lunes 6 de julio de 2020

La película de Manu Ginóbili: el niño que soñó, lloró, luchó y se convirtió en leyenda
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La película de Manu Ginóbili: el niño que soñó, lloró, luchó y se convirtió en leyenda

Sin dudas, el mejor deportista argentino de toda la historia. Su carrera, un verdadero cuento mágico: Liga, Italia, NBA y la Selección.

La película de Manu Ginóbili: el niño que soñó, lloró, luchó y se convirtió en leyenda

"Este chico es producto de la familia en que nació, la educación que le dieron, la niñez que disfrutó, la familia en que nació, la educación que le dieron, la niñez que disfrutó, el barrio donde se crió, el club donde se formó y en los que siguió su crecimiento. Y también de la generación en la que se insertó o la mujer que tiene. Todo le salió redondo, pero ojo que él supo aprovechar cada cosa positiva y la potenció", con estas precisas palabras, el entrenador Oscar "Huevo" Sánchez, definió la exitosa carrera de Manu Ginóbili en el libro "El Señor de los Talentos", excrito por Julián Mozo.  Una definición exacta, para poder dimensionar la carrera del mejor basquetbolista y deportista argentino de la historia. Impecable.

Un 28 de julio de 1977 en Bahía Blanca a las siete de la mañana, Raquel, dió a luz a su tercer hijo varón: Emanuel. Un bebé de 51 centímetros y 3.6 kilogramos. Sin dudas, un momento histórico. Ya que el tercer hijo varón de la familia Ginóbili, cambió por completo la historia del básquetbol y el deporte argentino.

Casi un año más tarde, corría el mes de junio. Todo el país era testigo directo del Mundial de fútbol que disputaba en nuestras tierras. Argentina debutó el día 2 de junio con un triunfazo ante Hungría por 2-1 con goles de Luque y Bertoni. Mientras la familia Ginóbili disfrutaba del partido, sorprendió Manu. Dejó de gatear y empezó a caminar. ¡Con sólo 10 meses!. Minutos después, estrelló su cabeza contra una mesa ratona. Su primer corte. Sangre. Pero, fiel a su estilo, el mejor de la familia no se amendantró. Continuó caminando y no lo pudieron parar más. Una imagen que tiempo después reflejó su vida deportiva.

Manu Ginóbili se crió en una casita de familia ubicada en el pasaje Vergara, Bahía Blanca. Su papá, Jorge, más conocido como Yuyo, su mamá Raquel y sus hermanos, mayores ambos, Leandro y Sebastián,  jugadores de básquet también. Su club, Bahiense del Norte (fusión de Bahiense Junior y Deportivo Norte), estaba ubicado a 100 metros de su casa, por esta razón, pasó más tiempo de su infancia en una cancha de básquet que en su propia casa. Y más teniendo en cuenta, que su padre, fue jugador y directivo de la institución. Es decir, que Manu, respiró el deporte de la naranja desde la cuna.

¿CUANDO NACIÓ SU AMOR POR EL BASQUET?

Su papá ex jugador y presidente del Club Bahiense del Norte, sus hermanos jugadores destacados y un amigo de la familia, enfermo de esta disciplina, Oscar “Huevo” Sánchez, no cabía otra opción que el menor de los Ginóbili, picara una pelota naranja.

El mismo Sánchez, le transmitió las primeras enseñanzas, cuando le dio una pelota de básquet apenas empezó a caminar y le enseñó a agarrar el balón y a picar. "Abrí los dedos", "poné las manos así". El "Huevo" le dio sus primeras indicaciones.

DECEPCIONES QUE DEJARON HUELLAS…

Las primeras lágrimas que derramó Manu Ginóbili en su carrera deportiva fue en el año 1992, cuando con 15 años quedó afuera de una selección de cadetes de Bahía Blanca para jugar un Torneo Provincial en Mar del Plata. Motivos: su baja estatura y su poco peso. "Volvió a casa llorando desconsoladamente y me encerré en mi habitación. Estuve horas así y muy triste durante días. Sentí vergüenza porque mis hermanos ya jugaban en Quilmes y yo sentía la responsabilidad de ser como ellos", admitió en un mano a mano con Diario Olé. 

Manu, con la camiseta de Bahiense del Norte. / Gentileza.

Un año más tarde (1993), Manu, figura de la categoría cadetes y juveniles, con 16 años debutó en primera división en Bahiense del Norte. El club de la familia. Sin embargo, en su primera temporada, la institución perdió la categoría en una serie reválida ante Puerto Comercial por 2-1, luego de ganar el primer partido. El descenso fue otro golpe a su corazón. Se sintió responsable. Habló con su padre, quien en ese momento estaba de viaje, le pidió perdón y explotó en llanto. Otra vez se encerró en su pieza y comenzó a llorar desesperadamente. Su mamá, Raquel, muy preocupada, solo atinó a llamar a su entrenador Fernando Pigna (quién lo hizo debutar), para que fuera a su casa y lo tratara de consolar. Desde niño, Manu, nunca aceptó la derrota. "Me mató el descenso. Fue incluso, peor que el corte de cadetes. Lo viví con mucha vergüenza, como una deshonra parque Bahiense es mucho más que un club para mí. Mi viejo le dedicaba mucho tiempo, mis hermanos habían logrado cosas ahhí, y yo en mi debut en Primera, me fui al descenso", reconoció el astro argentino tiempo después.

LA ALTURA, SU GRAN OBSESIÓN

Desde chiquito Manu siempre tuvo una duda que se convirtió en complejo: era chiquito para jugar al básquet. Por lo tanto, cada vez que su papá lo llevaba al pediatra, se convertía en una tortura. Sus hermanos, medían Sebastián, más conocido como Sepo, llegó a medir 1.90 metros y Leandro 1.88 metros. Manu, obviamente, soñaba y quería ser más alto que ellos. Hasta que un día su papá junto al médico decidieron realizarle un estadio que se denomina, "la curva del crecimiento y desarrollo de peso y talla". Los resultados fueron negativos, lo máximo que llegaría a medir Manu era 1.85 metros. Otra vez, el encierra en su habitación. "Voy a ser petiso, no podré jugar al básquet", afirmó entre lágrimas.

Sin embargo, Manu nunca tiró la toalla. Siguió con las rutinas de entrenamientos, gimnasio y algunos bátidos naturales. Todos los días, su papá lo tenía que medir. En el gimnasio, hacía lo mismo. Hasta, que un día le ganó a la propia naturaleza. Manu, mide 1.98 metros. Inentendible. Muchos profesionales hablan del típico crecimiento tardío, y otros prefieren explicarlo desde la fuerza del deso. Pero, Manu lo logró.

EL ORIGEN DE OTRO JUGADOR…

Un año más tarde, 1994, Manu Ginóbili, dio un salto de calidad inimaginable. La rompió en su categoría, en juveniles y en primera división. De meter 25 puntos por partido, comenzó a sumar 40 en su planilla personal con el agregado que varios puntos habían dejado de ser bandejitas exquisitas y pasaron a ser volcadas de otra categoría. Una bestia. Nació un jugador nuevo.

Manu Ginóbili en La Rioja cuando debutó en la Liga Nacional con la camiseta de Andino. / Gentileza.

SU PRIMER SUEÑO: JUGAR LA LIGA NACIONAL

Y se cumplió en el año 1995. Oscar “Huevo” Sánchez, por aquel entonces entrenador de Andino de La Rioja, viajó a Bahía Blanca, lo vio un juego y terminado el mismo, visitó la casa de los Ginóbili. Quería llevarse a Emanuel a jugar la Liga Nacional con Andino. Su papá dio el ok de inmediato. Raquel, amiga de Sánchez, se negó rotundamente. Quería que su nene primero terminar los estudios secundarios. Pero, el sueño y las ganas de Manu fueron tan intensos, que terminaron de convencer a Raquel y Manu armó las valijas y dejó Bahía Blanca por primera vez en su vida.

El debut se produjo un 29 de setiembre en el Polideportivo Isla Malvinas de Mar del Plata. El rival: Peñarol. Manu ingresó desde el banco y convirtió 9 puntos, tres de cuatro en triples. Al otro día, los diarios de la "Ciudad Feliz" destacaban el debut del pibe y lo definieron como un "juvenil deshinibido". En su temporada debut, el menor de los hermanos Ginóbili, terminó con un promedio de 5.2 puntos y 10 minutos de juego en 26 partidos. Ganó el premio al Mejor Debutante en la encuesta realizada por la revista Sólo Básquet.

LA "JOYA" VOLVIÓ A LA CAPITAL DEL BÁSQUET

Una sóla temporada estuvo en Andino de La Rioja. En  la temporada 1996/97 volvió a jugar en Bahía Blanca defendiendo la camiseta de Estudiantes, club que apostó por los chicos de la ciudad y entre ellos, apareció el nombre de Emanuel Ginóbili. Le costó mucho a Manu ganarse un lugar. El DT Carlos Boismené (ex DT de la Selección Nacional), no le daba muchos minutos en cancha. Debido a los malos resultados, Boismené renunció a su cargo y asumió Daniel “Zeta” Rodríguez, uno de los entrenadores que más marcó a Manu en su carrera. “Me dio la oportunidad de jugar y toda la confianza, suficiente”, explicó la ex estrella de San Antonio Spurs. Esa temporada la joven promesa terminó con un promedio de 16.4 puntos y Estudiantes finalizó en el octavo escalón.

La Liga 1997/98 fue el boom de Manu Ginóbili. El juego electrizante de Ginóbili hizo furor y los fanáticos del básquet en Bahía Blanca volvieron a copar todas las gradas. Manu, la rompió durante toda la temporada y recibió el premio al Jugador con Mayor Proyección debido a sus 24.9 puntos, 4 rebotes y 2.2 robos por partido. Fiel a su estilo, Manu se plantó otro sueño: "jugar un básquet más competitivo, otro roce, otro nivel e Italia apareció como su próximo destino con tan solo 21 años".   

EL MARADONA DEL BÁSQUET

Manu aterrizó en Calabria, provincia del Sur de Italia, para defender los colores del Reggio Calabria, equipo histórico de la zona, pero que en ese momento jugaba la segunda división. En la primera campaña, logró el ascenso a través de playoffs y terminó su planilla personal con 16.9. Por su juego, inmediatamente se hizo el líder de cada movimiento ofensivo. En la segunda temporada y ya en la máxima categoría, Manu, mostró parte del potencial. No sintió el cambio y continuó jugando en un nivel superlativo, lo que llevó a la prensa a llamarlo: "Súper Ginóbili". Esa primera temporada en la máxima categoría, llevó al Regio a jugar las semifinales ante el Kinde Bologna, equipo que ganó la serie 3-2, pero Manu deslumbró a propios y extraños.

Finalizado el certamen, Ginobili, pegó otro salto de calidad y pasó justamente al Kinder Bologna, un equipo repleto de estrellas europeas. Pero, el máximo desafío llegaba al instante. La máxima estrella del plantel, Sasha Danilovic, anunció su retiro a los 30 años por una serie de lesiones. El astro argentino fue de menor a mayor. El emblemático entrenador Messina confió en él y le dio alas para que Manu pudiera desplegar todo su juego. Meses después, Kinder Bologna se consagró tricampeón: Liga Italiana, Copa Italia y Euroliga. Y en las tres series finales, el jugador nacido en Bahía Blanca fue elegido MVP. Ídolo total y eterno. Sin dudas, la triple corona de Manu Ginóbili dejó su huella en Italia. Por esta razón, los medios italianos hasta el día de hoy, sostienen: "Ginóbili es en Bolonia, lo mismo que Maradona en Nápoles. Lo aman por haber sido el símbolo de la época de oro".

Manu ganó tres títulos consecutivos en Bologna y en las tres finales fue MVP. / LOS ANDES.

DE EXTRA A ACTOR PRINCIPAL EN LA NBA

Se termina el mes de junio de 1999. La Selección Argentina de Mayores estaba concentrada en Macapá, el norte de Brasil para jugar un partido amistoso contra el dueño de casa. Ese mismo día, a última hora, se llevaba a cabo el draft de la NBA (selección de jugadores que se hace cada año para reforzar a los equipos). Manu, caminaba los pasillos del hotel con una tranquilidad absoluta. Es más, en un diálogo con Julián Mozo, periodista especializado en básquet y uno de los pocos presentes en el lugar, afirmó: “¿Vos te crees que me van a agarrar a mí?” Y se fue a dormir. Horas más tarde, las noticia explotó como una bomba: Manu fue elegido en la segunda ronda, puesto 57 por San Antonio Spurs. A partir de ese momento, el seguimiento por la franquicia texana fue exhaustivo. Buford, director de Scounting de los Spurs y el entrenador Popovich, siguieron marcaron todos sus pasos. Hasta que el 18 de julio del 2002, Ginóbili cumplió otro sueño: firmó un contrato por dos años y 2.9 millones de dólares con San Antonio.

Llegó el día del debut. El 29 de octubre de 2002, Manu Ginóbili jugó por primera vez en la NBA. Justo contra los Lakers, tricampeones con Kobe Bryant como máxima bandera en el Staples Center de los Ángeles.

Ginóbili debutó en la NBA el 29 de octubre de 2002 ante Los Angeles Lakers de Kobe Bryant y Shaquille O'Neal. / LOS ANDES.

Sin embargo, fiel a su costumbre. Todo le costó a Manu. Había llegado a la NBA como el mejor jugador FIBA, luego de ganar todo en Europa y siendo el líder máximo de la Selección Argentina que había sorprendido al planeta en el Mundial de Indianápolis 2002. La adaptación fue un proceso durísimo. "Manu venía de convivir con el balón en Europa, de ser figura y goleador. Pero, en la NBA se encontró con otro rol: debía jugar sin la bola, en un costado, y encima cuando la quería pasar, los tiempos eran menores y muchas veces la perdía. Así terminó muchas veces en el banco. Al ser debutante, no tenía una segunda chance y eso le quitaba confianza", analizó Oscar "Huevo" Sánchez en sus inicios en la NBA.

Manu Ginóbili, fue de menor a mayor y terminó siendo ídolo en los Spurs. / LOS ANDES

Manu se ganó la confianza de todo el equipo, incluidos compañeros y fanáticos de los Spurs. Lejos de su uno contra asesino, tuvo que defender a rivales más difíciles, robar balones, aportó toda su energía y sumó sus clásicas bandejas y a cuentagotas sus lanzamientos perimetrales. Pero, demostró que la NBA, no le quedaba grande. Histórico.

Dos años más tarde, Manu "tocó el cielo con las manos". Titular indiscutido en el equipo de Popovich y con la confianza de haber ganado la medalla de oro en los Juegos Olímpicos 2004 en Atenas, Manu llegó a su techo en términos de dominio individual y acarició el premio MVP en la mejor Liga del Mundo.

Tocó el cielo con las manos. Manu y su primer JUEGO DE LAS ESTRELLAS en 2004. / LOS ANDES

El 21 de enero, marcó su récord de puntos en un partido: ¡48! Fue contra Phoenix y los Spurs lograron el triunfo por 128-123. Este partido, le otorgó el pasaporte para para su primer Juego de las Estrellas ( el segundo lo disputó en 2011), en evento privilegiado para los mejores 24 jugadores de la temporada. Meses, después, en el mes de Junio, Manu se colocaba su segundo anillo de oro de campeón de la NBA con una actuación brillante: 25 puntos en el primer juego, 27 en el segundo y 23 en el séptimo y decisivo juego. Infernal.

Manu estuvo presente con la camiseta número 20 de los Spurs durante 16 temporadas y disputo en total 1057, convirtiéndolo en el número 3 de la historia de San Antonio en partidos jugados con el equipo. Su promedio exacto fue de 13.2 puntos por juego. Además, el astro argentino, es el robador número 1 en la historia de la franquicia texana con 1392 quites. Su máxima huella: cuatro anillos de oro (2003; 2005; 2007 y 2014).

Su última función fue el 24 de abril de 2018, en la derrota de San Antonio Spurs ante Golden State Warriors, en Oakland, por 99-91, en las Finales de Conferencia.

SU AMOR POR LA CAMISETA DE LA SELECCIÓN ARGENTINA

En su etapa formativa a Manu la selección Nacional siempre le fue esquiva. Recién a los 20 años, le llegó la primera convocatoria a un seleccionado juvenil que se preparaba para disputar el Campeonato Sudamericano 1996, Panamerica y Mundial U22 en Australia un año más tarde. Las estrellas de ese equipo eran Lucas Victoria, Pepe Sánchez, Leandro Palladino y Fabricio Oberto. Manu, fiel a su estilo, aprovechó cada minuto de juego y terminó ganándose su lugar, ya que despertó la admiración de Julio Lamas, por aquel entonces, DT de Boca y luego entrenador de la Selección.

Manu Ginóbili, el mejor jugador de básquetbol de la historia en la República Argentina. / LOS ANDES.

En el Mundial U22 de Australia, la Selección Argentina, la base de la Generación Dorada, dejó su primer huella. Quedó eliminada en semifinales con un triple agónico del dueño de casa y le sacó el boleto para llegar al juego final. Manu, en ese torneo, demostró que su futuro iba a estar atado al éxito con la camiseta de Albiceleste.

Tras ese campeonato excepcional en materia individual, Lamas apostó por el recambio en la selección mayor y al Mundial de Grecia de 1998 apostó por Manu. Pepe y Fabricio Oberto. Argentina terminó en el octavo escalón y Ginóbili tuvo varis minutos en cancha. Un año más tarde una selección juvenil pero jugando en primera quedó en la puertas de los Juegos Olimpicos de Sydney 2000, ya que en semifinales se enfrentó al Dream Team.

Sin embargo, Manu y la Generación Dorada, explotaron en el Premundial del 2001 en Neuquén. Argentina arrasó con todo y Manu tuvo una actuación soberbia. Campeón invicto e ilusión intacta para el Mundial de Indianápolis 2002, certamen que terminó con la medalla de plata tras caer en la final con Yugoslavia en tiempo suplementario y Manu jugando su peor partido del certamen debido a una lesión en su tobilla. "Fui tóxico para el equipo, no tendría que haber jugado", reconoció.

Manu y su medalla de oro en el 2004 en Atenas. / LOS ANDES.

Pero, la bomba atómica explotó el 4 de setiembre en pleno Mundial. Argentina venció 87-80 a Estados Unidos con 15 puntos de Manu. El equipo de Rubén Magnano había terminado con una racha de 58 partidos invictos del Dream Team desde 1992, cuando EE UU comenzó a utilizar a todos sus jugadores de la NBA.

La revancha por la final perdida del Mundial de Indianápolis llegaría dos año más tarde. Argentina campeón de los Juegos Olímpicos por primera vez en su historia. Otra eliminación sobre Estados Unidos y triunfo en la gran final ante Italia. Manu jugó 8 partidos en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, convirtiendo un total de 142 puntos; con un promedió de 19.4 puntos y fue nombrado MVP del certamen.

En total, Emanuel Ginóbili obtuvo con la Selección Argentina, 9 medallas:

  • Tres de bronce
  • Dos de plata
  • Cuatro de oro

En los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, precisamente el 17 de agosto, Ginóbili anunció su retiro de la Selección Argentina de básquetbol luego de caer ante Estados Unidos por 105-78 en los cruces de cuartos de final.

Manu, vistió la camiseta de la Selección Nacional durante 18 años (1998-2006) y se convirtió en el 6º mayor anotador de la historia del básquetbol límpico con 523 puntos convertidos en 29 partidos. Además, es el 6º jugador con más presencias en el seleccionado argentino.

Manu, el niño que soñó, luchó, trabajó y se convirtió en el deportista más importante de la historia argentina. Simplemente, un crack.

El día que San Antonio retiró su camiseta junto a sus hijos. / LOS ANDES.