miércoles 30 de septiembre de 2020

Gestión integral de residuos sólidos urbanos - Por Atilio G. Galdiolo
Opinión

Gestión integral de residuos sólidos urbanos - Por Atilio G. Galdiolo

Gestión integral de residuos sólidos urbanos - Por Atilio G. Galdiolo

Para nadie constituye una sorpresa que la humanidad está logrando rápidos resultados en todos los órdenes de la vida. Hay grupos que organizan vuelos espaciales turísticos. Instituciones muy serias analizan la posibilidad de asegurar la vida en los planetas más cercanos, mientras que otras investigan generar ambientes vitales para viajes extra planetarios. Qué decir de las comunicaciones que nos permiten casi cualquier cosa en tiempo real; desde aparatos que cada vez son más pequeños, más eficientes y al alcance de la mayor parte de la población.

Pero, y siempre hay un pero, el que pueda fabricarse un conducto de grosor equivalente a la mitad de un cabello no significa que los residuos hayan disminuido en cantidad, al contrario, son cada vez más numerosos y de variadas clases.

Esos residuos tienen tres tipos de generación: residenciales, comerciales e industriales y pasaron a ser un problema, en parte de fácil y en otros casos de difícil disposición.

Algunos son peligrosos, otros  persistentes, pero todos ponen en riesgo la calidad de vida de las personas y la conservación de los ecosistemas.

La mayoría de los residuos residenciales y comerciales constituyen un gran problema de espacio por las necesidades que impone su acumulación, y han dado paso a que, preocupación y ocupación mediante, se haya llegado a la conclusión de que es imprescindible darles una disposición final que no haga peligrar la salud, el ambiente ni las finanzas de los centros urbanos, que es donde mayor influencia tienen.

Se llegó así al concepto de “Gestión de Residuos Sólidos Urbanos” que, para ser acabadamente eficiente debe ser “Integral”, lo que se ha dado en denominar “Girsu” o gestión integral de residuos sólidos urbanos.

Entre todos los residuos que la civilización produce o genera, los hay “asimilables” como los envases plásticos que contienen productos usados en el agro y en la industria, como baldes plásticos, guantes, máscaras, botellas y otros que se incorporan a los urbanos de diferentes maneras.

La constitución porcentual varía de acuerdo a la cantidad de habitantes, medios y forma de vida, época del año y tipo de clima, pero su análisis da una primera idea sobre los problemas que enfrente la necesidad de lograr una gestión integral, es decir que alcance a todos los residuos, considerando que cada persona genera unos 2 kg/día.

Como hemos nombrado a los peligrosos, conviene aclarar que ellos, por ejemplo los patológicos, tienen un tratamiento diferenciado, llevado a cabo por aplicación de legislación propia y empresas especializadas.

Otros, como las cubiertas en desuso, son tratados como combustible en fábricas  de cemento, que cuentan con instalaciones especiales para que los componentes gaseosos no afecten el ambiente.

Finalmente, algunos residuos industriales, como los provenientes de la explotación y elaboración de isótopos radioactivos, son “encapsulados” de forma que duren siglos, permitiendo su degradación natural.

En la provincia se han aplicado diferentes medios comenzando por el sacrificio de terrenos donde eran acumulados todos los residuos, para después, a través del tiempo, ir mejorando en alguna medida, nunca suficiente, la disposición que se daba.

Enterramiento parcial, apertura al cirujeo y encapsulamiento son algunas de las formas aplicadas, hasta que se decidió abordar la cuestión en profundidad.

Al efecto, se logró un pre acuerdo con el BID, tomando en cuenta los límites del proyecto presentado, que merece algunas consideraciones.

El papel y el cartón tienen desde hace tiempo caminos establecidos para el reciclado, por lo que no implican comentario. Igual sucede con los vidrios y metales o las maderas que eventualmente aparezcan.

Llama la atención que, cuando al menos un 10% y hasta un 15% del total de residuos sean plásticos y no se haya incorporado tratamiento específico.

No se trata de levantar la voz contra el proyecto, sino de proponer una mejora sustancial del mismo por las razones y justificaciones que se detallan seguidamente.

Son pocas las oportunidades, muy largos los trámites y de importancia los compromisos que implica un acuerdo de financiación internacional, más aún en las condiciones actuales, para desperdiciar la oportunidad.

Resulta recomendable incorporar, estando disponible la tecnología, el tratamiento y reciclado de al menos 5 de los 7 tipos de plásticos.

Con el PET, en México, compactado en forma de ladrillos, construyen paredes, eficientes en cuanto al aislamiento térmico, que son revestidas para su terminación estética.

La Municipalidad de Junín, en acuerdo con una industria entrerriana, transformó el PET en juegos infantiles.

Lo mismo podría lograrse en toda la provincia, para obtener bancos y sillas para escuelas, salas de espera de oficinas, hospitales y otros sitios públicos, o para bancos de plazas.

Los plásticos de los tipos 2, 4, 5 y 6 se pueden  convertir en combustibles de variadas calidades, tal cual hacen en Inglaterra, Japón, España, China y EEUU.

Los métodos están probados y si el Estado no tiene capacidad suficiente ni crédito disponible, podría dar la oportunidad, mediante licitación pública nacional o internacional para la inversión necesaria, que, para una ciudad como San Rafael rondaría 350 millones de pesos al cambio vigente, y para hacer más interesante la propuesta ofrecer una rebaja o exención de impuestos.

Sin duda, con la sola desaparición de las bolsas con residuos y los gastos que generan a la comunidad, ésta agradecería respetar la integridad de la Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos. Es cuestión de completar la idea.