (en la voz de Godo Nicolás), el Tejedor de Destinos (Ivan Keim, hijo de Casares que desplegará su teatro físico, acrobático) y la pareja de enamorados en la piel de Laura Masutti y Rubén Antinori.

 

“La directora viene del palo del teatro así que habrá marcada presencia del actor, pero no es que será predominante”, detalla quien codirige a los actores de esta Vendimia junto a Fede Castro.  

Según Castro al venir Alicia Casares de la formación académica, “conoce muy bien a casi todos los artistas jóvenes que están o han pasado por la Universidad”. Esto -para él- facilita el entendimiento en cuanto a las directivas de Casares para la puesta escénica.

“Llevo muchos años de Vendimia y esta unión de maestros y alumnos universitarios no se da todo el tiempo. Es lindo porque los intérpretes conocen muy bien a la directora, genera una vibra especial”, destaca Calderón.  

 

Desde su punto de vista,  es como la canción de (Jorge) Marziali, Mendoza va pariendo artistas que después no puede contener. “Acá se ha formado un equipo humano hermoso, que no se da siempre en Vendimia”, especifica.  

En este sentido, destaca que gracias a las autoexigencias artísticas que se impone  Casares, están frente a una fiesta fundada en la armonía y el orden, se trabaja de forma orgánica. “Cada cual de antemano sabe lo que tiene que hacer, nada está improvisado o librado al azar”, advierte. Y, con una sonrisa, reconoce que es tal el nivel de organización y previsión que “por momentos llega a asustarme, yo que soy más del caos creativo”.

Sobre su función en sí, el también maestro de actores define a la Vendimia como “un género muy especial, es un espectáculo bien entendido”. A lo que su tarea fue marcar movimientos en masa, corales, sobre un espacio escénico de grandes magnitudes. “Los movimientos corporales deben estar bien definidos, se trata de un teatro físico, con situaciones concretas donde gana el cuerpo más que el texto; y con los lineamientos de Alicia todo se hace más concreto, es fácil cuando todo está encaminado y resuelto”, completa Calderón.

 

El rol del narrador, en este contexto, es fundamental. “Porque es un personaje casi bretchiano, más relacionado a la comedia del arte, que vincula al espectador con lo que se va desarrollando en escena”, especifica el director de actores.

La mayoría de los artistas de este espectáculo son jóvenes, con poca participación de grandes figuras de marcada edad, dando espacio así a nuevas generaciones para su experiencia vendimial. Y otro dato que nos aporta Miguel Calderón, quien desde los ‘90 está metido en vendimias, es que “las fiestas de Godoy Cruz (donde Alicia Casares dirigió muchas veces) han sido precursoras de las vendimias más teatrales”.