lunes 6 de julio de 2020

Martín Caparrós: el cronista del futuro aterrador
Espectáculos

Martín Caparrós: el cronista del futuro aterrador

El escritor y periodista argentino nos lleva en su última novela, "Sinfín", a una distopía sobre la inmortalidad

Martín Caparrós: el cronista del futuro aterrador

La distopía, más que una moda, parece ser el signo de nuestro tiempo: ante la falta de proyectos civilizatorios, no queda más que bajar la cabeza ante un futuro que será -no cabe dudas- peor que el presente. Y Martín Caparrós (62), narrador del mundo contemporáneo con libros imprescindibles como "El hambre" y "El interior", en su última ficción se largó a hacer la crónica de su propia distopía. Una falsa crónica, por supuesto. 

Se trata de la novela futurista "Sinfín" (Sudamericana), en la que abunda existencialismo y la ironía corrosiva que más gusta de Caparrós. "La crónica es un género tan malo como cualquier otro", dijo en una entrevista a diario Clarín. Y él, maestro de la crónica, se propuso también desacralizarla, en cierta forma jugando con el género: "La tienen en un altarcito barreta que no vale la pena. Estaba un poco cansado de toda esa gente que se cree algo porque dice que es cronista". "Lo que quise hacer es una más o menos buena crónica donde nada es cierto, donde todo es puro invento", completó.

La premisa tiene ecos de "Black Mirror" (ineludible remitirse al episodio "San Junipero"): en 2070 los hombres logran la inmortalidad, con el precio de aislarse del resto de los seres humanos. Para lograrla, deben guardar su cerebro en una celda (un "paraíso"), en el que pueden ver satisfechos sus deseos de placer eterno: eso sí, aislados (escribió el libro antes de la pandemia, aclaremos).

Pero lo explica mejor él: "Es el relato de cómo, a partir del fracaso de unos médicos y tecnólogos que están tratando de encontrar una manera de transferir los cerebros humanos a computadoras, a una mujer se le ocurre utilizar esa transferencia de cerebros para inventar una forma posible de vida eterna. A esa vida eterna la llamamos tsian –paraíso, en chino, y significado del signo que tanto la tapa como el interior de las casi 500 páginas reproducen–, para poner en escena la hegemonía china que en el 2070 vamos a sufrir". 

A Caparrós, licenciado en historia en París, le preocupa que la humanidad no tenga un norte. En la modernidad, el proyecto era el progreso; durante una buena parte del siglo XIX y XX, era el socialismo; ¿y ahora qué?

Piensa: "Vivimos en una época que no consigue imaginar un futuro que le guste, que le interese, que quiera trabajar para conseguirlo. Como no tenemos esa promesa de futuro, lo que tenemos es el futuro como amenaza: ecológica, poblacional, política. Todo es temor cuando pensamos en el futuro. Y creo que tiene que ver con que es una de esas épocas, a lo largo de la historia, en la que la sociedad no ha construido todavía su idea de cómo querría que fuera su futuro". 

"Por una serie de razones el socialismo no funcionó. Perdimos aquella idea de futuro y todavía no tenemos la próxima. Y creo que ésa es la razón de esa desazón con la cual pensamos el futuro y la razón también por la cual ya no pensamos en cambios políticos. Decimos: "Hay que tener cuidado con la inteligencia artificial", "Va a haber robots", "Los coches van a andar solos". El cambio que podemos pensar no es ya político sino técnico. Un poco de ahí viene también la inspiración de este libro: hay un cambio técnico muy fuerte, que es la posibilidad de vivir después de muertos, que desencadena una serie de efectos", amplía.

En "La Historia", Caparrós inventaba una civilización pasada, en un vuelo ambicioso del que -dice- se siente orgulloso y considera uno de sus mejores libros. Pero en "Sinfín", desarrolló un futuro tomando puntas del presente. Para él, el ser humano vive intentando sacarse de la cabeza la idea de su muerte, y el empeño de millonarios como Jeff Bezos (y antes Walt Disney) por lograr la inmortalidad demostraría que el temor a la muerte guía nuestros actos y vuelve inútil cualquier fortuna.

Pero además, Caparrós despliega en las páginas de "Sinfín" algunas ideas que surgieron de su talante de historiador. Como nuestra relación con el saber y el sometimiento a la tecnología: "Durante mucho tiempo tuvimos herramientas que entendíamos: un martillo, un serrucho, una carretilla. Sabíamos cómo funcionaban. La humanidad, en la mayor parte de su trayecto, contó con herramientas que sabía cómo eran. Nunca supimos cómo éramos nosotros, qué pasaba adentro nuestro, por qué caminábamos. La mayoría sigue sin saber lo que pasa en nuestro interior, lo cual, por otro lado, es una suerte. Si pudiéramos verlo, no habría espectáculo mejor. Nos pasaríamos la vida viendo cómo funciona este mecanismo increíble que se pone en marcha para que uno diga tonterías pero ahora, además, tampoco sabemos cómo funciona nada de lo que usamos. Hemos humanizado las máquinas que usamos pero tampoco de ellas sabemos cómo funcionan. Ese es un poco nuestro modo: sabemos vagamente. Sabemos qué hay que apretar, sabemos dónde hay que poner, pero no tenemos ni idea".

En "Sinfín", Caparrós imagina a nuestra Patagonia como una selva tropical: el cambio climático efectivamente sucedió. Pero además, es en esa vegetación lejana donde aún no se sucumbe a la tentación insoportable de la inmortalidad y los seres humanos deja de vivir. En nuestro país, Borges había empezado a cuestionar la supuesta panacea de vivir para siempre y fue Caparrós quien la lleva a un límite absurdo, alienante y espantoso. 

¿En Argentina siempre va a existir la muerte? "Quiero creer que no. Que en algún momento alguien se va a apiadar, o nosotros mismos nos vamos a apiadar de nosotros. Ese sería un gran momento. Que nos apiadáramos de nosotros y que empecemos a construir algo que valga la pena", reflexiona.

Una campaña en la que no está

El pasado mes de diciembre, Caparrós fue uno de los invitados del recién asumido presidente Alberto Fernández, quien presentó el Consejo Federal Argentina contra el Hambre. La invitación se debió a la gran influencia que tuvo en el presidente "El hambre", su multipremiado libro. 

Al respecto, dijo: "Me sentí raro. Nunca había participado en una mesa así y luego me sentí más raro cuando me llevaron a la sala de conferencias de prensa de la Casa Rosada. Dije que estaba del lado equivocado. Las veces que había estado allí, siempre había estado del lado de los periodistas y no del lado de los que contestaban las preguntas. Fue raro", dijo sobre su intervención, que en las redes sociales le valieron críticas.

Agregó además que su intervención produjo un equívoco: "que no sé qué voy a hacer con él", manifestó preocupado: "la idea de que yo formo parte de algún consejo o campaña o entidad estatal con respecto al hambre. No formo parte de nada. Alberto Fernández me invitó a la presentación de la campaña porque, como dijo, se había inspirado en mi libro –El Hambre– para esa campaña. Habíamos hablado del tema en Madrid, me invitó a la presentación pero, desde entonces, no he tenido ninguna participación ni la voy a tener. Me parece una iniciativa del carajo que el presidente haya decidido hacer algo con esto y que sea una prioridad del Poder Ejecutivo en este momento, pero no estoy participando de ella".

Libros en casa

Casi un mes después, la cuarentena puede que nos agarre con las lecturas agotadas, por lo que en los últimos días las principales librerías de Mendoza activaron los envíos en formato delivery. A continuación pasamos los detalles: 

-Librería García Santos: coordinar al WhatsApp 261-5364723 o los teléfonos 4292287 / 261-6307749.

-Ludditas: Al WhatsApp 261-6406073 o al mail ludditasmendoza@gmail.com.

-Cosset: A través de 0261-4258150 y el mail info@cosset.com.ar.

-Centro Internacional del Libro: al WhatsApp 261-6934918.

-Libros Iván Miszei: al WhatsApp 261-7216358.

-Las grandes cadenas, como Cúspide y Yenny, habilitaron la compra online desde sus sitios de internet (Importante: Yenny opera desde Tematika.com junto a El Ateneo).