jueves 24 de septiembre de 2020

Paciencia para volver a empezar - Por José Luis Toso
Opinión

Paciencia para volver a empezar - Por José Luis Toso

Tras el golpe por el fallido intento de reforma minera, el gobierno local se relanza apostando a otras iniciativas. 

Paciencia para volver a empezar - Por José Luis Toso

Quienes comparten horas de trabajo con Rodolfo Suárez siguen señalando que el Gobernador siempre estuvo convencido de los alcances de la reforma minera impulsada desde el arranque de su gestión. Pero también rescatan mucho la convicción que tuvo a la hora de rever lo actuado, entendiendo que los cálculos fallaron y que realmente la mayoría de la ciudadanía mendocina se opuso a las posibilidades de explotación que planteaba la nueva ley. Faltó licencia social.

Suárez debió resignarse ante la tremenda demanda que inundó calles y rutas. También tomó nota de los puntos de vista críticos que manifestaron, en su mayoría, quienes llegaron a ser convocados para el diálogo que propuso cuando anunció que postergaría la reglamentación de la nueva ley minera, un día antes de tirar definitivamente abajo su propia iniciativa.

La febril y fallida aventura se cerró con el comienzo de la semana (a la vez, la finalización de 2019). Esta vez el trámite legislativo para borrar lo aprobado días antes fue, incluso, más rápido; sólo medio día. La expectativa en las afueras de la Legislatura era importante porque, más allá de la lógica satisfacción por lo que se descontaba que iba a ocurrir, algunas organizaciones temían que por algún imprevisto la doble derogación requerida (Senado y Diputados) se demorara.

Tras el sofocón, ahora el Gobierno pretende dar vuelta la página y retomar la agenda de sus prioridades. Es como volver a empezar, ya que el tormentoso trámite del tema minero copó la escena y afectó seriamente la imagen gubernamental y, por añadidura, de los legisladores que se sumaron a la iniciativa reformista.

Por eso, la decisión del titular del Ejecutivo de anunciar el congelamiento de su sueldo y el de los demás funcionarios políticos, fue un gesto importante en el actual contexto de desconcierto que generan algunas de las primeras medidas económicas nacionales. No se trata de un gran ahorro pero se da una señal de sensibilidad importante. Superada esta instancia de seis meses de emergencia, la Nación y las provincias deberían encarar con convicción no tanto los eventuales congelamientos de sueldos sino un achique razonable del gasto político en general.

La rápida adhesión del Legislativo, como de intendentes y jueces, a la decisión de no aumentar en el semestre sueldos políticos ni tarifas de servicios, otorga a Suárez un respaldo a su imagen de autoridad en la provincia. Además es una medida que va en línea con lo dispuesto a nivel nacional, algo que trasciende más por tratarse de un gobierno, el de Mendoza, de signo político contrario.

Como señalábamos, el anuncio del jueves formó parte de la determinación de Suárez y su equipo cercano de buscar retomar la iniciativa política tras el fuerte golpe sufrido. Parte de ese nuevo envión se incluye en la agenda de temas que de ahora en más promoverá para el debate el Ejecutivo. En esa línea está la decisión de licitar en los próximos meses al menos seis áreas petroleras, algo que ya estaba acordado desde la campaña y que no aparece como alternativa a la minería.

Vivienda y vitivinicultura son otras áreas en las que prometen enfocarse en el Gobierno. Queda en la mira, además, una convocatoria a los sectores empresarios que mueven la economía para que den su aporte sobre cómo pensar en una Mendoza que genere empleo sin depender sólo de la base agrícola, algo que esbozó Suárez luego del fracaso con la propuesta minera. Lo que quedaría en un segundo plano por el momento, consideran algunos, es la ambiciosa reforma constitucional planificada.

Mientras tanto, hay relativa esperanza en el oficialismo  respecto del debate del paquete presupuestario, que se encuentra demorado en la Legislatura. El justicialismo aduce que el nivel de endeudamiento de la Provincia sigue generando dudas y más aún con el pedido de Suárez para tomar más crédito destinado a infraestructura. Está claro que el traspié con la minería puede haber hecho cambiar la actitud con respecto al Gobierno. Pero la oposición apuntala más sus reparos en el atraso del presupuesto nacional, que el presidente Fernández prometió recién para marzo o abril para no tener que reestructurar el que dejó el gobierno de Macri antes de irse. Los números de la Nación son siempre importantes en la pauta local, pese a que el ministro Nieri buscó superar esos cálculos y estimaciones para no demorar el envío del proyecto.

Pese al desfile habitual de los ministros para exponer ante los legisladores las pautas de sus respectivas áreas, nada garantiza que se pueda consensuar y llegar al recinto pronto. Muchos miembros del oficialismo legislativo dicen que no se sorprenderán si la oposición resuelve dejar para febrero o marzo este debate. Si esto es así, el Ejecutivo local también se vería obligado a recurrir transitoriamente a utilización de la pauta del año anterior.

En el oficialismo no descartan que ése sea el paso a dar ante la posibilidad de que los distintos argumentos del Frente de Todos terminen postergando el Presupuesto. Y hay enojo por ello. En el entorno del Gobernador sostienen que poner trabas al endeudamiento solicitado es negar obras a los municipios, algunos comandados por intendentes del PJ. “La obra pública es una de las formas más accesibles que tiene el Estado para generar empleo genuino, pero estas dilaciones impiden esa posibilidad. No se entiende”, se lamentan.

Tampoco descartan en el Gobierno que además de los vitivinícolas otros sectores de la producción local que requieren asistencia del Estado se expresen con preocupación por el posible freno al debate del Presupuesto 2020 de acuerdo a cómo se presentan los distintos ciclos agrícolas.

Entre la convicción para impulsar la reforma minera que tanto revuelo social causó y la convicción que tuvo luego para dar marcha atrás con lo planificado, Suárez mostró la paciencia necesaria para soportar un revés impensado. Aunque el actual volver a empezar debería tener certezas de no tropezar otra vez con la misma piedra.