viernes 25 de septiembre de 2020

Hoy un juramento, mañana una traición - Por Juan F. Armagnague
Escribe el Lector

Hoy un juramento, mañana una traición - Por Juan F. Armagnague

Hoy un juramento, mañana una traición - Por Juan F. Armagnague

El juramento tomado por niños al intendente municipal de Avellaneda, constituye un baldón para las instituciones democráticas de Argentina, a lo que se suman otras formas de jurar por muertos o figuras similares.

Más allá de la anécdota, que para algunos puede resultar simpática, que impúberes sean quienes toman el juramento a un jefe comunal, sumados a otros legisladores nacionales y provinciales, que, en distintos ámbitos, juraron por presidentes muertos, figuras emblemáticas, etc., indican el desprecio a las formas que debe tener la República.

En efecto, hay Constituciones o en los reglamentos de las Cámaras legislativas nacionales o provinciales, que consignan en sus textos, la fórmula de juramento.

Dichas fórmulas, generalmente son tres: 1) por Dios, la Patria y los Santos Evangelios: 2) Por la Patria y su honor o 3) por su honor.

Incluso, hay una anécdota al respecto. Cuando Amadeo Sabattini juró como gobernador de Córdoba, de extracción radical, era agnóstico; juró por los Santos Evangelios, “porque la Constitución me lo ordena”, explicó.

En ello se resumía el respeto por las instituciones y, por sobre todo, por las fórmulas impuestas o por la Constitución o los reglamentos de las Cámaras. Hoy, todo ello se ha perdido, para mal, pues dichas fórmulas comprenden a todos los credos y a aquellos que no tienen ninguno. Quizás, lo que digo sea una banalidad, pero las formas republicanas deben respetarse, pues los hombres se dignifican postrándose ante la ley, pues así se libran de arrodillarse ante los tiranos, como dice el manifiesto de la Constitución de 1853.

Ni las fórmulas de juramento deben alterarse, ni menos aún la idoneidad en el ejercicio de las funciones. Después muchos de ellos terminan sus mandatos sin pena, y sin gloria. Las pompas y las ostentaciones que queden reservadas al ámbito privado, pero jamás al sector público que es el conjunto social hecho ley.

Juan F. Armagnague - Doctor en Derecho (UBA)