sábado 11 de julio de 2020

Ómnibus de doble piso, ¿qué hacer?
Editorial

Ómnibus de doble piso, ¿qué hacer?

Los colectivos de larga distancia de doble piso han probado ser inseguros. Así dan cuenta los numerosos incidentes que sufrieron.

Ómnibus de doble piso, ¿qué hacer?

El accidente de un ómnibus de doble piso en la ruta 2, que dejó un saldo de dos  pasajeros fallecidos y varios heridos, algunos de gravedad, reabrió  el debate sobre la peligrosidad de esta clase de transporte en las rutas argentinas.

Recientemente se han producido varios incidentes de transportes de pasajeros, casi todos atravesados por una variable en común: las víctimas se desplazaban en colectivos de doble piso, un modelo que comenzó a circular en las rutas argentinas a comienzos de los ’80 para equilibrar el déficit ferroviario.

El percance del martes pasado fue el tercero en tres meses. En noviembre murieron dos niños en un siniestro similar durante un viaje de egresados y un mes después ocurrió otro caso similar en Mar del Plata sin víctimas.

Los accidentes se repiten año tras año y los especialistas en seguridad vial siguen objetando la utilización de estas unidades para el traslado de pasajeros de larga distancia, más altas e inestables.

“Son vehículos que no pueden (o no deberían) circular a más de 90 km por hora porque tienen menos estabilidad”, fue el comentario de Fabián Pons, titular del Observatorio Vial de Latinoamérica.

En Mendoza también se han producido percances con unidades similares, como ocurrió el 1 de diciembre de 2019 cuando un rodado elevado de una conocida firma transportista que circulaba por el Acceso Este se cruzó de carril y chocó con el guardarail antes de embestir un poste.

En Argentina estos vehículos representan más del 66% del parque automotor de pasajeros del servicio público. Son muy aceptados por las compañías del transporte público, a pesar de las objeciones que plantean los expertos en seguridad vial.

Un estudio realizado por la UNCuyo cuestiona su seguridad y recomienda que se desaliente su construcción, ya que   afirma no son seguros al momento de efectuar maniobras bruscas por determinadas circunstancias del camino o de circulación y lo mismo ocurre en el caso de tener que soportar los efectos de vientos laterales de cierta magnitud.

Los ómnibus comentados poseen una longitud de 14 m y una altura de 4,05 m (máxima permitida), lo que hace que su centro de gravedad sea elevado y por ende se compromete la estabilidad del coche.

Pero hay que advertir que estos automotores no circulan en forma ilegal, ya que cuentan con la aprobación de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT).

De todos modos, estaría confirmado que las unidades conocidas también como ‘doble camello’ son más peligrosas que las tradicionales.

La lógica sería adoptar una decisión a nivel nacional y comenzar a programar paulatinamente el reemplazo de los doble piso por las carrocerías tradicionales. La seguridad de los viajeros lo amerita cuanto antes.

El Ministerio de Transporte de la Nación lo estaría considerando y el propio titular de la cartera, Mario Meoni, admitió que se está revisando el tema de los ómnibus de doble piso “porque muchos accidentes con estos vehículos son el resultado de deficiencias tecnológicas o de diseño; las vamos a revisar y probablemente entremos en una etapa en la reconversión de este tipo de unidades”.

En opinión del especialista local Roberto Tomassiello, vicepresidente de la Sociedad Argentina de Evaluadores de Salud (SAES), “la realidad de hoy nos dice que en ausencia de servicios ferroviarios, capaces de cubrir demandas elevadas de transporte, es impensable retirar del mercado los ómnibus doble piso. Sin embargo, hay alternativas para mejorar sus condiciones de seguridad, que pueden sumarse a los adelantos tecnológicos actualmente en uso, como: controles electrónicos de estabilidad, sistema antibloqueo de frenos y otros y hasta incorporar en los chasis cuatro ejes, en lugar de los tres que posee actualmente la mayoría de los ómnibus que circulan por las vías de nuestro país”.