Opinión Lunes, 9 de septiembre de 2019 | Edición impresa

A propósito del Día del Lector - Por Raquel Aznar

Por Raquel Aznar - Poeta y Docente

El saber de que los espacios de cultura giran con la historia de los pueblos, la difunden, la remontan, la escriben deja librado a cada uno de los habitantes la necesidad de reconocer el trascendente compromiso social  que se desprende en actitudes y trabajo.

Ante este comentario las bibliotecas centran como los fueguitos de Eduardo Galeano la irradiación del apego y reconocimiento a una de las habilidades más sustanciosas para dinamizar el pensamiento y la proyección de conocimiento, como lo es la lectura. 

La lectura grupal de obras es alentadora al ofrecer posibilidades de llegar a instancias donde  el diálogo habilita al decir personal en un intercambio ágil y valioso entre los integrantes, permitiendo armar tramas de experiencias que enriquecen el poder imaginativo en su juego muchas veces ficcional.

La biblioteca J. B. Alberdi de Luján de Cuyo, conducida por Rosa Ruiz, a través de su Club de Lectores, ofrece un quehacer cultural convocante.

Recientemente ante el festejo del Día del Lector, en homenaje al natalicio de J. L. Borges se realizó en sus acostumbradas tertulias un homenaje vivencial a este hábito intelectual y artístico. Fue así que los participantes del mismo ante proyecciones de imágenes alusivas compartieron  expresiones personales sobre autores y obras leídas.

Tuve el gusto de coordinar la ambientación de comentarios de las experiencias en las voces de los lectores, en mi carácter de presidenta de la comisión cooperadora de la Alberdi. 

Las palabras surgieron hilvanando testimonios sobre obras leídas: “Durante mi participación en el club, tuve la oportunidad de leer dos novelas del escritor norteamericano Paul Auter: ‘El libro de las Ilusiones’ e ‘Invisible’. Estos libros describen con detallado pesimismo la alocada vida del típico norteamericano, aun escritor o profesor universitario, acentuando horrores, alcohol, perversiones, pero con una redacción y argumento que atrapa al lector hasta la última página”, sostuvo Roberto Sartoro.

“Samanta Schweblin escribe para que el lector termine el relato. En sus cuentos  hay algo siniestro, revelador, comportamientos sociales insospechados”, fue el comentario de Silvia Cirica. 

“En el Club del Lector descubrimos a Samanta Scweblin, escritora argentina radicada en Berlín.

Leímos y comentamos varios de sus cuentos. ‘Pájaros en la boca’ uno de los más logrados revela la extrañeza en nuestro simple mundo, las oscuridades y fantasías que también están en nosotros. Con Ana María Shua disfrutamos el espectáculo circense con “Fenómenos de Circo’”, reflexionó Gladys Alonso.