¡Socorro!, soy Contador en Argentina 2019 - Por Carlos A. Schestakow

¡Socorro!, soy Contador en Argentina 2019 - Por Carlos A. Schestakow
¡Socorro!, soy Contador en Argentina 2019 - Por Carlos A. Schestakow

El doble objetivo de estas líneas es sencillo: por un lado, hacer catarsis económicamente eficiente, es decir, sin tener que abonar la consulta de un sicólogo o tal vez, psiquiatra, ni un café con amigos o clientes, ya que los tiempos exigen cuidar el bolsillo; y por otro, generar una pequeña dosis de comprensión pública, o mejor dicho, piedad.

Lo cierto es que si bien en los últimos años se ha venido complicando el ejercicio de nuestra querida profesión (la expresión nuestra se refiere a nosotros, los propios contadores, ya que temo que la sensación no sea idéntica para el resto de la población), este año 2019 ha resultado altamente torturante y estresante.

La cantidad de nuevas tareas a realizar en el mismo lapso que el de todos los años (enero – junio) es tan grande, que resulta materialmente imposible llevarlas a cabo en tiempo y forma.

Por un lado, la obligación de emitir estados contables ajustados por inflación ha multiplicado las tareas profesionales a niveles extraordinarios.

No sólo debe hacerse el balance tradicional, sino que resulta imprescindible “rehacer” los estados contables del año anterior para reexpresarlos en una nueva moneda, debiendo elaborarse el propio 2018 en moneda histórica para luego convertirlo a moneda constante.

Pero estas nuevas tareas no sólo que demandan un gran tiempo de trabajo material, habida cuenta que los sistemas contables (“los computarizados”) no están diseñados para hacerlas automáticamente, sino que además ha resultado imprescindible tener que asignarle una cantidad importante de horas de estudio a las nuevas normas profesionales aplicables, las que por una cuestión lógica, han sido preparadas y dadas a conocer sobre la hora.

Si fuéramos médicos parecería que apareció de repente una nueva enfermedad masiva, que fue necesario analizar en tiempo récord y que su forma de cura implica una atención permanente: todos están hospitalizados en terapia intensiva.

Por otro lado, también nos encontramos con una nueva o nuevas declaraciones juradas de impuesto a las ganancias a preparar, producto de una reforma importante y compleja en el tributo, que nos exige no sólo tener que estudiarla con profundidad en un tiempo disponible escaso sino además obtener nueva información, con normas y aclaraciones que van apareciendo a diario y aclarando muchos puntos oscuros de aplicación al caso concreto, para luego volcarla a la página Web de la AFIP sobre un aplicativo de reciente aparición y que no funciona adecuadamente.

También aparece en escena “la factura de crédito”. Un nuevo instrumento financiero útil, pero con una reglamentación compleja que nos lleva, más allá de estudiarla, a tener que asesorar a nuestros clientes, sobre la forma de implementarla y adecuar sus sistemas. La misma también “opera” sobre la página de la AFIP, que se encuentra colapsada, funcionando de a ratos, producto de que todos los contadores estamos trabajando a la vez.

Coadyuva también a este estrés, el análisis y aplicación de las modificaciones introducidas a los impuestos provinciales (básicamente, impuesto sobre los ingresos brutos) por cada una de las provincias: son veinticuatro códigos fiscales. No sólo hay que conocerlas, sino que también hay que estudiar las nuevas reglamentaciones que cada una de las provincias emite periódicamente.

Si bien cada uno de nuestros clientes no aplica los veinticuatro códigos fiscales, la mezcla de ellos, nos lleva tener que conocerlas.

Las empresas no están bien financieramente los que las ha llevado a atrasarse en el pago de sus obligaciones fiscales.

El Fisco, conociendo la realidad, ha otorgado nuevos planes de pagos.

También es menester preparar estos planes de pagos, que están reglamentados complejamente.

Aclaración importante: no sólo la AFIP ha otorgado un nuevo plan de pagos, sino que muchas provincias también.

Si sumamos las normas emitidas por la AFIP más las normas emitidas por los Fiscos Provinciales, tenemos un promedio de cinco normas nuevas por día.

Podría seguir enumerando más detalles. Pero la catarsis me empezó a hacer un efecto inverso. Debo seguir trabajando y mis ojos están vidrioso y para colmo los Chalchas no cantan más y Boquita no gana.

Tenemos algo para ofrecerte

Con tu suscripción navegás sin límites, accedés a contenidos exclusivos y mucho más. ¡También podés sumar Los Andes Pass para ahorrar en cientos de comercios!

VER PROMOS DE SUSCRIPCIÓN

Temas Relacionados

COMPARTIR NOTA