jueves 1 de octubre de 2020

Ser madre y estudiar en pandemia: la frustración de no poder continuar
Sociedad

Ser madre y estudiar en pandemia: la frustración de no poder continuar

Agobiadas por la sobrecarga de tareas domésticas, muchas mujeres están abandonando sus carreras terciarias o universitarias.

Ser madre y estudiar en pandemia: la frustración de no poder continuar

"Es muy difícil para las mujeres. No puedo dedicarle el tiempo que quisiera al estudio porque en cuanto me siento, mi hijo reclama atención. Es algo que te frustra porque lo querés hacer y no podés. Todo te supera", cuenta Virginia Maure (32), que vive sola con su hijo de 3 años.

Frustración. Ganas de continuar pero falta de tiempo, sobre todo, y de dinero. Son muchos los casos de mujeres que han tenido que abandonar sus estudios en plena pandemia porque simplemente ya no pueden más. Porque se multiplicaron las labores que habitualmente realizan en sus hogares.

En este panorama, dedicarle horas al estudio resulta imposible. Es, como señalan muchas de ellas, lo primero que dejan de lado para poder hacerse cargo de las tareas del hogar o de atender a los niños que reciben clases virtuales de la escuela.

Como se dice, es un trabajo invisible que hace que el mundo funcione. Es decir, son las labores -no remuneradas- como limpiar, cocinar, cuidar a los hijos o a los abuelos, o hacer las compras. Si antes de la pandemia las mujeres dedicaban a estas labores 3,2 veces más tiempo que los hombres, con el aislamiento esta situación se complicó aún más.

Y aunque todavía no hay datos estadísticos al respecto -porque aún estamos atravesando la pandemia-, todos los actores que intervienen en la relación mujeres-estudio reconocen que el panorama se ha complejizado, obligando a muchas a postergar los estudios, a optar por una materia y no por otra (en vez de poder hacer todas) o, lamentablemente, a abandonar para el año que viene o indefinidamente la formación académica.

"Es muy complicado. Solo me quedan dos materias para terminar Diseño Gráfico en la UNCuyo. Este año pensé que iba a poder hacerlo porque mientras mi hijo iba al jardín o estaba con el padre, iba a tener tiempo. Pero con la cuarentena esos planes quedaron atrás", agrega Virginia.

Dejar o tratar de no hacerlo

Gabriela (35) tuvo que dejar de ir a la facultad. Estudiaba psicopedagogía en una institución privada. A su vez, tiene dos trabajos. Por la mañana trabaja en un jardín de infantes y por la tarde, en un instituto terapéutico. Ambos sitios redujeron su salario, por lo que dejó de tener dinero para pagar la cuota de sus estudios. Además, está embarazada.

"Con gente en mi casa y el cursado en horarios de almuerzo, por ejemplo, era imposible estudiar. No podía sacar a todos de sus rutinas y laboralmente hablando el primer mes fue complicado, con lo cual era difícil estar al día con la facultad", contó Gabriela.

Su principal problema es que el plan de vida pensado para terminar de estudiar antes de que nazca su bebé se modificó. "Se desmoronó. Mi idea es regresar a estudiar en algún momento. Pero ahora la incertidumbre es muy grande y lo primero que tuve que relegar fue el estudio", señaló, indicando que el factor económico será muy importante para poder volver a la facultad: "No terminar, para mí, es una gran frustración".

Para Micaela (24), que está en segundo año de Trabajo Social, las complicaciones comenzaron cuando no pudo llevar más a su hija al jardín. Era su momento de estudio. "Para colmo el padre el primer mes no la venía a buscar. Todo el tiempo que tenía para estudiar ahora lo tengo para cuidarla. De todas formas, aunque abandoné una materia, sigo con otras. Estoy tratando de no dejar", detalló.

Continuando, dijo que lo más difícil es cubrir la demanda de tiempo que implica tener a su hijo en casa. "Soy una sola persona cubriendo juegos, comida, baño. Es demasiado. Sumado a las clases virtuales de la facultad. Siempre que empiezan me hace un berrinche y no puedo seguir. No puedo prestar atención", remarcó.

Desde la docencia

Los docentes, quizás los más cercanos en el día a día de sus estudiantes, están al tanto de esta situación y admiten que hay mucha deserción. Alejandra Vaugham (38) trabaja dando clases de Ciencias Sociales y Ética Ciudadana en dos CENS, uno en Lavalle y otro en Luján.

Según contó, las mujeres priorizan el estudio de sus hijos. Es decir, el consumo de datos de internet es para ellos, quedando relegadas a las tareas domésticas. "Además volver a estudiar implica desafíos que este contexto empeora. Y si se ven sobrepasadas de tareas, directamente abandonan porque deben enfrentarse al cuidado de los chicos, a veces a situaciones de violencia y a resolver las cosas del hogar. Es una carrera de obstáculos la educación para ellas", dijo Vaugham.

La docente agregó que la escuela durante la "normalidad" les da contención. Algo que también se perdió con la modalidad a distancia. "Prefieren dejar o pensar que siguen el año que viene. Desde su punto de vista, el estudio es la última prioridad y ante cualquier inconveniente se deja. Es algo que pasa siempre, pero que ahora se ve más", reflejó Vaugham.

Fernando Herrera (45), director del CENS 3-447 Roberto Fontanarrosa del barrio La Favorita, comentó que las estudiantes que asisten a la institución habitualmente lo hacen como una cuestión pendiente, para poder ayudar a sus hijos en la escuela y para conseguir un mejor trabajo.

"Eso se vio jaqueado. Ahora solo pueden pensar en sostener a la familia y seguir acompañando a sus hijos en la educación, si es que cuentan con la tecnología. Es difícil para quienes son amas de casa, tienen un empleo doméstico (que es el ingreso que tenían) y además son madres", dijo Herrera.

Contención y cercanía

Es por todas las razones planteadas que desde las instituciones educativas hoy se trata de contener a las estudiantes para que no abandonen. Por ejemplo, en el CENS Fontanarrosa se apuesta a que los equipos educativos acompañen las trayectorias de cada una de cerca, de manera personalizada, como si fuera una "escuela particular". "Apelamos a la contención y al acompañamiento apuntando a los cuidados físicos, de salud, mentales y de los vínculos. También trabaja el equipo de orientación", indicó Herrera.

En tanto, Vaugham señaló que tratan de llamar a las estudiantes para brindarles apoyo telefónico y de acompañarlas en el cursado virtual, aunque reconoce que se notan las bajas cuando se dan las clases.

Fernanda Navarro, coordinadora de trayectorias escolares de la Secretaría Académica de la UNCuyo, indicó que si bien no hay un estudio específico referido a la continuidad en los estudios de los alumnos de la universidad, sí se ha analizado la dificultad que tienen para continuar con sus estudios universitarios.

"Estamos viendo en qué condiciones están. Si tienen conectividad y tiempo disponible, tanto para estudiar como para hacer uso de las herramientas. También estamos analizando cuáles son los ambientes de estudio", dijo.

Además, indicó que cada unidad académica de la UNCuyo tiene su Sapoe (Servicio de Apoyo Pedagógico y Orientación al Estudiante), donde se ocupan del seguimiento de cada alumno para evitar que abandonen la carrera. Por otra parte, se realizó una encuesta para determinar la conectividad y las necesidades de ellos. "La secretaría de Bienestar tiene sus canales abiertos para manifestar necesidades de salud o denunciar violencia. También las redes sociales de la Universidad están ocupándose de comunicar a la persona con el área correspondiente", explicó.

Desde la DGE reconocieron que en contextos de vulnerabilidad social se está presentando este problema de abandono. De todas formas, indicaron que hay institutos en donde se están llevando adelante propuestas para evitar que estos sucedan.

Emma Cunietti, coordinadora general de Educación Superior, indicó que en el Instituto Superior 9-027 de Guaymallén se lleva adelante el programa de madrinazgo/padrinazgo en donde estudiantes del último año se hacen cargo de los de primero -quienes no llegaron a tener clases presenciales- para que no abandonen.

"Les recomiendan estrategias para estudiar o para organizarse. Hay muchas chicas en su casa con vulnerabilidad pero hay muchas otras que no y que están ayudando. Es importante esto, porque en primer año los estudiantes aun no tienen oficio académico, es decir, ningún vínculo presencial con la institución", dijo Cunietti.

Continuando, agregó que se han implementado plataformas que no consumen datos de internet, se sumaron becas institucionales -se compraron computadoras y dispositivos móviles a los estudiantes- y en instituciones alejadas de Alvear o Malargüe, se utilizan los puntos digitales para que se puedan conectar.

"En dos semanas vamos a poder saber con exactitud cuál ha sido la deserción, porque es cuando se rinden los parciales a través de la plataforma Moodle", indicó la funcionaria, agregando que se han generado protocolos de prevención de la violencia de género ante la detección de algunos casos.

Por último, dijo que se brindaron facilidades a los estudiantes que aún deben materias del secundario. "Estamos dando apoyo con prácticas. Se los prepara para que pueden rendir las materias que deben y así poder continuar", cerró.