Sociedad Viernes, 7 de junio de 2019 | Edición impresa

Abordaje empático, un método para pacientes con diganóstico terminal

Su creador, Steve Cobb, fue diagnosticado con cáncer de cerebro a los 30 años. De visita en nuestra provincia, invita a sumar interesados.

Por Carla Romanello - cromanello@losandes.com.ar

Cuando tenía 30 años, en noviembre de 1990, al estadounidense Steve Cobb le anticiparon que le quedaban entre 6 y 12 meses de vida. Había tenido una convulsión durante un partido de fútbol americano y cuando le hicieron estudios en el hospital le diagnosticaron un tumor en el cerebro.

Lejos de recordarlo como un momento traumático, para él se trató de una de las bendiciones más grandes de su vida porque lo ayudó a ordenar sus prioridades y a convertirse en la persona que es actualmente. Dirige Cord of Three Strands, una organización sin fines de lucro dedicada a personas que han sido diagnosticadas con cáncer terminal, no sólo de cerebro, sino de otros tipos. Desde allí crearon la metodología Empathic Approach, lo que podría traducirse como “Abordaje Empático”, mediante la cual personas que padecieron la patología oncológica y cuentan con ciertos requisitos, colaboran con otros que están atravesando la enfermedad para mejorar su calidad de vida. El estadounidense llegó a nuestra provincia ayer para participar de la “Primer Reunión Anual de Neurocirugía Militar”, organizada por el Servicio de Neurocirugía del Hospital Militar Regional Mendoza (ver aparte). Busca contactarse con mendocinos que hayan padecido la patología y que estén interesados en aprender su método para ayudar a otras personas. Es que uno de los objetivos de la organización es en 2030 haber llegado con sus charlas y enseñanzas a 100 países.

 

Ordenar prioridades

“Cuando te diagnostican cáncer todas las cosas que creías que eran importantes de repente dejan de serlo. Definitivamente te obliga a replantearte tus prioridades”, aseguró Cobb quien desde ese momento comenzó a valorar realmente a su familia y amigos. “Te das cuenta que las cosas materiales no son lo importante, no hay nada como un diagnóstico de cáncer para mostrar cuánta verdad hay en esa afirmación”, remarcó.

En ese momento junto a sus padres buscaron médicos por todo Estados Unidos, pero recién a la séptima consulta encontraron un neurocirujano dispuesto a operarlo. “Pensaban que tenía un glioblastoma, un tumor de cerebro muy serio que nadie se quería arriesgar a operar”, contó. Pero finalmente tenía un oligodendroglioma anaplásico que es maligno, pero en menor magnitud en comparación al otro. “Un 80% de las personas que lo tienen mueren en 5 años y un 100% se mueren en 10”, indicó para ilustrar la gravedad del cuadro.

 

Después de la compleja neurocirugía el hombre se hizo pastor de la iglesia presbiteriana donde encontró varias respuestas, hasta que en 2012 el cáncer recidivó y volvió a aparecer en su panorama. “Tuve convulsiones por lo que tuve que hacer otro año de quimioterapia y radioterapia”, relató. Después de ese evento decidió dejar la iglesia y empezar Cord of Three Strands.

Abordaje empático

Justamente dentro de la organización sin fines de lucro, Cobb desarrolló la metodología del “Abordaje Empático” con la cual ha llegado a 172 personas en los estados de Virginia y Carolina del Norte. “Cuando empezamos teníamos 15 personas con pronóstico de vida de 3 a 6 meses, estaban pálidos y con poca energía. Hoy están todos allá, pasaron 5 años y se ven mejor. No es magia, es un sistema de ofrecer ánimo a las personas”, aseguró el director de la organización.

 

La clave de su sistema son los encuentros de uno a uno entre una persona que haya atravesado la enfermedad y el que la padece en la actualidad. “Es muy importante ver a alguien que haya estado en el mismo lugar, que ha vivido lo mismo, que pasó quimioterapia, radioterapia y haya experimentado los mismos sentimientos”, enumeró Cobb quien reconoció que hay psicólogos y psiquiatras muy competentes dedicados a colaborar con los pacientes pero que si no han padecido la enfermedad hablan desde afuera de la experiencia. “Y justamente hablar desde la experiencia es el poder de lo que hacemos”, subrayó.

Otro aspecto fundamental al que apuntan para mejorar el estado general de la persona es aliviar la culpa. “Todas las personas tienen un muerto en el placard y muchos no se sienten cómodos al compartirlo en grupos, pero cuando están con una persona que vivió lo que ellos están padeciendo pueden descargarse con tranquilidad”, precisó el estadounidense a la vez que aseveró que por esa razón lo principal es la confidencialidad. “Lo que hacemos es como una confesión pero sin una penitencia. Saben que allí pueden contar lo que sea y uno ve instantáneamente el alivio en el cuerpo”, comentó. Asimismo aseguró que está convencido de que la culpa tiene mucho que ver con la enfermedad. “Es una de las cosas que causa que el sistema inmune falle y no sea lo suficientemente fuerte para evitar que el cáncer se desarrolle”, añadió.

 

Sobre el método, Cobb aclaró que no remplaza sino que es complementario a las correspondientes terapias médicas y que va más allá de una religión. “Si bien nosotros tenemos una base en la fe cristiana, no tienen que necesariamente compartirla, hemos trabajado con judíos, musulmanes, incluso con ateos y agnósticos”, señaló.

Mendocinos interesados

En nuestra provincia Steve Cobb, director ejecutivo de Cord of Three Strands, busca contactarse con mendocinos interesados en aprender su metodología. Los mismos deben cumplir con los siguientes requisitos para poder hacerlo. “Tienen que haber tenido cáncer y haber pasado 5 años del pronóstico inicial”, señaló Cobb. También tienen que tener una historia de haber trabajado con encuentros uno a uno, que cumplen, por ejemplo, un psicólogo o un sacerdote. “Además tienen que tener energía y sentirse bien y sobre todo estar dispuestos a trabajar ad honorem”, precisó a la vez que aseguró que generalmente se trata de personas retiradas o que tienen una pensión con la que vivir. “En Mendoza hay muchas personas que pueden cumplir estas calificaciones, lo sé porque hay sobrevivientes del cáncer en todos lados y hay gente que ha sido curas o psicólogos”, manifestó.

 

De encontrar personas que cumplan con estas características, él está dispuesto a volver a la provincia para dictar una capacitación de su método, que estima puede darse en una jornada. “Estamos plantando semillas en diferentes ciudades, he estado en Barcelona, París, Roma, Copenague,  ahora en Mendoza y luego nos gustaría extendernos a Buenos Aires y toda la Argentina”, adelantó. A estos interesados los invitó a contactarse con él a través del mail steve@c3s.live.

Reunión de Neurocirugía Militar 

A partir de las 17 se desarrollará la “Primer Reunión Anual de Neurocirugía Militar”, organizada por el Servicio de Neurocirugía del Hospital Militar Regional Mendoza en el hotel Intercontinental. Es un evento cerrado que busca difundir la actividad asistencial, académica y científica que el servicio desarrolla en el ámbito de la comunidad mendocina.

 

El encuentro permitirá la interacción entre médicos especialistas, pacientes,  autoridades locales de las Fuerzas Armadas y de la Salud provincial, representantes de la industria y del desarrollo tecnológico aplicado a las neurociencias, autoridades del ámbito académico-universitario, entre otros. Su principal impulsor es el capitán médico Alejandro Mercado Santori, jefe de Servicio de Neurocirugía del mencionado nosocomio, quien se desempeñó como presidente del Comité Local de Expertos del N20, encuentro de nuerociencias que se realizó en noviembre (G20)