lunes 30 de noviembre de 2020

Se sigue deformando - Por Maxi Salgado
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Se sigue deformando - Por Maxi Salgado

Árbitros que manejan los resultados, dirigentes que esconden las denuncias y castigan a los que piensan distinto.

  • domingo, 30 de junio de 2019
Se sigue deformando - Por Maxi Salgado

Alguna vez alguien tenía que ir a fondo con la situación y los jugadores de San Jorge de Tucumán lo hicieron.

La sentada y posterior retiro de la cancha, abandonando la final del Federal A, fue la gota que rebasó el vaso. La frutilla del postre a un año plagado de irregularidades, de arbitrajes polémicos, de fallos aberrantes del Tribunal de Disciplina, de mandobles al fútbol del ascenso.

Este es un tema que hemos tratado muchas veces y que, sinceramente, aburre, pero a la vez enerva. Porque el deporte no merece ser golpeado de esta manera, porque el fútbol (pasión ineludible de cada uno de los argentinos) no debe ser usado con los fines espurios con los que se está usando.

Hay corrupción manifiesta y hasta ahora sólo quedaba en los corrillos de pasillo, pero la renuncia del presidente del Tribunal de Disciplina del Consejo Federal, Antonio Red, en la que admite que el árbitro estuvo “amañado”, pone al caso una situación que ya se debería estar judicializando.

Pero, el fútbol que tiene esos códigos extraños dentro de su estructura, cierra filas, guarda todo en un cajón e intenta que se baje la espuma.

En una insólita decisión, los jugadores de la sentada (muchos ya habían conseguido ser contratados por otros clubes) fueron castigados con ocho partidos de suspensión, una pena que no se le da a algún jugador que le pegue a otro. Es que para los dirigentes es más grave haberlos hecho quedar en evidencia, que pegar una patada descalificadora.

Se suspendió también con doce fechas al cuerpo técnico de los tucumanos y hasta “ligó” el presidente de San Martín de Mendoza, Gabriel Mostacchio por haber declarado en contra de las autoridades.

“Nunca vi una cosa tan grosera en 50 años de fútbol. Mientras esté esta gente no presento más a la institución en estos Torneos Federales. Cualquiera que se enfrenta a los equipos de los amigos del poder, sufren las consecuencias. Cuando suban todos los amigos nos tocará el turno a nosotros. En mi vida se los voy a perdonar a Tapia y a Tovvigino. Más allá de que sea sancionado, voy a trabajar para erradicarlos de la conducción de AFA”.

Esto le costó a Mostacchio un año de suspensión. Lo que no es otra cosa que una mordaza. En el fútbol, nadie puede chillar, nadie puede manifestarse y los jueces pueden seguir “manejando” los partidos a gusto y piaccere.

Lo más preocupante es que el daño ya está hecho. Porque la figura arbitral ha quedado desdibujada y cada día con menos autoridad y no sólo en el fútbol, sino que se ha trasladado a los otros deportes.

Uno podría pasarse días leyendo quejas en redes sociales sobre decisiones arbitrales, de gente que hace alguna actividad deportiva en forma competitiva. La tribuna virtual, esa que vino a reemplazar a las charlas de café en la que cada uno daba su visión sobre el juego del fin de semana, está sirviendo para que cualquier situación adversa uno pueda adjudicársela al juez. Casi como en la vida misma, dónde reina la sensación de una ausencia de justicia.

Es necesario volver a darle transparenc ias a las competencias, como ejemplo para comenzar a construir nuevamente. Alguien tiene que dar el primer paso y quizá tengan que ser las autoridades gubernamentales.  El fútbol ya demostró que no sabe manejarse de otra manera que con una aparato de corrupción. funcionando a la par.

No hay que olvidarse que el deporte es formador de personas y por ahora, los chicos sólo van a aprender a deformarse.