jueves 26 de noviembre de 2020

Más institucional que partidario - Por José Luis Toso
Opinión

Más institucional que partidario - Por José Luis Toso

El gobierno peronista nacional aceptó escuchar a mendoza sobre su deuda. Suárez espera que el pj local acepte discutir el endeudamiento.

  • domingo, 19 de enero de 2020
Más institucional que partidario - Por José Luis Toso

Suárez apostó fuertemente a lograr del Ejecutivo nacional la predisposición para respaldar la renegociación de la deuda con el Banco Nación, lo que abre la puerta a más replanteos numéricos con otros organismos.

Fue una reunión amena, “agradable”, según la conclusión del Gobernador. Hubo buen diálogo no sólo con Cafiero, sino, también, con su número dos, la economista Cecilia Todesca. Los funcionarios de mayor cercanía política al jefe del Ejecutivo se mostraron abiertos a las inquietudes de Suárez y dispuestos a intermediar, si fuese necesario, en las negociaciones con el Banco Nación, que, como se ha dicho, en este caso fue el principal motivo de la visita mendocina a la Casa Rosada.

Alberto Fernández no pasó a saludar por el despacho de Cafiero, como se especuló en principio, pero la sintonía Nación-Provincia igual está garantizada si se tiene en cuenta que el Presidente prácticamente habla a través de su jefe de ministros.

El mandatario mendocino no piensa bajar el ritmo de su gestión en lo que resta del mes y por eso no se descarta otro viaje a Buenos Aires en los próximos días “por temas a cerrar”, según lo comentado en su entorno.

En cuanto a la actividad local, Suárez y su equipo revisan a diario propuestas de campaña de ejecución viable en el mediano plazo de modo de dotar al Gobierno de la iniciativa frustrada por el traspié con el tema minero y las demoras con el Presupuesto.

A propósito de este último asunto, si bien no fue parte del temario de la reunión con Cafiero, algo se habló en esa mesa sobre las trabas al debate de la pauta de gastos y recursos que ha impuesto en la provincia el Frente de Todos. Molesta a Suárez ser el primer gobernador en muchos años al que no se le aprueba el Presupuesto en el arranque de la gestión. Cafiero habría tomado nota.

La predisposición del gobierno mendocino a colaborar con el de la Nación en el nuevo periodo institucional quedó en evidencia con la adhesión a medidas de congelamiento en el marco de la emergencia económica y social dispuesta por el gobierno de Fernández. Además, en la prédica de Suárez en su momento para que los diputados de Cambiemos dieran quórum para tratar el paquete de emergencia planteado por el Ejecutivo nacional en momentos en los que muchos legisladores de la nueva oposición no tenían esa predisposición.

No hubo ningún planteo nacional a la supuesta “herencia” de la gestión local de Cornejo que pudiese estar en sintonía con la postura del PJ/kirchnerismo en esta provincia. Y la crítica que frecuentemente realiza el ahora diputado por Mendoza a aspectos puntuales de la nueva gestión nacional por el momento se mantiene al margen de la cercanía que tejen Suárez y Fernández.

Es que los números de la Provincia le preocupan mucho a Suárez por la pendiente económica en la que Mendoza y el país ingresaron en el fatídico 2019. La discusión sobre la supuesta injerencia de la gestión de Cornejo en el de su sucesor radical  se enmarca más en el plano de la pelea política declarada por el Frente de Todos mendocino al ex gobernador y que éste no esquiva.

La semana fue, justamente, abundante en información referida a los números. El lunes el jefe del Ejecutivo anunció un ajuste de gastos mientras espera que se resuelva la discusión por la pauta presupuestaria demorada en la Legislatura. Suárez dio a conocer lo que ya se esperaba por una cuestión de lógica de gestión: el decreto que le permite la utilización de partidas autorizadas con el presupuesto del año anterior.

Se acentúa la mirada exigente sobre las compras del Estado y las incorporaciones de personal, entre otras medidas que pueden llegar a aplicarse en el contexto de estrechez financiera que se le presenta a la nueva administración.

Por otra parte, Suárez insistió una vez más con su advertencia con respecto a la inconveniencia de la cláusula gatillo para reacomodar los salarios de estatales. Sabe que los dirigentes gremiales provinciales apelan al argumento del derecho adquirido, o la “conquista”, al referirse a dicho mecanismo de reajuste de sueldos, pero lo protege, también en este caso, el argumento del propio presidente Fernández, que sostuvo que dicha cláusula es un mecanismo de indexación.

La posibilidad de conflicto (medidas de fuerza) con la que algunos gremios estatales de la provincia amenazan como respuesta a la erradicación de la cláusula gatillo, puede presentarle al gobierno provincial un escenario no del todo contemplado en los tiempos electorales previos, cuando bastaba con la buena imagen de la gestión.

Pero aquí también entró en escena Alfredo Cornejo, que mediante el uso de dicha cláusula logró que hasta el final de su gobierno los gremios estatales estuviesen lógicamente contenidos. Viendo la realidad ahora desde la vereda de la oposición, admitió públicamente como un error suyo haber recurrido a dicha cláusula en la provincia, “porque con estanflación hace que los gastos suban por ascensor y la recaudación por la escalera”,

Fue, también, un directo respaldo de Cornejo a Suárez y una especie de mea culpa que lo termina de diferenciar de la gestión económica de Macri, a la que criticó varias veces a viva voz en los dos últimos años de gobierno de Cambiemos, en especial desde que asumió como líder del radicalismo.

No obstante ello, Cornejo insiste en diferenciar la situación de Mendoza de la de otras provincias a las que la nueva conducción nacional ya ha salido,  y saldrá, a auxiliar. Son gobernaciones del peronismo, mayormente. Y fue en ese punto cuando contrastó públicamente con Alberto Fernández, que había puesto como ejemplo de supuesto desatino a la administración de Cornejo en Mendoza. Y ahí éste volvió a marcar diferencias: “Mendoza (su gobierno) tomó 500 millones de dólares en mayo de 2016 que se usaron para cubrir los desequilibrios que dejó Francisco Pérez, mientras que Rodolfo Suárez está pidiendo 300 millones de dólares para obra pública”. Divisoria de aguas en cuanto a la relación con el actual Presidente y un nuevo aval a Suárez ante la negativa de la oposición a autorizar la toma de crédito solicitada en el presupuesto propuesto.

Está claro que el Gobernador deberá decidir qué alfiles va a utilizar para ablandar próximamente la postura del justicialismo sobre el endeudamiento pretendido. La vocación dialoguista que promocionó Suárez al asumir, que es real, requiere de buenos interlocutores, tanto de su gobierno como del legislativo, para destrabar éste y otros asuntos conflictivos que puedan plantearse en la discusión política.

El gobierno local parece estar a tiempo de revertir la imagen de fragilidad que en todo sentido adquirió por el contraste con la reforma de la ley minera.  Aquella rápida decisión de mandar a derogar su propia propuesta le estaría devolviendo la confiabilidad que expresó mayoritariamente la gente al votar. De lo que se trata es de apelar al sentido común, como está haciendo en su relación con la Nación tratándose de uno de los pocos gobernadores de la nueva oposición.