jueves 24 de septiembre de 2020

Yayoi Kusama: la artista de la era de Instagram
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Yayoi Kusama: la artista de la era de Instagram

Cómo la artista japonesa se volvió, a los 91, la reina de esa red; desde el psiquiátrico en donde vive desde hace 43 años por elección.

Yayoi Kusama: la artista de la era de Instagram

En una de las pocas entrevistas que ha dado a lo largo de sus 91 años de vida, dijo: "Desde que era chica, todos los días he pintado, dibujado y escrito de la mañana a la noche. Cuando llego al estudio a la mañana me pongo las ropas de trabajo y enseguida empiezo a pintar, y trabajo hasta la hora de la cena".

A sus 91 años hace furor en Instagram con su obra

Quien lo dice es Yayoi Kusama, una de las artistas más famosas y mejor cotizadas del mundo. Se confesaba insomne, sin descanso; y aún así llena de ideas: "Incluso ahora, si tengo una idea en medio de la noche, agarro mi block de bocetos y dibujo", aseguraba.

Yayoi Kusama habla de su cotidianidad justamente porque su cotidianidad es un misterio. Por estos días, en los que recordamos a personajes famosos que fueron devotas del encierro, su nombre aparece una y otra vez, pues desde marzo de 1977 que es paciente de una clínica psiquiátrica en la que se internó voluntariamente en Tokyo.

Aunque vivió en Japón (donde nació) y en Nueva York, donde en los 60’ fue agitadamente prolífica y vanguardista -al igual que Warhol-, su nombre sobre todo se relaciona con dos cosas: lunares y locura.

La alucinación del arte

Kusama nació dentro de una familia rural rica de Japón, pero su infancia estuvo muy lejos de ser feliz. Los traumas se fueron acumulando: padre mujeriego, madre que la obligaba a espiarlo con sus amantes y después le pegaba, educación para el matrimonio y desprecio familiar a su vocación de artista… Su fe por emanciparse la obligó a irse muy joven a Nueva York, con unos pocos dólares, sesenta kimonos y algunos dibujos. Si no vendía sus obras, pensaba vender los kimonos. 

No era un espíritu alegre. Todo lo contrario: venía sufriendo desde niña extrañas alucinaciones. Cuando era niña, solía ir a ver las plantaciones que su familia hacía de violetas, cinias y peonías. Plantaciones de flores que de niña la impresionaron muchísimo y que seguramente se sedimentaron en su memoria, que las empezaría a transformar en los vectores y motivos geométricos que la harían famosa. La compulsión por llenar con geometrías, puntos, lunares o "polka dots" todas las superficies.

Superficies como zapallos. La idea de intervenirlos comenzó de muy niña, cuando su abuelo le mostró uno y ella vio que el zapallo le hablaba. Lo pintó y desde entonces ha hecho cientos de ellos. El primero, pintado a los 11 años, marcó el rumbo. Los últimos, a veces del tamaño de una persona, se cotizan en 500 mil dólares.

"Para mí el trauma infantil no solo contribuyó fundamentalmente a la obra de Kusama debido a su familia difícil, sino también por su sociedad y la pesadilla de la guerra mundial", aseguró Heather Lenz, la directora del documental "Kusama: Infinity", a diario Clarín.

Afectada por la muerte de su padre, de Joseph Cornell (la única pareja que se le conoce) y el cambio de época, a princios de los 70 volvió a Japón. En la década anterior, aunque muchos estudiosos no lo reconozcan, fue una fuerte influencia del arte pop. Incluso ella aseguraría que Andy Warhol y Claes Oldenburg se harían famosos con ideas suyas (como la creación en serie).

Al repatriarse, vivió en el piso décimo de una torre tokiota que daba a un gran cementerio. Creó obsesivamente imágenes surrealistas, inspiradas por su propio dolor. Imágenes de elegía y muerte. Asi, los ataques de pánico, más las usuales alucioaciones, volvieron con fuerza. Después de varias internaciones, decidió internarse voluntariamente por su cuenta. Y desde ese momento, no paró nunca más de crear, crear y crear. 

Hay quien asegura, como Heather Lenz, que ella se encerró voluntariamente porque en su frenesí creador así podría dedicarse solo a su arte. Sin preocuparse de lavar las sábanas, de limpiar el baño, de cocinar. Entregada al arte: en cuerpo, alma y mente.

La estrella de Instagram

No hay ni que decirlo: las obras de Yayoi Kusama son lo más "instagrameable" del mundo. Millones de personas en todo el mundo se han volcado a los museos y exposiciones de la artista a lo largo y ancho del mundo: en México, en Río de Janeiro, en Seúl, Taiwan, Buenos Aires (en 2013), además de las metrópolis más concurridas.

En Los Ángeles, el museo Broad llegó a vender 90 mil entradas en una sola tarde para una exposición suya. Lo mismo se repite en todas partes, lo que ha llevado a que sus obras (en general grandes instalaciones inmersivas) solo puedan visitarse por pocos segundos, para darle espacio a todo el mundo.

La galería David Zwirner de Nueva York, en 2013 solo dejaba que los visitantes pudieran verla por 45 segundos. En 2018, en el museo Hirshorn de Washington, solo se podía estar 30 segundos. El tiempo suficiente para hacerse una selfie con su colorido, geométrico y alucinógeno mundo y subirla después a Instagram. En esa plataforma, los hashtags públicos con #YayoiKusama ascienden a casi 900 mil. RichardHamilton no llega a tener 200 mil hashtags, y Bansky tampoco. Kusama, ¿la reina del Instagram?