Marchas, debate, campaña, transición - Por Rosendo Fraga

Marchas, debate, campaña, transición - Por Rosendo  Fraga
Marchas, debate, campaña, transición - Por Rosendo Fraga

Macri siguió dirigiendo su discurso hacia la clase media, como ha sido tradicional en su fuerza política.

La marcha hacia el Obelisco y el cierre de campaña en Córdoba, pueden haber permitido a Macri consolidar el tercio del electorado que lo votó en las PASO y, eventualmente, sumar votos del 4,5% que tuvo a su derecha. Fueron las concentraciones más importantes que ha realizado Cambiemos desde que se constituyó y, cuantitativamente, las más relevantes de esta campaña electoral.

Macri siguió dirigiendo su discurso hacia la clase media, como ha sido tradicional en su fuerza política, pero cambiando el medio: en las PASO fue el Whatsapp y, ahora, el contacto directo con la gente.

Al mismo tiempo, ha mantenido su giro a la derecha, buscando los que tuvieron en las primarias Gómez Centurión y Espert. Esos votos pueden ser decisivos para alcanzar el 35%, a partir del cual habría segunda vuelta, siempre y cuando Fernández descendiera del 49% a menos del 45%, lo que es aún más difícil de lograr.

Pero el obstáculo electoral más importante que tiene el gobierno es la economía: la inflación de setiembre (5,9%), la que está teniendo en octubre y la creciente presión sobre el dólar que se registró en los días previos a la elección, muestran que la economía, en términos de la vida cotidiana de la gente, está empeorando.

En cuanto a la unidad del Peronismo, no parece debilitarse. El protagonismo de Cristina en la fase final de la campaña permite al oficialismo potenciar su imagen, pero no está claro si esto resta votos a Fernández o no.

Para el oficialismo, que voten 2,5 millones de personas que no lo hicieron en las PASO es la clave de su éxito. Es muy difícil de lograr y tampoco está claro si esos votantes optarán tan definidamente a favor de Macri.

El segundo debate presidencial puede no haber alterado sustancialmente las tendencias electorales pero mostró    -como era previsible- mayor confrontación entre los dos primeros candidatos. Los debates no cambian sustancialmente los resultados electorales, salvo que se trate de una elección muy pareja. El equipo de Cambiemos piensa que llega al 35% de los votos con el resultado del debate y que las movilizaciones pueden sumarle algunos puntos más. El de Fernández, por el contrario, cree que la diferencia a su favor de las PASO, ha aumentando aunque levemente.

Las demás candidatos, que han tenido la oportunidad de tener el mismo espacio y difusión que los dos candidatos más relevantes, parecen no haberlo podido aprovechar para ganar votos, aunque sí para aumentar su nivel de conocimiento.

Es que en proximidad de la elección, el efecto “polarización” en perjuicio de estos candidatos, posiblemente se acentuó. Los dos primeros candidatos entrecruzaron acusaciones de corrupción. Para quienes votan por Alberto Fernández, él ganó el debate. Para quienes lo hacen por Macri, él es quien se impuso. Pero este juicio deriva más de la imagen recordada que el discurso que se registra. Se retiene más cómo se dijeron las cosas, antes de qué se dijo. La corrupción fue el tema que irrumpió con fuerza. Macri percibió el riesgo y dijo “no somos todos iguales”.

Sorprendentemente, el Presidente no buscó poner a Cristina en el centro del debate. Pero también fue extraño que Alberto no aprovechara el tema de “Desarrollo Social”, para enfocar más en pobreza, desempleo, desigualdad, etc. que es el obstáculo electoral más importante de Cambiemos.

La campaña de Fernández-Fernández se ha endurecido acercándose la elección, como de alguna forma es inevitable en cualquier proceso electoral. Cristina compartió con Alberto varios actos en los últimos días. En el de Santa Rosa (La Pampa) en el cual fue conmemorado el 74º aniversario del inicio del Peronismo (17 de Octubre). Los discursos se alinearon. Alberto Fernández, que una semana atrás decía que Cristina iba “a tener 0% de injerencia en la conformación de su gabinete”, pasó a decir que ambos “piensan lo mismo”.

No hay una contradicción literal pero sí política. Acercándose la elección, el candidato a Presidente del Frente de Todos parece más interesado en dar prioridad a la unidad del Peronismo y la coincidencia con Cristina, que en buscar voto moderado que pueda estar indeciso. Esto acentúa la ansiedad que existe en el ámbito empresario y en los tenedores de bonos argentinos, respecto de las medidas económicas que puede tomar un gobierno de Fernández-Fernández. La campaña de Alberto cerró en Mar del Plata, con enfáticos elogios de la ex Presidenta hacia su compañero de fórmula, que los agradeció con lágrimas.

La estrategia de la principal fuerza opositora ha sido evitar que los conflictos sociales compliquen su campaña. En las últimas dos semanas, la 9 de Julio no fue escenario de protestas piqueteras y los sindicatos no realizaron medidas de fuerza.

Ganando hoy la fórmula Fernández-Fernández, ya desde esta noche, la cuestión pasa a ser si los 44 días de la transición hasta el 10 de diciembre serán acordados o no. Las presencias internacionales ganando Fernández, marcarán un sesgo ideológico. Puede venir un ex presidente del Gobierno español socialista (Zapatero) y un ex Presidente de Paraguay (Lugo).

Pero lo que suceda con la economía y el control de la calle será lo más relevante luego del 27 de octubre, también si hubiera segunda vuelta.

Hay asesores económicos de Fernández para quienes, en este período, lo deseable sería que Macri aumentara las naftas y las retenciones, ampliara el cepo y preservara las reservas pero este escenario no es el probable. La mala relación personal que mostraron ambos en la trastienda del debate, no lo hará fácil. Los mercados seguramente seguirán presionando por definiciones económicas de Fernández.

Hipotéticamente, si Fernández y Macri acordaran un Jefe de Gabinete de común acuerdo, compartirían el costo político de las medidas necesarias. Pero esto es muy difícil de lograr. Cada uno de ellos tratará de trasladar al otro el costo de la dura situación que se vivirá en esos 44 días. La velocidad de los acontecimientos económicos, sociales y políticos será clave. En cuanto a los restantes resultados electorales, Kicillof ganaría en la provincia de Buenos Aires y Rodríguez Larreta en la Ciudad de Buenos Aires, aunque es incierto si alcanzará el 50% necesario para hacerlo en primera.

El peronismo tiene chances de retener las gobernaciones de Catamarca y La Rioja que pone en juego. En cuanto al Congreso, está claro que la suma del peronismo será suficiente para que quede con mayoría en ambas Cámaras, siempre y cuando logre trasladar la unidad electoral al Congreso, algo que está por verse.

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