sábado 24 de octubre de 2020

Los cinco grandes fracasos de la arquitectura
Mundo Club House

Los cinco grandes fracasos de la arquitectura

Hay obras que mejor dejar en el pasado. ¿Será así? Conocé aquellas edificaciones europeas sumidas en el olvido.

Los cinco grandes fracasos de la arquitectura

El título de este artículo puede ser ofensivo para algunos profesionales de la construcción. Cabe destacar que  el error de un proyecto arquitectónico no tiene por qué ser responsabilidad del arquitecto. En Europa existen ejemplos en los que, desgraciadamente, se malgastó dinero en obras que luego no fueron bien recibidas por las personas. ¿Querés conocerlas?

Centro de Creación de las Artes de la ciudad de Alcorcón (CREAA)

El CREAA es uno de los más descomunales fiascos de la arquitectura española del siglo XXI. Se trata de un complejo inacabado (pero casi terminado del todo en 2011) de 66.000 metros cuadrados de superficie y 150 millones de euros invertidos: una megalómana realidad que nació de la mente del exalcalde de Alcorcón Enrique Cascallana, y que cuenta con nueve edificios, entre los que destacaba un auditorio para 1.500 personas, con un foso de orquesta capaz de albergar noventa músicos, y el segundo circo permanente de la Comunidad de Madrid (el otro es el Teatro Circo Price de Madrid): un cilindro de 568 localidades.

Ambos son los edificios que sobresalen en el complejo, entre los que iba a haber otras siete construcciones: una sala polivalente de 469 butacas, además de salas de ensayo de danza, escuela de circo, exposiciones, salas de congresos y conferencias.

Uno de sus arquitectos, Jorge Camacho, declaraba en aquella época que el complejo era pionero en sostenibilidad, al haber construido los edificios semienterrados, de forma que necesitaran menos energía para calentarlos o enfriarlos, y estar previsto después ajardinar las cubiertas. Para el desarrollo del proyecto pidieron, además, asesoría a los mejores en cada terreno: Higini Arau, para el auditorio; NB35, los mismos que diseñaron el CaixaForum de Madrid, para todas las estructuras voladas; JG Ingenieros (responsables del Palacio de Euskalduna en Bilbao y el Kursaal de San Sebastián), para la construcción y Teresa Gali, para la jardinería y el paisaje.

Abandonado desde 2012, ya con el popular David Pérez como alcalde de Alcorcón, este ofreció las instalaciones a la NBA (Asociación Nacional de Baloncesto de los Estados Unidos) al Circo del Sol canadiense e, incluso, a la Universidad Católica de Murcia y el Comité Olímpico Español, para que se estableciera ahí la sede de la Universidad del Deporte más importante de Europa, sugerencias todas ellas desechadas. En la actualidad, y después de que volviera a ganar el PSOE en las últimas elecciones municipales, se ha vuelto a retomar la idea de invertir cuarenta millones de euros en finalizar la obra y encontrarle algún sentido a lo construido, para que no siga deteriorándose.

Edificio InTempo

El edificio InTempo de Benidorm es uno de los más claros ejemplos de lo que supuso la burbuja inmobiliaria. Construido por el estudio de arquitectura Pérez-Guerra (con la colaboración de Olcina & Raduán Arquitectos) para ser el rascacielos residencial más alto de España y el segundo de Europa, tiene 56 plantas, doscientos metros de altura (con la torres de la cubierta) y casi trescientos apartamentos, pero su finalización quedó en suspenso al coincidir con los años más crudos de la Gran Recesión y la quiebra de su promotora, una firma llamada Olga Urbana, dirigida por José Ignacio de la Serna, un promotor inmobiliario en el que bien podría haberse inspirado Bigas Luna para el papel que interpretaba Javier Bardem en su película Huevos de oro.

Con la promotora quebrada, el gigantesco inmueble pasó a formar parte de los fondos de Sareb (Sociedad de Gestión de Activos de la Reestructuración Bancaria), también conocido como el «banco malo». Después de muchos dimes y diretes, en los últimos años la operación inmobiliaria se volvió a poner en marcha con sus nuevos propietarios, SVP Global, y una nueva promotora, Uniq Residential, y a finales de 2019 Dragados comenzaba a trabajar en la finalización de las obras, con el objetivo de tenerlo listo para entregar las primeras viviendas en la primavera de 2021. Pero como el edificio parece estar gafado, ahora le ha alcanzado de pleno el coronavirus y la nueva crisis que aparece agazapada tras él.

Museo I?bero de Jae?n

Veinte años tardó en convertirse en realidad la idea de la creación de un Museo Íbero en Jaén, que se inauguró el 11 de diciembre de 2017. En realidad, las obras del museo no se aprobaron hasta 2009 y cuando lo hizo se planteó como macroproyecto de seis plantas de altura y algo más de 11.000 metros cuadrados de superficie… más grande que el Guggenheim de Bilbao… Las obras tenían que concluir en 2012, pero las luchas políticas de siempre retrasaron cinco años más su finalización, hasta julio de 2017.

Y la supuesta locomotora que iba a tirar del turismo cultural en la ciudad y la comarca (y que costó 27 millones de euros) tampoco ha sido tal: 18.000 visitas en su primer mes de vida y menos de 73.000 al completar doce meses de funcionamiento. Y en el primer semestre de 2019 se contabilizaron 20.848 visitantes, menos que los que se acercaron al museo Arqueológico de Úbeda, el más visitado de la provincia (con 24.323 entradas registradas, según los datos que ofrece la propia Junta de Andalucía). Y, según las encuestas, casi todos los visitantes son de Jaén o de la provincia, que no inciden en la economía local. Un fiasco total, de los que hacen época.

Centro de Exposiciones y Congresos de Ayamonte (CECA)

La localidad onubense de Ayamonte está separada de Portugal por el río Guadiana. El 9 de marzo de 2003, su corporación municipal anunciaba la construcción de un palacio de congresos que sería el primero destinado a atender al turismo de este tipo entre Andalucía y la región vecina de El Algarve. En aquel momento se anunciaba que las obras estarían terminadas en 2005. Hoy, diecisiete años después de ese anuncio y tras más de trece millones de euros gastados, el Palacio está en pie, terminado (fue diseñado por el estudio sevillano de arquitectura mrpr arquitectos, que, pobrecitos, no tienen culpa de nada, aunque no construido por ellos), pero sin abrir sus puertas…

Con capacidad para un total de 1.700 personas, cuenta con varias salas entre las que destacan el auditorio principal, con capacidad para mil personas y un escenario de 270 m²; la Sala Marisma, con capacidad para cuatrocientas personas y la Sala Litoral que cuenta con una gran terraza con mirador a las marismas de Isla Cristina y una capacidad de doscientas personas.

En diciembre de 2019 el presidente de la Diputación de Huelva, Ignacio Caraballo, realizó una visita institucional a Ayamonte y recorrió las instalaciones del CECA,  a la que calificó como «extraordinaria» infraestructura cultural, y la actual alcaldesa, Natalia Santos, volvió a asegurar que su apertura constituye una de las prioridades que se plantea el actual equipo de gobierno del municipio en el inicio de la legislatura y bla, bla, bla…

Parque de Relajación de Torrevieja

Lo que se ve en la imagen ya no existe. Dentro de los fantasiosos planes surgidos de la mente de algún político preclaro figuraba la creación de este Parque de la Relajación en Torrevieja, un proyecto diseñado por el arquitecto Toyo Ito en 2000, que iba a consistir en un macrocomplejo de tres edificios.

En 2003, al terminar el primer edificio, el que se ve en la fotografía, las obras se paralizaron por completo: después de haber invertido un millón y medio de euros (poca cosa, en realidad, para lo que se estila en la obra pública), nadie había caído en que el parque se estaba construyendo en una zona protegida. Finalmente, en 2012, el edificio fue completamente devastado por un incendio.

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