lunes 21 de septiembre de 2020

Terrestres de otro planeta
Escribe el Lector

Terrestres de otro planeta

Terrestres de otro planeta

Sería un reduccionismo demasiado simple, y a la vez categórico, afirmar que el gran Isaac Asimov es para la ciencia ficción lo que Lionel Messi es para el fútbol profesional. Pero sí, es lo que creo porque estoy convencido.

Sin caer tampoco en las frías cifras que ofrece el racionalismo empírico, las estadísticas de ambos son tan apabullantes que parecieran formar parte de un universo paralelo, cuántico, imposible de ser habitado por otros.

Asimov, ruso de nacimiento y estadounidense por decisión de sus padres, vivió entre 1920 y 1992. Fue Doctor en Química y en Filosofía, escritor, divulgador científico. Publicó 516 libros entre novelas de ciencia ficción, tratados de Astronomía, cuentos, la historia de Inglaterra y otros trabajos en Ciencias Sociales. Recibió, de 14 universidades de todo el mundo, el título de Doctor Honoris Causa e innumerables premios en diferentes disciplinas y géneros literarios.

El autor de las tres leyes de la robótica, Yo, robot, El hombre bicentenario, la saga de La Fundación y de La última pregunta. Viajó sólo dos veces en avión en toda su vida, víctima de acrofobia. Pero su mente, como la hipótesis Gaia, estaba presente en cada rincón del cosmos.

Escribiendo a un promedio de un libro por mes durante casi 50 años, este auténtico adicto al trabajo no supo de pausa, salvo para encender su habano que dejaba que se consumiera en el cenicero.

Entonces, como salido de un cuento del propio Asimov, aparece la figura de Messi, del más reciente, marcándole al equipo del “Cholo” Simeone para que el Barcelona ganara el partido en los últimos minutos. 615 goles en 701 encuentros…   Casi un gol por partido de promedio. Y luego, a los dos días, gana su sexto balón de oro, convirtiéndose en el jugador que más veces lo ganó en la historia. Por otro lado sería imposible enumerar los premios individuales, algo verdaderamente de ciencia ficción, como Asimov.

Nacido en Rosario en 1987, a los 13 años viajó a Barcelona para radicarse y seguir un tratamiento médico que le permitiera crecer, ya que en Argentina ningún club se lo quiso costear. El resto de la historia la conocemos.

Isaac Asimov y Lionel Messi, dos talentos inigualables que se encuentran periódicamente en un mismo espacio y tiempo. Ambos comparten una raíz hebraica bastante singular del Antiguo Testamento, Isaac significa “el que ríe con Dios” y Messi, todo sabemos, “El salvador enviado por Dios”, El Mesías. Y esto el Barsa y la Selección Argentina lo saben al igual que un devoto el Padre Nuestro.

El hiperespacio de Asimov es el lugar donde ocurren las historias de un futuro distópico. Por su parte, el espacio de Messi es el campo de juego, en donde la pulga juega a otra cosa mientras los otros juegan al fútbol.

Hasta una paradoja emocional, una anomalía de la zona de confort los entrecruza porque Asimov padecía de claustrofilia, se sentía a gusto en espacios reducidos. Y el genio de Rosario resuelve como nadie en espacios muy limitados. Donde todos ven piernas, “el Pulga” ve un agujero negro, un atajo en el tiempo por donde pasar la pelota. Y Asimov, que de entropía entendía un montón pero de fútbol vaya uno a saber, igual aplaude esa acción que parece romper con la física clásica.

Humberto Palmieri

DNI: 14.880.423