Mendocinos en Australia: “No vemos el cielo azul hace 4 meses”

Mendocinos en Australia: “No vemos el cielo azul hace 4 meses”
Mendocinos en Australia: “No vemos el cielo azul hace 4 meses”

Contaron cómo viven tras los incendios. Aseguran que cuesta respirar y que es muy triste notar los cambios en su entorno natural.

Los incendios en Australia tienen -y tendrán- consecuencias devastadoras para los habitantes del país más importante del continente de Oceanía. Hasta el momento se han registrado más de 20 personas muertas, 1.500 hogares desaparecidos, 6 millones de hectáreas quemadas y el peligro de que animales como los koalas, desaparezcan para siempre. Un saldo dramático si se tiene en cuenta que el área devastada representa, por ejemplo, dos veces el tamaño de Bélgica. 

Hay mendocinos que viven en aquel país y contaron a Los Andes cómo lo están viviendo. Facundo Samartano (31) llegó hace dos años junto a su pareja Paula y se encuentran en Sidney, a unos 100 kilómetros de uno de los focos del incendio ocurrido hace casi tres meses. 

Patricia Blanco, quien vive hace siete años en el área de Shoalhaven (Nueva Gales del Sur) y está a punto de convertirse en ciudadana, contó que los incendios estuvieron cerca de su casa, sobre todo hace unos dos o tres meses. 


Patricia Blanco. Vive en Shoalhaven.
Patricia Blanco. Vive en Shoalhaven.

"Tuvimos uno cerca, a 10 kilómetros, por unos 10 días. Fuimos hace dos días a ver el lugar y sacar fotos porque realmente es chocante conocer el lugar cuando era verde y cómo es ahora", comentó Patricia, agregando que es un país que tiene una fuerte conciencia ambiental al punto de que, si aparece una víbora, se reubica y jamás se la mata.

La mendocina contó que, para complicar el panorama, hay sequía porque hace unos cuatro meses que no llueve en abundancia. Y como los árboles son perennes, esto provoca que haya hojas y ramas secas todo el tiempo y, por lo tanto, mucho combustible.

"Una botella mal puesta puede generar un incendio y hay mucha gente que no comprende esta cultura, sobre todo muchos turistas e inmigrantes que no ven con los ojos de cuidado del medio ambiente. Así es que se ha producido un cinturón de fuego alrededor de todo el país. Es tristísimo", contó Patricia.

Visibilidad nula

"La verdad es que hemos sufrido desde hace varios meses. Pero desde hace un mes y medio, quizás dos meses, cada dos semanas se vienen oleadas de humo muy intensas que llega un punto que a 200 metros no se ve nada", comentó Facundo Samartano, quien integra un grupo que ayuda a las víctimas animales y humanas.

Añadió que por momentos se hace muy complicado respirar. "Eso es lo más grave que nos ha pasado porque, al estar en el medio de la ciudad, el peligro de incendio es muy alto por cuestiones lógicas. Estamos muy alejados de la zona de bosques y vegetación, más allá de que dentro de Sidney hay espacios verdes y parques nacionales", dijo.

Olga Pareja (31) hace dos años y medio que vive en aquel destino, específicamente en Avalon - al sur de Sidney- y comentó que las temperaturas no ayudan. De hecho, al momento de esta nota, la temperatura a las 9 de la mañana era de unos 25 grados. "En los días de incendio más fuerte y más cercano a donde estoy, que es Northern Beaches, tuvimos que salir a trabajar con barbijos, todos ahumados; fue durante tres días. Íbamos a la playa y volvíamos llenos de ceniza", rememoró.


Olga Pareja. Vive en Avalon.
Olga Pareja. Vive en Avalon.

Cielo como fuego

Según contó Facundo, hubo semanas en que el humo en la ciudad era tal que se recomendaba usar mascarillas para contener el polvo en suspensión. "Son de esas tipo barbijos. Había que usarlas por la densidad del humo que se sentía mucho. Es como una molestia permanente", explicó.

El joven dijo que en las rutas también hubo complicaciones y se recomendaba extremar las medidas para movilizarse. Durante varias jornadas se pudo observar que el cielo adoptaba un color rojizo y que, de hecho, las personas se veían de ese color. Un paisaje realmente apocalíptico, según sus palabras. Al respecto, el Servicio Meteorológico Nacional argentino explicó que el cielo de este color tiene que ver con la luz del sol, que en realidad es blanca, y con lo que le pasa en la atmósfera. 

Otro problema que deben enfrentar los australianos es el corte de rutas y caminos porque las llamas obstaculizan el tránsito. Una situación que también mencionó Patricia y que provocó que muchas personas quedaran aisladas, al punto de que amigos suyos perdieron la casa el 31 de diciembre pasado. "Se cortaron muchas rutas por la proximidad con los focos de incendio. Es lo que más se informa en las ciudades: que tal o cual ruta está cerrada", aseguró Facundo.

Situación dramática

Patricia Blanco contó que hace mucho que no ven el cielo azul: hace por lo menos 4 meses aunque esté despejado y que en cualquier lugar al que vayan se ven los rastros del incendio. Incluso, se ven cuerpos de canguros calcinados. 

"Si vamos a playas donde no hubo fuego, se ven un montón de cenizas y hojas quemadas. El 4 de enero tuvimos altas temperaturas y viento fuertísimo que nos asustó. Estaban todas las luces prendidas a las dos de la tarde porque no se veía nada. Había chispas por todos lados y tuvimos que salir a regar las casas", resaltó recordando que otra amiga también perdió la casa ese día.

Facundo Samartano también dijo que, si bien muchas veces a la distancia se puede pensar que se exagera, en este caso es tan dramático como lo revelan los medios argentinos. "Mucha gente me contó que les ha llegado a Mendoza el humo de los incendios y la verdad es que lo que se vive acá es terrible. Sabemos que está en peligro la existencia de muchas especies, como los koalas", advirtió el mendocino que ha realizado varios trabajos en diferentes puntos del mapa desde que vive en aquel país.


Facundo Samartano. Reside en Sidney.
Facundo Samartano. Reside en Sidney.

"Cuando estuve viviendo en Darwin, hace un tiempo, sobrevolé la zona y vi que se estaban quemando áreas por prevención para que no pasara esto, pero esta vez al parecer no se hizo porque la gente decía que se quemaba demasiado. Quizás es lo que evitaba que se prendieran fuegos como ahora. Todos los días tenemos humo, a veces más, a veces menos pero estamos respirando aire de pésima calidad", aseguró por su parte Olga.

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