La Campagnola: historias de la fábrica que no dormía y cerró

La Campagnola: historias de la fábrica que no dormía y cerró
La Campagnola: historias de la fábrica que no dormía y cerró

Fue la principal de su rubro en la zona Este. Llegó a tener 2.000 empleados y una veintena de productos.

Carlos Acosta (62) prefiere no pasar frente a La Campagnola; dice que trabajó allí durante casi 50 años, que el lugar fue su segunda casa y cuenta que se le hace "un nudo en la panza" ver a la fábrica desierta, sin gente y a los portones cerrados.

"Entré a La Campagnola con 14 años, de changarín, pasé por muchos puestos, conocí a mucha gente y sin haber terminado nunca la primaria, la fábrica me dio un sueldo para formar una familia y poder alimentarla", dice el hombre y hace una pausa larga: "Son días muy tristes".

La Campagnola SACI se fue de San Martín; traslada su planta a Villa Mercedes y despidió a sus últimos 125 empleados que están arreglando la salida; detrás deja incertidumbre en muchas familias y la historia de 70 años de una firma que fue orgullo de la ciudad: "Esta empresa llegó a tener 2.000 empleados y a trabajar 24 horas en tres turnos", recuerda Acosta: "En temporada alta las máquinas no paraban nunca y había un plantel de 60 mecánicos para atender cualquier problema".

Asegura la gente que pasó por allí que "si uno trabajaba en La Campagnola tenía crédito en cualquier negocio" y también dicen que "el personal de los escritorios tenían el mismo prestigio que el de un banco". Cuentan esas cosas y muchas otras, todas vividas en las últimas décadas del siglo pasado, la mejor época de La Campagnola en San Martín. La firma se instaló en el país en los años 30, cuando abrió en Mar del Plata una planta para envasar pescado; a comienzos de los '50 llegó a San Martín y se asentó en un predio de calle Avellaneda y Arjonilla: un descampado y un galpón, así comenzó. Con el tiempo creció la ciudad, allí nació el barrio Jardín y la firma se hizo enorme hasta copar toda la manzana.

"El peronismo y la industrialización llevó a que muchas empresas salieran de Buenos Aires y se expandieran al interior", cuenta el historiador Gustavo Capone: "San Martín fue la plaza ideal para La Campagnola, una ciudad con potencial, con tres cines y siete hoteles; estaba rodeada de fincas y chacras que iban a proveer la materia prima que necesitaba la fábrica".

La tarea fuerte iba de diciembre a mayo, meses en los que la fábrica trabajaba en tres turnos: "A veces faltaba gente y salía una camioneta con un parlante en el techo para pedir hombres, mujeres y niños que quisieran trabajar".

Humberto Olguín (53) cuenta: "En La Campagnola trabajó toda mi familia, mi mamá era maquinista y yo entré de cadete con 13 años, para las tareas más livianas, llevar cajas y esas cosas".

Genserico Benvenuto y sus dos hijos fueron los tradicionales dueños de La Campagnola: "Era una empresa familiar, los patrones te preguntaban por la salud, por los chicos", cuenta Olguín y como si lo estuviese viendo, recuerda: "Las mujeres de blanco y con cofia, los hombres de grafa; en el cambio de turno se armaban largas filas de 30 y 40 metros". Otro tanto ocurría con los camiones cargados.

El establecimiento tenía almacén, herrería, talleres y hasta una pequeña biblioteca; su caldera consumía 28.000 litros diarios de fueloil y elaboraban una veintena de productos: desde tomates y duraznos, a dulces, mayonesas y granos. Capone subraya que, estratégicamente, La Campagnola se instaló cerca del ferrocarril y de la vieja ruta 7, dos vías de transporte claves: "Cargábamos cuatro o cinco vagones con 50.000 kilos de conservas en cada uno y todo eso iba a exportación", dice Acosta.

Tuvo también su propio campeonato de fútbol, que enfrentaba al Taller con la Limpieza, el Etiquetado o el Escritorio y que era siempre inaugurado por los intendentes de Junín y San Martín.

En 2006 Arcor compró la firma y con el tiempo desactivó la mayor parte de sus líneas que trasladó a otros establecimientos: "En el final, acá solo se elaboraban choclos y granos", dice Antonio Moyano, del Sindicato de Alimentación.

En defensa de su empleado

Entre las muchas historias que guarda La Campagnola, algunos recuerdan a Angelino Manuel Saroff, encargado general de producción, que en abril de 1975 fue detenido y llevado a la penitenciaria, acusado de "actividades subversivas".  Alejandro Ravazzani, profesor de Historia, recuerda que "Montoneros había entrado a la clandestinidad y Marta, la hija de Saroff y su marido, Alfredo Leroux eran buscados por su actividad política. Hubo un allanamiento en casa de Saroff y en una imprenta de la familia para dar con la pareja y allí don Angelino Saroff terminó detenido y pasó tres meses preso".  No perdió su trabajo en La Campagnola y la empresa pagó el abogado que lo defendió.

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