martes 11 de agosto de 2020

Un cisne negro en la terapia intensiva
Sup. Economía

Un cisne negro en la terapia intensiva

La crisis sanitaria vino a complicar más la emergencia económica de la Argentina

Un cisne negro en la terapia intensiva

En economía se habla de “cisnes negros” para graficar una situación en la cual aparecen eventos extraordinarios, no previstos por gobiernos ni empresarios ni financistas que produce una brusca alteración de las reglas de juego vigentes. Esto es lo que ocurrió en todo el mundo con la irrupción del COVIS-19, conocido como coronavirus, que en 90 días produjo una parálisis total de la economía mundial.

Argentina, hasta febrero, venía atravesando una situación compleja en medio de la negociación de su deuda externa en dólares, con la economía en recesión, con las finanzas públicas pasando un momento complicado, con una inflación que bajaba por la recesión, pero con aumentos en alimentos y bebidas cercanos al 4%. Con ello, una parálisis de las obras públicas, aumento del desempleo y de la tasa de pobreza y una gran incertidumbre. La economía del país estaba en terapia intensiva.

Marzo arrancó con algunas informaciones del exterior preocupantes hasta que en la segunda semana comenzaron a aparecer los primeros casos en pasajeros que llegaban de países con circulación del virus, pero en quince días el panorama cambió. De las advertencias pasamos a la cuarentena total y la parálisis casi completa de la economía donde solo abren negocios de comestibles, farmacias y estaciones de servicio.

Todos asumen que la prioridad es el tema sanitario. El Presidente dice que le interesa la salud y no la economía pero la situación actual lo está poniendo en un problema serio. Entre los programas anunciados (muchos con falta de instrumentos, como los créditos Procrear), suponen mayor gasto público o postergaciones de pagos de impuestos, que suponen menos ingresos. Todo confluye en mayor déficit fiscal y mayor emisión monetaria.

En el corto plazo, esa mayor emisión (la base monetaria ya supera los 2 billones de pesos) no tendrá un gran impacto en la inflación porque hay muchos rubros que están parados. Los gastos en esparcimiento (cines, teatros, restaurantes o cafés), vestido y calzado, por ejemplo no son susceptibles de aumentar precios porque están cerrados.

Los negocios que venden alimentos están controlados y les disminuyen las horas de atención a un público que, además, compró en exceso temiendo faltantes que no se verifican, mientras que las farmacias registran muy pocos aumentos. Todo esto en base al congelamiento del precio de los combustibles y de las tarifas de los servicios públicos. Las consecuencias de la emisión es probable que se sienta una vez que se retome la actividad.

Sobrevivir a la cuarentena

Mientras tanto, el mayor problema para un gran grupo de personas es sobrevivir a la falta de actividad que impone la cuarentena. Tanto los monotributistas como los autónomos o los trabajadores informales se encuentran con el problema que si no trabajan no cobran y para ellos se creó el Ingreso Familiar de Emergencia, aunque solo cubre a lo monotributistas de categorías más bajas, informales y servicio doméstico.

Estos sectores recibirán un pago de $ 10.000 en el mes abril, a la espera de una reapertura de la economía, aunque si esta se demora se podría repetir en mayo. También hay ingresos extraordinarios para beneficiarios de AUH. En la provincia, además, se entregan bolsones de alimentos en las escuelas.

El sector de las empresas y, sobre todo las pymes, estaban esperando la concreción de anuncios y recién el miércoles el Banco Central habilitó para que le jueves se pueda retomar el clearing entre entidades y el depósitos de cheques a través de cajeros. El problema lo tiene negocios que manejan mucho efectivo, como estaciones de servicio, farmacias y supermercados.

Si bien es necesario atender la prevención en materia sanitaria, también hay que combinarlo con medidas que permitan cierto nivel de actividad para que se puedan satisfacer necesidades básicas pero para ello las empresas deben contar con las herramientas necesarias.

El miércoles el BCRA habilitó los préstamos a tasa subsidiada del 24% para las empresas, liberando un 40% de los encajes bancarios. También se reglamentó, tarde, la ampliación de los Repro, un programa por el cual el Estado subsidia hasta el equivalente de un salario mínimo los sueldos de los trabajadores d empresas de hasta 25 empleados.

Resta saber cuál será la política de asistencia para las provincias y municipios, porque la caída de la recaudación propia y de la coparticipación es muy importante. La Nación recurre a la emisión para solventar sus gastos pero las provincias no tienen esa herramienta.

El fantasma de las cuasimonedas está sobrevolando en la mente de varios gobernadores acuciados por la falta de recursos y las necesidades financieras para atender la pandemia. Hasta ahora el gobierno los tiene contenidos, pero no se sabe por cuánto tiempo.

El Gobierno nacional recibió la noticia de una asistencia del BID por u$s 350 millones para fortalecer programas sociales y el esta semana el FMI anunció una asistencia a través de los Derechos Especiales de Giro, que es una forma de devolverles a los países socios una parte de su aporte de capital. A la Argentina le corresponden unos u$s 3.000 millones, que no tendrían ninguna exigencia, para hacer frente a los problemas fiscales.

El momento es complejo. Los gobiernos deben asumir mayores gastos en momentos de menores ingresos. El cisne negro en la terapia intensiva puede agravar hacia el futuro la salida de la emergencia económica. Ya los pronósticos de una caída de 1,5 a 2% para este año, a partir de la pandemia, se estiran hasta 4,5 o 5%.