sábado 19 de septiembre de 2020

Sociedad

Archivo sonoro público en Mendoza

Radio Nacional inauguró la primera “biblioteca radial”, un espacio que lleva el nombre de Tíndaro Muscará, en homenaje al destacado locutor y hacedor de la valiosa colección, que fue digitalizada. Estará disponible para consultas.

Cuando cualquier persona -ya sea investigador, estudiante o curioso- tiene interés de repasar los diarios de décadas y siglos pasados, las hemerotecas públicas asoman como la mejor de las alternativas para sumergirse durante horas en esas páginas y entender la realidad internacional, nacional y provincial con tan sólo leer una columna o una noticia de época. Sin embargo, esta interesantísima posibilidad no asoma como algo tan simple para quien quiera hacerlo con la historia de la radiofonía en Mendoza. O al menos no lo era hasta ayer.

Radio Nacional Mendoza inauguró ayer el primer archivo sonoro público, con material que ha conformado y marcado la historia de la provincia y de la radio desde sus inicios. Todo el material se encuentra digitalizado -son más de 2.000 cintas- desde discos de 78, 45 y 33 rpm, además de cintas abiertas, casetes y CD y es de público acceso.

“Va a ser exactamente igual que una biblioteca; va a estar disponible para consultas. Lo hemos instalado en el sótano para que esté al resguardo, incluso de la luz ya que hay mucho material de años que puede verse afectado con la claridad”, destacó la directora de Radio Nacional Mendoza, Gabriela Figueroa, quien indicó que el material corresponde a varias radios, aunque con un especial hincapié en dicho medio público.

La figura del legendario periodista y locutor mendocino, Tíndaro Muscará (77), ha sido fundamental para la puesta en funcionamiento de este archivo, ya que -como aficionado, hacedor y amante de la radiofonía- aportó gran parte del material disponible. A tal extremo que el espacio lleva su nombre.

“La historia de la radio es la historia mundial, y siempre hay que mantenerla viva. Hoy veo que se mantiene, sigue evolucionando y utiliza los recursos como hay que usarlos. Hay algunos programas que están volviendo a pasar música en vinilos porque su calidad es mejor que los CD”, indicó el hombre, quien destacó que permanentemente en su casa hay 2 ó 3 radios encendidas.

“La radio es una gran parte de mi vida. Si volviera a nacer, elegiría la abogacía -soy además auxiliar en criminología, por lo que pude desempeñarme un poco en el rubro-, pero volvería a ser el periodista y el locutor que he sido. Duermo con la radio encendida y tengo una casetera que me ha acompañado toda la vida siempre lista para grabar. Sigo grabando y me mantengo activo. El día que no esté activo, es porque voy a estar bajo tierra”, destacó con entusiasmo Muscará.

Toda una vida

En 1969 y en la televisión, Tíndaro dio sus primeros pasos en los medios. “Fue con el programa 'Mundo Femenino', que nos permitió ganar premios como el Martín Fierro y el Santa Clara de Asís, entre otros. También hice otros programas -'Crónicas Humanas' y 'Culpable o inocente. En este último llevábamos una cámara a la cárcel- y eso me valió que Mirtha Legrand me invitara a su programa, cuando los almuerzos llevaban 3 años en televisión”- rememoró el ícono del periodismo radial mendocino.

En esa misma época también incursionó en la radio, de 0 a 6 en Nihuil y fue el mismísimo Servando Juárez (otro referente de la radiofonía y los radioteatros) quien le tomó la prueba. “Cuando salía de la radio, iba a donde estaban los tarros de basura y rescataba los discos de publicidad que ya habían tirado. ¿Quién era el que los sacaba y los guardaba cuando a nadie más le interesaban ya? ¡Tíndaro!”, indicó con una mezcla de alegría y emoción. Destacó que fue en ese momento que entendió que un programa de radio lo puede hacer cualquiera, pero no así hacer verdaderamente radio.

La incalculable colección de Muscará incluye desde música hasta archivos sonoros y de voces con acontecimientos registrados desde los orígenes de la radio, en Mendoza y en el mundo. “Desde que Marconi dijo 'parla Marconi' en adelante, tengo material. Hay cosas que ni yo sé que tengo”, agregó el radio aficionado, quien calculó material que data incluso de la década del '20 y quien destacó que en la década del 60 le “picó el bicho” de coleccionista.

“Compré un grabador Sony 111 y con eso grabé también la pelea de Nicolino Locche, que aún conservo. Empecé a intercambiar material con gente de otros países y hoy tengo señales distintivas de radios de todo el mundo”, siguió.

Para Tíndaro, es clave que la radio entretenga, informe y forme; y la radio ha sido desde siempre su manera de vivir y compartir el mundo.

Respecto de su paso por Nacional, el referente indicó que ingresó en los años '70 y por concurso. “He trabajado también en radios de Estados Unidos, de Corea del Sur y de Sudáfrica, y también me he dedicado a la docencia en los institutos Calle y Fader, además de mi propia escuela de locución”, acotó.

En onda corta

Durante la última dictadura militar, Muscará montó su propio estudio de radio en su hogar (calle 9 de Julio)  - “aun poniendo en riesgo mi vida”, dijo- y allí entrevistaba a personalidades políticas para que luego sus mensajes fueran reproducidos en Estados Unidos, vía onda corta.

“Soy un poco desordenado y ordenado a la vez, la verdad. Entre mi colección tengo 300 casetes numerados con contenidos como el Mendozazo y el Cordobazo. También he hecho todo un documento gráfico de la época de la Guerra de Malvinas”, sentenció.

Una joya

El productor Mario Ávila y el editor Claudio Cagnoli también fueron clave para hacer realidad el flamante archivo sonoro público, ubicado en el sótano de Radio Nacional.

“Durante la investigación para el libro 'Mendocinas crónicas', busqué material sobre la historia de la radio mendocina hasta 2010. Lo único que había era una sola revista que había sido publicada como un fascículo en la revista Primera Fila”, resumió la directora de Nacional Mendoza.

Cuando Figueroa asumió, la idea inicial era construir un estudio que diera a la calle (como tienen otras radios). Sin embargo, al no contar con presupuesto suficiente para ello, la segunda alternativa fue aprovechar el espacio para hacer un museo de la radio.

“Ávila me dijo que tenía muchos casetes, cintas y discos y que estaba todo en el sótano, por lo que empezamos a recuperarlo. Era un gran material de colección y había que aprovecharlo, lo mismo que el que tiene Tíndaro. Por eso se lo convocó y nos reunimos varias veces”, indicó la directora, quien sostuvo que hasta llevaron un televisor y una videocasetera para repasar parte de ese material.

“Hay grabaciones de todo lo que se te pueda ocurrir. De Raúl Marín cuando era joven, con otros tantos locutores que fundaron la radio en Mendoza y ya están muertos. Hay cosas de San Juan y de todo el país, pero arrancamos recuperando lo de Mendoza. Es sólo la primera parte, y no es fácil ya que otro día se necesitaron 4 horas para recuperar apenas 5 minutos de una cinta”, resumió Figueroa.