jueves 13 de mayo de2021

Mario Alfredo Sciacqua, El lado B del entrenador del Expreso
Mario Alfredo Sciacqua, El lado B del entrenador del Expreso
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Mario Alfredo Sciacqua, El lado B del entrenador del Expreso

Como jugador, se formó bajo el dogma de Marcelo "Loco" Bielsa y se retiró joven.

  • miércoles, 26 de febrero de 2020
Mario Alfredo Sciacqua, El lado B del entrenador del Expreso
Mario Alfredo Sciacqua, El lado B del entrenador del Expreso

La conferencia de prensa semanal acaba de finalizar en el Predio de Coquimbito y, tras haber dialogado casi media hora con los medios sobre el partido frente a Boca, Mario Sciacqua se predispone a atender de manera muy amena y gentil a Los Andes. Durante la extensa charla, la pasión dará lugar al análisis, a la reflexión y al recuerdo permanente del entrenador de Godoy Cruz Antonio Tomba.

-Mario, renunció a Patronato tras perder contra Godoy Cruz y al mes estaba comenzando la pretemporada con el Tomba. ¿Se lo imaginaba?

-La verdad que no porque fue todo demasiado rápido y dinámico. Cuando uno termina los procesos, se toma un tiempo, analiza y saca conclusiones. Pero el proceso que terminé en Patronato no fue desgastante como otros porque, por empezar, vivía en mi casa (NdR: es de Santa Fe, a 30 kms de distancia). Y para los entrenadores, cuando estamos lejos, aparte del proceso futbolístico hay un proceso de desarraigo, más cuando uno es familiero como en mi caso, que tengo hijos chicos. Entonces, tenés dos situaciones que afrontar en el día: el entrenamiento, el post entrenamiento y extrañar a la familia, que ahora está a mil kilómetros. Siempre que he dirigido, me tocó hacerlo lejos (Bahía Blanca, Jujuy, Chile y Buenos Aires). Entonces, al estar en mi casa y el contexto de Patronato, que habíamos logrado mantener al equipo en Primera, mi salida no fue conflictiva, desgastante ni mucho menos angustiante. Me fui con una gran tranquilidad de Patronato. Los jugadores y los dirigentes me pedían que siguiera, pero yo sentía que se había terminado un proceso. Pasaron unos días, hice el duelo y empezaron a aparecer oportunidades de trabajo. Y en el proceso de un viaje a Buenos Aires, nos llamó Godoy Cruz. Habíamos jugado varios amistosos contra Godoy Cruz. En la época de Lucas Bernardi, con Olimpo hicimos partidos en el predio que era de Matías Almeyda y hablamos mucho con Lucas (Bernardi), con Jorge Priotti y con el profe Fede Hernández. En la última etapa de Lucas vino el profe Busso, a quien yo conocía de Newell's. Y cuando estábamos en Quilmes jugamos un amistoso contra el equipo de Diego Dabove. A Tino Ribonetto (AC de Dabove) lo conozco porque somos de pueblos cercanos. Entonces, con los cuerpos técnicos de Godoy Cruz siempre teníamos una relación porque intercambiábamos información. Al Gato Oldrá lo conocí cuando Godoy Cruz fue a jugar contra Colón de Santa Fe y él era ayudante del Chocho Llop y me lo presentó. En ese teimpo, yo era coordinador de Colón y como técnico de la Reserva enfrentamos a Godoy Cruz que era dirigido por el Gallego Sallei. Me llamó Mansur y viajé. Obviamente nosotros nos habíamos enfrentado a Godoy Cruz y cuando terminó el partido fui hasta el colectivo a saludar a Nico Olmedo porque lo tuve como jugador en Gimnasia de Jujuy y estuvimos hablando con él y con el Gato. Recuerdo que les dije: "Metanlé porque estos son triunfos que estabilizan los procesos de los entrenadores, como me lo estabilizó a mí el partido contra Huracán". Y resulta que después juegan y pierden otra vez.

-Fue un resultado mentiroso ese. De hecho, la figura fue Bolado…

-Sí, Bolado fue figura. Por eso, son señales, yo ese día dije: "Este es el partido". Vos podés ganar de casualidad y podés ganar jugando bien. Nosotros ese partido lo estábamos jugando bien, habíamos creado cinco o seis situaciones claras de gol.

-¿Hicieron el intento para que Ávalos volviera en este mercado de pases?

-Te digo la verdad, no. Cuando me fui de Patronato, le dije al presidente. "Tito (Miguel Hollman), quédese tranquilo que donde yo arregle no voy a llevarme a nadie. En Patronato hay jugadores que han sorprendido mucho". Entonces, cuando llegué acá y ví todo esto, la estructura del equipo y de los jugadores. Y fundamentalmente lo que decía en la conferencia: este club tiene una identidad y necesitaba una reconstrucción. Y es un garrón decirlo porque convivo con el Gato Oldrá y él fue parte de ese proceso. Así como me pasó con Gustavo Álvarez, que fue a Patronato y dijo que había que reconstruir al equipo, no me tengo que poner mal porque es fútbol y es así. Lo bueno es que yo me vine acá en diciembre e hice varias reuniones para conocer el pensamiento de la gente. Estoy acostumbrado a trabajar en provincia y no se me hace difícil adaptarme.

-¿Se encontró con algo mejor o peor de lo que esperaba?

-Me encontré con gente muy golpeada y cuando vos notás eso te das cuenta que hay un gran sentido de pertenencia por el club. Se adelantó el inicio de pretemporada y todos estuvieron el 26 de diciembre acá. Vos charlabas con ellos y notabas un dejo de golpe. Y claro, el club se acostumbró a vivir otra realidad totalmente distinta.

-¿Por qué cree que Godoy Cruz tuvo cinco entrenadores en un año? ¿Pasa solamente por los resultados?

-A mí me parece que si un entrenador no tiene mínimamente un torneo como para adaptar el equipo, es muy difícil. Pero también entiendo del otro lado las urgencias por los resultados. A nosotros nos tocó salvar a tres equipos en la categoría: Gimnasia y Esgrima de Jujuy, Olimpo y Patronato, que estaban muy mal. No es que yo sea mago, son procesos que hay que construir desde la pretemporada. Las sociedades de tres o dos toques está espectacular, pero lo más importante es bajar un lineamiento de convivencia para el día a día. En esto es imposible no trabajar en equipo. Creo que ese aspecto me lo dio trabajar tanto tiempo en la coordinación, es importantísimo el día a día con el jugador y hablar mucho. Cuando veo mal a un jugador me preocupo porque podrían ser mi hijo, hablo, me acerco. Hay una cuestión humana de parte de todos. Pero cuando subo acá arriba y cuando voy al campo de juego, soy el entrenador. Entonces, lo que tenemos que entender en este proceso es que los vínculos y la convivencia son muy importantes, pero después el entrenamiento es otra cosa. Porque con abrazos yo no soluciono nada.

-¿Los trabajos en doble turno que ha implementado tienen que ver con eso?

-Obviamente, recurro a poder adelantar el proceso o a mejorar algo. Pero sí recurro al compartir. El otro día me hablaban de un jugador y digo "algo tiene que haber". Entonces, nos sentamos y cuando vos empezás a indagar te das cuenta que sí ¡hay algo! ¡Y no es futbolístico! Lo escuchaba el otro día a Ruggeri y decía: "Si el jugador llega a la casa y no está bien es muy difícil que juegue bien". Estoy hablando del contexto de los jugadores. A mí me gusta involucrarme con los jugadores. Si no te interiorizas en la vida del futbolista, es muy difícil. Todos somos seres humanos y a todos nos pasa lo mismo. Nos gusta esta profesión, hay que estar preparados, pero dependemos de los jugadores.

-¿Qué es más urgente, encontrar el equipo o sumar puntos?

-La urgencia deportiva es conseguir puntos. Los problemas los tenemos hoy y si no te acomodás es muy difícil sostener al equipo en Primera. Con todo respeto al fútbol argentino, el único que tiene asegurado el trabajo es Marcelo Gallardo. El resto somos todos removibles, terrenales, es muy complejo mantenerse.

-¿Le molesta que los hinchas le insistan con Danilo Ortíz o los entiende?

-Los entiendo porque yo también he sido hincha de algún club y sin estar en el día a día quería que juegue "x" jugador. Cómo no voy a entender al hincha que tiene a un jugador referente, que ha marcado un proceso y es un tipo espectacular. El otro día hablaba con un amigo y le hablaba de la participación que han tomado él y otros muchachos. Pero como digo, lo que a mí me preocupa es cuando empiezan a dudar de cuestiones extra futbolísticas, pero también sé que el sistema es así y que yo soy parte del sistema. Entonces, tengo que cerrar las redes sociales. Tengo un amigo que es entrenador y que el otro día me manda un mensaje y me dice: "Mario, cambié el número de celular. ¿Cómo que lo cambiaste? Y sí, imagináte. Me vuelven loco. Y claro, yo acá todavía no lo cambié.

Orlando Pelichotti / Los Andes

-¿Es de contestar mensajes o no?

-Sí, siempre y cuando sea con respeto, trato de devolver lo mismo.

-En Colón tuvo como jugador a alguien que hoy es entrenador de un equipo de Mendoza…

-…Diego Pozo.

-¿En ese momento ya se avizoraba que iba a ser entrenador?

-Me sorprendió gratamente. Diego siempre tuvo un gran comportamiento conmigo. Era un líder, era el capitán y compartía la cinta con Moreno y Fabianesi, el Bichi Fuertes y el Chino Garcé. A mí me parece que si el arquero entiende el juego tiene una gran capacidad de análisis debido a que mira toda la cancha de frente. Yo cuando hago los entrenamientos, me paro al lado de los arqueros, que es donde tengo mayor panorama. Y si el arquero entiende el juego, mucho mejor. Y Diego lo entendía. Con él tuve una gran relación y participamos del Colón que salió subcampeón en 2011 y clasificó a la Copa Sudamericana 2012. En Gimnasia tiene a dos o tres jugadores que dirigí: Ramón Lentini, Renzo Vera, Maki Salces, Lucio Compagnucci, a quien quise llevar a Quilmes.

-¿Si no hubiese sido futbolista o entrenador, qué hubiese sido?

-De lo que más me sorprendo es de haber sido entrenador. Soy de un pueblo y de una zona que es muy futbolera y me tocó ser parte de una camada de oro de Newell's. Yo era wing derecho y en ese grupo, cuyo formador fue Marcelo Bielsa, crea la cuarta especial. Se junta también Batistuta, Abel Balbo, Sensini. Eramos 30 o 35 jugadores. Yo disputaba el puesto con Bati, pero él tenía una gran vocación de futbolista profesional y yo tenía la vocación del futbolista amateur, cosa que no me pasó como entrenador, donde empecé como amateur y me fui preparando para ser entrenador de fútbol de Primera. Y si no hubiese sido ninguna de las dos cosas, me hubiese anotado en la carrera de medicina y quizá hoy sería médico.

-¿Trabajó de otro cosa aparte del fútbol?

-Sí. Tenía 27 años y dejé de jugar en Perú. Y cuando vuelvo a Santa Fe, tenía 27 años, era joven, empecé a los tumbos porque no sabía qué hacer, es la verdad. Gracias a Dios, nunca tuve una necesidad por mis padres de una familia de clase media. Mi papá era inspector de obra de vialidad provincial, por eso mis padres y mi hermanas mayores son de Santa Fe, los trasladaron a Beravebú para construir la ruta que va de Firmat a Chañar Ladeado y mi papá se instaló en Berabevú en 1967, hacen toda la obra (que terminó en 1978) y yo nací en 1970. Y se quedaron a vivir en Berabevú. Después, mis padres se vuelven a Santa Fe y a los 15 años yo me voy a vivir solo a Rosario. Esos temas de desarraigo me dejaron medio boludo porque los sufría mucho, je. A los 27 años empecé a vivir lo que no había podido entre los 15 y los 27. Salía, me iba de vacaciones, no hacía nada, pim, pum, pam. Hasta que un día me pongo de novio con la que hoy es mi mujer y yo seguía con la guitarra: "jugué en Colón, jugué en tal lado" ¡Y no hacía nada!. Entonces, un día mi mujer me dice "pero tenés que hacer algo". Empecé a hacer el curso de técnico y me anoté en un plan de trabajo de una escuelita de fútbol barrial. Salí elegido y me mandan a trabajar a un asentamiento en Barranquita Oeste. Ahí empecé a tomar una gran pasión por los chicos con necesidades, después fui al Osono y tambíen al Barrio Chaquito, que queda en el fondo de Santa Fe. Había muchas necesidades y me hizo poner los pies sobre la tierra y tomar mayor conciencia de lo que iba a ser construir mi familia. Fue muy gracioso porque cuando le propuse casamiento a mi mujer ella me preguntó de qué íbamos a vivir. "Algo voy a conseguir", le dije. Yo en ese tiempo no tenía laburo, ganaba 100 pesos y andaba en una hondita Dax. Y también, me anoté para cargar datos en promoción comunitaria y salí sorteado. Entonces, cargaba datos de los planes trabajar, de ahí me iba a la escuelita y como ya había hecho el curso de técnico, empecé a trabajar en un club Ciclón Racing, donde salió Sebastián Battaglia. Ahí lo tuve a "Tato" Canuto, que salió de ese equipo. El profe que tengo ahora, Marcelo Avaro, era jefe mío en la escuelita barrial. Eso fue en 1999, me cagaba a pedos, ja ja. Me casé, armé mi familia e hicimos una gran campaña en Ciclón Racing y lo sacamos campeón de la Liga Santafesina, ganamos los 24 partidos, los dos torneos. Nos contrató Colón en 2004 y ganamos el torneo de la primera local de la Liga Santafesina. Ahí fue cuando "Pacho" Maturana le pidió al presidente Vignatti que nos sumara al cuerpo técnico. Y comenzó el proceso. Entonces, cada vez que se iba un DT, me ponían a mí como piloto de tormentas.

-¿De qué equipo era hincha de chico?

-En el barrio eras de Boca o de River, pero a mí me marcó mucho Newell's. Bielsa nos puso un sello y no para jugar. Nos puso un sello de en la vida y de ciertos valores innegociables como la defensa de nuestro trabajo. En diciembre del año pasado nos juntamos después de 30 años con el equipo que ingresó en las Inferiores de AFA y salió campeón en Cuarta y Quinta. Fue emocionante.

-¿Hace mucho que no habla con el Loco Bielsa?

-Sí, hace bastante, pero fue el mejor de todos. Después lo vi trabajar al "Tata" Martino y también estuve de asistente de Coco Basile, “Juanchi” Pizzi- “Chemo” Del Solar, “Patón” Bauza, Julio Falcioni. Con Roberto Sensini y “Yagui” Forestello también trabajé. Aprendí muchísimo de todos ellos.

-Cuando se confirmó que volvía, Rey dijo que a usted no lo había tenido como DT pero que era el indicado para sacar a Godoy Cruz de este momento. ¿Qué le produjo?

-Mucha satisfacción. Él me conoce a mí a través de Adrián Coria, que estuvo con el Tata Martino en Newell’s y de Facundo Besada. Es muy lindo porque son jugadores que han pasado por muchos clubes y han tenido distintos entrenadores. Siempre digo que lo más importante en el fútbol, más allá de los resultados que son los que mandan, es lo que dicen los jugadores cuando vos te vas. En nuestro medio, la frontalidad es fundamental. Es hiriente y puede doler, pero mientras vos le digas las cosas de frente. Estamos en una sociedad tan desconfiada, que no se puede vivir. Hay un sistema perverso de desconfianza. Y en estos emprendimientos la confiabilidad es fundamental. Si yo te digo, "vas a jugar", confiá en mí bola. Yo me considero buen tipo. Me equivoco, armo mal los equipos, puedo trabajar bien o mal la pelota parada, pero me considero buena persona. Lo que uno dice siempre es para fortalecer, pero si vos bajás los brazos, te voy a levantar una vez, dos veces, pero a la tercera no te levanto más porque tengo otros jugadores u otra gente que atender.

-¿Cómo está constituida su familia?

-Tengo a mis padres, a mis dos hermanas mayores. Mi papá es muy futbolero, rompe las b… que no te das una idea (risas).

-¿Lo llama después de los partidos?

-Siempre. Me analiza los partidos y me critica. Y cuando estaba en Patronato no sabés, iba a la cancha y a los entrenamientos.

-¿Ha venido a Mendoza?

-Ahora va a venir para el partido frente a Unión. Lo que pasa es que yo estuve tanto tiempo lejos de casa que ahora lo disfruta. También tuvo algunos problemas de salud y ahora que está bien, lo disfruto mucho. También tengo a mi mamá. Tengo mi mujer, una nena de 19 años (Justina) que estudia para nutricionista, un varón (Santino) de 17 que juega en Colón y la más chiquita, Amparito, que juega al hockey en el CRAI de Santa Fe. Esa es la regalona y es terrible.

-¿Y el que juega en Colón como pinta?

-Es 2003, que sería la Sexta división de AFA, es zurdo y juega de volante por izquierda. Juega bien.

-¿Se lo va a traer?

-Estuvo acá en la pretemporada y el Gato me decía “déjalo acá”. Pero no, se tuvo que cambiar de colegio y no podía.

-¿Alguna vez le tocó dirigirlo?

-No, no. Si hay algo que no me veo es viendo a mi hijo.

-¿Cómo sería si le tocara dirigirlo?

-Y… sería muy difícil. Sería como viejo conmigo: exigente.

Orlando Pelichotti / Los Andes

Ficha técnica

Mario Alfredo Sciacqua

Fecha y lugar de nacimiento: 30/08/1970 en Berabevú, Santa Fe.

Edad: 49 años

Trayectoria como futbolista: delantero de Colón de Santa Fe (1992/93), Arsenal (1993/94), Deportes Municipal (1994/95) y Melgar (1995/96), ambos de Perú.

Trayectoria como entrenador: Colón de Santa Fe (2004-13); Gimnasia y Esgrima de Jujuy (2014); San Luis de Quillota, Chile (2015); Gimnasia y Esgrima de Jujuy (2016); Olimpo de Bahía Blanca (2017); Quilmes (2017-18); Patronato (2018-19) y Godoy Cruz (2020-?)

Familia

Padres: Mario y Olga. Hermanas: Carina y Silvina. Esposa: Florencia. Hijos: Justina (19), Santino (17) y Amparo (12).

Su perfil como entrenador

Nació el 30 de agosto de 1970 en Berabevú, una pequeña localidad ubicada al sudoeste de la provincia de la provincia de Santa Fe. Realizó las inferiores en Newell´s Old Boys de Rosario. No alcanzó a jugar en Primera aunque se dio el lujo de tener como técnico a Marcelo Bielsa, uno de sus máximos admiradores. Tras su paso por el club rosarino, Sciacqua ancló en el Sabalero para jugar la temporada 92/93 del viejo Nacional B. Ese equipo perdió la final ante Banfield en Córdoba en una dramática definición por penales y postergó su vuelta a Primera División de AFA.

Mario fue un puntero derecho de gran velocidad y muchos desbordes, hizo su aporte: jugó 31 partidos y convirtió cuatro goles. Luego su carrera siguió por Arsenal, Deportivo Municipal y Melgar (Perú) y posteriormente se dedicó a la dirección técnica. Sus primeros pasos se iniciaron en Santa Fe y dejaron una marca difícil de igualar. Con Ciclón Racing (club donde surgieron jugadores como Sebastián Battaglia e Ignacio Canuto, por ejemplo) obtuvo el campeonato de la segunda división de la Liga Santafesina ganando 24 partidos… ¡en forma consecutiva! En ese equipo jugaban Rubén Ramírez (segundo goleador histórico de Godoy Cruz), y Juan José Ferrer (ex Colón y Banfield). Tremendo campañón le sirvieron como trampolín para su vuelta al Sabalero, en el 2004.

En el transcurso de esos siete años, Sciacqua ocupó varios cargos. Principalmente fue entrenador de la Reserva, donde salió campeón en el 2005. ¿El 11 base de aquella formación? Diego Ribas; Emiliano Ciucci, Fernando Allocco (jugó en Independiente Rivadavia en la temporada 2009-10), Gabriel Zuvinikar, Federico García; Pablo Moroso, Gabriel Solís (ambos ex Independiente Rivadavia), Sebastián Malandra; Fernando Merlo; Martín Bravo y Claudio Bieler. También estuvo en casi todas las categorías de Inferiores de AFA, en Primera de la Liga local, fue Coordinador de las Inferiores (2007) y reclutó varios talentos. Seguramente, el más importante de los descubrimientos fue el de Facundo Bertoglio, en el 2007. Después de una prueba de jugadores en San José de la Esquina, Marito convenció al jugador para que elija Colón en lugar de Boca, donde le habían guardado un lugar en la pensión. Un año después el enganche debutaría en Primera, sería convocado a la Selección y luego vendido en casi 7 millones de dólares a Dinamo de Kiev (Ucrania).

Lógicamente, Sciacqua siempre se prestó para darle una mano al club en lo que fuese necesario y mostró una entera predisposición con los entrenadores de turno. Alfio Basile le tuvo mucho cariño y varias noches lo llamó por teléfono para que se acerque al hotel y comparta la sobremesa con su cuerpo técnico. Y hacia allí iba Marito en su moto, una Honda Dax. Toresani lo sumó a su cuerpo técnico y fue hombre de consulta para todos, especialmente para Antonio Mohamed y Fernando Gamboa. Y cuando las papas quemaron ahí estaba Sciacqua. Como interino estuvo en cinco oportunidades. El momento más importante de su carrera como director técnico llegaría recién en el año 2011, al ser designado por el presidente Germán Lerche como DT del primer equipo de Colón. El 9 de octubre de 2013. A un año y medio de su salida como entrenador de Colón de Santa Fe, Mario Sciacqua vuelve a tomar el cargo en la institución en la que también fue futbolista. A menos de 24 de horas de la renuncia de Rubén Forestello. Luego de una mala campaña abandona Colón y en diciembre es confirmado como director técnico de Gimnasia de Jujuy. En 2015 se desempeñó como entrenador de San Luis de Quillota, pese a tener buen arranque en la Copa Chile los malos resultados en el torneo lo alejaron del club. A fines del año 2015 tomó nuevamente el cargo de entrenador del primer equipo de Gimnasia y Esgrima de Jujuy. En diciembre de 2016 fue confirmado como técnico de Olimpo. Tras una gran campaña, el 26 de junio de 2017 logra la permanencia en la Primera División, y un día más tarde extiende su vínculo por un año con la institución bahiense. Sin embargo, tras el mal arranque en la Superliga 2019, en donde cosechó un punto de 18 posibles, Sciacqua presentó su renuncia y dejó de ser el entrenador del Aurinegro. En el año 2018, el club entrerriano Patronato contrató sus servicios y tuvo una campaña formidable salvandose del descenso. Sin embargo, en la Superliga 2019, el conjunto de Paraná no tuvo una buena campaña, y está muy complicado con el tema de los promedios del descenso. Tras caer contra Godoy Cruz por 2-0, el entrenador presentó su renuncia de manera indiclinable, a pesar de el apoyo que recibió por parte de jugadores, dirigentes e hinchas.