Opinión Miércoles, 14 de agosto de 2019 | Edición impresa

A 120 años de la primera función de cine en Mendoza - Por Jorge Enrique Oviedo

Por Jorge Enrique Oviedo - Escritor. - Ex Director Periodístico de diario Los Andes

La primera función de “biógrafo” (cine) que conoce Mendoza se produce el 16 de agosto de 1899 en el Teatro Municipal (dicho teatro fue inaugurado en 1870 y funcionó en la esquina de Gutierrez y Avenida España)

Un día antes, Los Andes anticipa la función con esta noticia: “Teatro Municipal. Mañana miércoles se estrena en este teatro la compañía que dirige el Sr. Eduardo Roldán, cuyo atractivo y novedad consiste en un magnífico Biógrafo Americano, auténtico, y de cuya importancia nos hemos dado cuenta por los elojios que le ha prodigado la prensa de todas las ciudades donde ha sido presentado”

“El programa de la función  de mañana es el siguiente:

1º El juguete cómico Juez y parte. Por el cuadro dramático.

2º Vistas marinas por el biógrafo.

3º La comedia en dos actos de Vital Azzan por el cuadro dramático, “Un robo en un despoblado”.

4º El Biógrafo Americano reproducirá una corrida de toros en que tomará parte el célebre torero Luis Mazzantini y su cuadro, presentándose la lidia de cuatro toros con toda la variedad de suertes a que se presta el arte tauromáquico.

5º Maniobras militares

Precio de las entradas 

“El acceso a palco sin entrada cuesta 8 pesos; a luneta con entrada, 2 pesos; la tertulia reservada de señoras con entrada, 2 pesos; entrada a palco 1 peso, y entrada a paraíso, sin  distinción de sexo, 1 peso. La programación comprende ocho funciones, para las que se ofrece un abono con el 10% de descuento”.

“Entretención agradable” 

La crónica de esa primera función, a sala llena,  refleja el asombro que despierta la nueva invención:

“Admirado queda el público cuando ve la vida y el movimiento reproducirse con toda nitidez y precisión, como si efectivamente se encontrara uno ante un cuadro real, que si no llega a impresionar  con todo el sentimiento que inspiran los hechos que presenciamos, es sólo por la falta de colorido de las figuras, último descubrimiento en materia de copia de la naturaleza que buscan con afán los sabios, cuyos principios ya han encontrado y del que no es posible dudar que en este tiempo de los maravillosos secretos arrancados a la oscuridad efectiva de la ciencia, se hallará en más o menos tiempo”.

“El biógrafo que nos ha presentado anoche el Sr. Roldán debemos manifestar que es auténtico, de lo más perfeccionado que se conoce en el día, y constituye una entretención agradable, llena de atractivos, e ilustrativa por medio de una serie de cuadros animados de costumbres de otros países, de los que sólo teníamos conocimientos por las hoy imperfectas vistas fotográficas o litografiadas, y aún por la pintura, que si bien puede dar con exactitud  pasmosa el color no puede imitar la vida, es decir, la realidad”

La información da a conocer también el programa de esa noche y anuncia para el jueves, “una gran función de moda dedicada a las familias”, con un nuevo programa, manteniendo sólo la corrida de toros. “Sería de desear -comenta el diario- la repetición del magnífico cuadro de las maniobras militares que tanto gustó anoche al público, y con razón, pues es sorprendente y grandioso”.

Aplausos 

La función de moda tuvo “mayor éxito que la primera exhibición, pues arreglados los pequeños inconvenientes de la precipitada instalación del motor los cuadros fueron presentados con una exactitud admirable. El público aplaudía  a cada instante, pero donde el entusiasmo alcanzó su apogeo fue en la corrida de toros y especialmente cuando el célebre Mazzantini da muerte al toro”. 

Teatro y biógrafo 

Al día después, en el Teatro Municipal se combinan el biógrafo y el teatro con la presentación de la compañía de Roldán. 

El éxito motiva la repetición de las “cintas” pero el interés del público decae, por lo que en la función del 24 hay pocos espectadores. La empresa apela entonces a la rebaja del precio de las entradas: en dos pesos la del palco; en cincuenta centavos las otras comodidades, y 20 centavos la entrada general.

Se mejora el problema de la luminosidad durante las funciones diurnas cubriendo con paños claraboyas y ventanas para que tengan la misma oscuridad que de noche, y la programación experimenta cambios: el 30 de agosto se estrena “Peregrinación a Lourdes”, y el 1 de setiembre “Un semana en Nueva York”, con doce cuadros distintos. El 5 de setiembre, la compañía se traslada a Río Cuarto. 

El 4 de enero de 1900 se inicia en el Teatro Municipal otra temporada de “biógrafo”, funciones que comparte con la actuación de una compañía española de zarzuelas.

El cine va a la confitería 

El 29 de marzo de 1900 se tiene conocimiento, de las tal vez primeras exhibiciones de cine en una confitería céntrica. Se trata de El Progreso, ubicada en San Martín 1334, “establecimiento en el que cada noche se exhiben preciosas ‘vistas cinematográficas”.

Expansión del cine

Tímidamente al principio, con ímpetu arrollador después, el cine va impregnando toda la sociedad mendocina. Las principales confiterías -El Progreso, Sportman, Colón- combinan en sus avisos las “vistas” con sus productos de rotisería. Comienzan las funciones al aire libre, el cine se expande a los barrios y departamentos, se construye el primer local para cine -Imperial, en San Martín y Espejo, propiedad de Carlos Civit y Rafael Cubillos- y se levantan construcciones antisísmicas. Palace Theatre, Buenos Aires y Avenida, hasta que el Gran Rex se constituye en la sala más grande del interior, con 2.200 localidades.

El cine mudo deja paso al sonoro, incorpora el color, surgen los grandes directores, se afianza el “star system” masculino y femenino, y el cine comienza a ser llamado “séptimo arte”.

Hacia 1944, un grupo de visionarios mendocinos constituye Film Andes, la empresa productora -única en el interior del país que levanta estudios tan importantes como Argentina Sono Film- en que convergen bodegueros, comerciantes, industriales, políticos, escritores, militares y mujeres. 

Film Andes produce siete películas en Buenos Aires y nueve en sus estudios de Godoy Cruz. 
Mendoza pasa a ser considerada la Hollywood de la Argentina. Y de Sudamérica.
 

Del libro “Historia del Cine en Mendoza”, de próxima aparición)