Salud Viernes, 19 de julio de 2019

20 millones de niños no recibieron vacunas contra el sarampión, difteria y tétanos en 2018

Nuevas estimaciones revelan un peligroso estancamiento de las tasas mundiales de vacunación debido a los conflictos y la desigualdad.

Veinte millones de niños en todo el mundo –más de 1 de cada 10– no recibieron en 2018 vacunas vitales contra el sarampión, la difteria y el tétanos, según los nuevos datos de la Organización Mundial de la Salud y UNICEF.

A nivel mundial, la cobertura de inmunización con tres dosis de la vacuna contra la difteria, tétanos y tos ferina (DTP3) y una dosis de la vacuna contra el sarampión, se ha estancado desde 2010 en alrededor del 86%. Aunque esta cifra es elevada, no es suficiente. Se necesita una cobertura del 95% a escala mundial –que abarque a los países y las comunidades– para garantizar la protección contra los brotes de enfermedades que pueden prevenirse con vacunas.

“Las vacunas son una de nuestras herramientas más importantes para prevenir brotes y mantener al mundo seguro”, dijo el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la Organización Mundial de la Salud. “Aunque hoy en día la mayoría de los niños están siendo vacunados, la cifra de los que se quedan atrás es excesiva. Y lo que resulta inaceptable es que a menudo quienes no reciben la vacuna son precisamente quienes corren un mayor riesgo: los más pobres, los más marginados, los afectados por los conflictos o las personas que se ven obligadas a abandonar sus hogares”.

La mayoría de los niños no vacunados viven en los países más pobres, y un número desproporcionado se encuentra en estados frágiles o afectados por conflictos. Casi la mitad viven en sólo 16 países: Afganistán, Chad, Etiopía, Haití, Iraq, Malí, Níger, Nigeria, Pakistán, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Siria, Somalia, Sudán del Sur, Sudán y Yemen.

Si estos niños se enferman corren el riesgo de sufrir graves consecuencias para su salud, y son quienes menos probabilidades tienen de acceder a tratamientos y cuidados que pueden salvar sus vidas.

Los brotes de sarampión revelan lagunas arraigadas en la cobertura, a menudo a lo largo de muchos años

Las disparidades en el acceso a la vacuna siguen siendo considerables entre los países y dentro de cada uno de ellos, independientemente de su nivel de ingresos. Esto ha dado lugar a brotes devastadores de sarampión en muchas partes del mundo, incluidos países que tienen altas tasas generales de vacunación.

En 2018 se registraron casi 350.000 casos de sarampión en todo el mundo, más del doble que en 2017.

“El sarampión es un indicador en tiempo real de los lugares donde tenemos más trabajo que hacer para combatir las enfermedades prevenibles”, dijo Henrietta Fore, Directora Ejecutiva de UNICEF. “Debido a que el sarampión es tan contagioso, un brote indica que las comunidades están dejando de recibir las vacunas debido al acceso, los costos o, en algunos lugares, la autocomplacencia. Tenemos que agotar todos los esfuerzos para inmunizar a cada niño”.

Datos de cobertura de la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) 

También hay datos por primera vez sobre la cobertura de la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH), que protege a las niñas contra el cáncer de cuello uterino más adelante en sus vidas. En 2018, en 90 países donde vive 1 de cada 3 niñas se había incorporado la vacuna contra el VPH en los programas nacionales. Sólo 13 de ellos son países de bajos ingresos. Esto lleva a que las personas que tienen un mayor riesgo de sufrir los efectos devastadores del cáncer de cuello uterino sean quienes tienen menos probabilidades de recibir la vacuna.

La OMS y UNICEF, junto con asociados como Gavi, la Alianza para la Vacunación, están apoyando a los países para que fortalezcan sus sistemas de inmunización y la respuesta a los brotes, entre otras cosas mediante la vacunación sistemática de todos los niños, la realización de campañas de emergencia, y la capacitación y el equipamiento de los trabajadores de la salud. Todas estas medidas son esenciales para la prestación de servicios de salud de buena calidad en el nivel primario.

Fuente: Consenso Salud