Opinión Sábado, 19 de octubre de 2019 | Edición impresa

El saber escondido -  Por María del Rosario Ramallo

Por María del  Rosario Ramallo - Profesora  y Licenciada en Letras 

¿Qué tienen en común las expresiones “Esto no me sabe bien” y “No sabe nada del asunto”; evidentemente, salta a la vista el verbo ‘saber’. Parecen no tener ninguna relación estas dos formas; sin embargo, si nos remontamos a la etimología de ‘saber’, nos encontramos con la voz latina “sapere”, que se podía traducir como “tener sabor o gusto, percibir por el gusto”, por un lado, y como “tener inteligencia o juicio, ser sensato, juicioso, sabio”, por otro. De este segundo sentido, se deriva “entender de algo, saber, conocer, comprender”.

Si nos ponemos a recorrer el léxico, vemos que con el primer valor de “sapere”, se relacionan términos como ‘sabor’, ‘sabroso’ y ‘saborear’, y el aprecio de cosas gratas: Era un poema de sabor clásico. Hizo un sabroso comentario. Me encierro a saborear esta lectura. La expresión coloquial ‘a sabor de su paladar’ significa “según su gusto o deseo”, mientras que ‘dejar algo mal sabor de boca’ toma el valor de “dejar un mal recuerdo o producir un disgusto por haber sido triste o desagradable”. En cuanto a ‘saborear’, es importante su valor figurado: “Apreciar detenidamente y con deleite una cosa grata”: He saboreado cada detalle de ese encuentro.

Relacionados con este ‘saber’, son aquellos versos cantados por Serrat, que decían: “Tu nombre me sabe a hierba, de la que nace en el valle, a golpes de sol y de agua”.

¿Se acuerdan cuando nos enseñaban que el agua es ‘insípida’? Aprendimos pronto que el valor significativo de ese término es “que no posee sabor”; en efecto, el vocablo encierra el prefijo privativo ‘in-‘ y el adjetivo original ‘sapidus’ (“sabroso”), cuya ‘a’ mutó en ‘i’ y dio el término que hoy conocemos. Aparte del significado que hemos señalado, también ‘insípido’ puede ser equivalente a “que no tiene el grado de sabor que debiera o pudiera tener”, como en Esas frutas de frigorífico son perfectas por fuera, pero insípidas.

En un sentido figurado, también se le puede atribuir a algo o a alguien “falto de espíritu, viveza o gracia”: No lo leo porque su prosa es insípida. 

Mucho más rico es el segundo valor de ‘saber’, que equivale a “tener representaciones mentales acerca de algo o estar enterado de su existencia” y “tener instrucción, conocimientos y habilidad en un tema”: Sabe mucho del tema. A veces, significa “comprender una situación”: Sé muy bien cómo te sentís. También, en otros contextos, puede ser equivalente a “presentir, adivinar”: Ya sabía lo que ibas a contestarme. Coloquialmente, puede ser equivalente a ‘soler’: Sabe (suele) llegar cerca de las once. 
Se han acuñado algunas expresiones como ‘sabérselas todas’, con valor coloquial, con el valor de “tener la experiencia y la capacidad para desenvolverse con éxito en muchas y diferentes situaciones”: Es difícil de engañar porque se las sabe todas.

Alguien me ha preguntado, en relación con este valor de ‘saber’, qué significa la expresión ‘a sabiendas’. Se trata de una locución adverbial, ya no demasiado usada, que se refiere a un modo cierto, evidente y manifiesto de tener un conocimiento y las consecuencias que esto acarrea: Compró esa propiedad a sabiendas de los riesgos de tal inversión. Nos dice también el diccionario académico que significa “con conocimiento y deliberación”: Mintió a su padre a sabiendas de la reacción que provocaría. También puede formar la cláusula ‘aun a sabiendas’, que tiene valor concesivo. El ‘aun’ no se tilda porque equivale a “incluso”: Aun a sabiendas de la situación, lo mismo viajó.

Todos hemos conocido a alguna persona insoportable por su pedantería y por su actitud de poder opinar de todo; para aludir a ese tipo de seres usamos el adjetivo ‘sabiondo, sabionda’. ¿O debe escribirse ‘sabihondo’? Veamos, en primer lugar, su origen: nos dice el Panhispánico que la forma ‘sabiondo’ lejos de ser una falta de ortografía, es la originaria ya que parece proceder de la forma reconstruida del latín vulgar “sapibundus” y significa “que presume de ser sabio, sin serlo”. Luego, por influjo de ‘hondo’                        (= profundo), surgió la variante ‘sabihondo’, que está desplazando en el uso culto actual a la forma originaria: Es un sabihondo insoportable. 

Este término que nombra al que presume de una sabiduría inexistente no es el único que se utiliza para aludir a esa realidad; también existe el vocablo ‘sabelotodo’, forma coloquial, lexicalizada a partir de un verbo, de un pronombre y de un cuantificador, que se usa indistintamente para masculino y para femenino y que, precisamente, se define como “persona que presume de sabia sin serlo”. También, ‘sabidillo, sabidilla’ constituye un adjetivo despectivo, diminutivo de ‘sabido’, con el valor de “que presume de entendido y docto sin serlo o sin venir a cuento”. Sobre esa base, se forma otro término coloquial, no usado en nuestra comunidad: se trata de ‘marisabidillo, -lla’, con la misma definición.

Y si los términos precedentes poseen una connotación negativa, no la tiene el adjetivo ‘sapiente’ que significa “sabio” pues señala al poseedor de conocimientos profundos y al que instruye y contiene sabiduría. Sobre esta base, se forma el adjetivo ‘omnisapiente’, que se define como ‘omnisciente’, esto es, que posee conocimiento de todas las cosas reales y posibles, atributo que únicamente se refiere a Dios. Además, no olvidemos que la raza humana ha sido designada con la frase “homo sapiens”.

Bellos refranes y poemas se han acuñado con ‘saber’. Entre los primeros, el que pondera dos realidades infinitas: “Dos cosas no se pueden agotar: el saber y el agua del mar”. Entre los poemas, recordamos a Mario Benedetti, en el final de su “Hagamos un trato”, que exalta la sabiduría o seguridad provenientes de la amistad compartida: 

“…   Es tan lindo / saber que usted existe / uno se siente vivo / y cuando digo esto / quiero decir contar / aunque sea hasta dos / aunque sea hasta cinco / no ya para que acuda / presurosa en mi auxilio / sino para saber / a ciencia cierta / que usted sabe / que puede contar conmigo”.