sábado 4 de julio de 2020

Gabriela Cabezón Cámara: una charla con la escritora que conquistó al "viejo mundo"
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Gabriela Cabezón Cámara: una charla con la escritora que conquistó al "viejo mundo"

Es la única argentina finalista en el prestigioso premio Booker Internacional. Aquí charla con nosotros sobre su personaje de la China Iron.

Gabriela Cabezón Cámara: una charla con la escritora que conquistó al "viejo mundo"

La noticia la tomó por sorpresa a comienzos de abril a la escritora argentina Gabriela Cabezón Cámara. Luego de una teleconferencia del presidente del jurado Ted Hodgkinson, se anunciaron las seis finalistas del premio Internacional Booker Prize 2020. El prestigioso reconocimiento de los libros traducidos al inglés eligió a la escritora en el selecto grupo por su última novela "Las aventuras de la China Iron" (traducida al inglés como "The Adventures Of China Iron").

"Fue una gran sorpresa, la verdad no esperaba que sucediera. Aparte es un libro que tiene mucho de universal, pero tiene mucho de argentino. Me tomó muy sorprendida", cuenta desde su casa en la localidad de El Abasto mientras divide su tiempo entre clases virtuales y reuniones a distancia con la editorial.

La otra noticia que surgió por estas horas, es que debido a la Pandemia del Covid-19 la entrega del premio no se realizará a mediados de mayo y se posterga para después del verano en el hemisferio norte. Junto con Cabezón Cámara figuran en la selecta lista otros títulos como “The Enlightenment of The Greengage Tree”, de la iraní Shokoofeh Azar; “Hurricane Season” (“Temporada de huracanes”), de la mexicana Fernanda Melchor; “The Memory Police”, de la japonesa Yoko Ogama, “The Discomfort of Evening”, de la holandesa Marieke Lucas Rijneveld;  y “Tyll”, del alemán Daniel Kehlmann.

El gran acierto de la novela escrita por Cabezón Cámara es la adopción de la literatura gauchesca, cuyo punto de partida fue el "Martín Fierro". De aquí toma el personaje de la China, nombrada en el poema de José Hernández y la dota de existencia. Una historia que se desprende de la obra cumbre de la literatura argentina y que a través de la mirada virgen de la China Iron, nos lleva junto a su personaje a descubrir el mundo y su propia vida.

La novela original fue publicada en 2017 por la editorial Literatura Random House, y traducida al inglés por la editorial Charco Press, que dirige la traductora argentina Carolina Orloff y difunde obras de escritores argentinos y latinoamericanos.

Esta odisea a través de los ojos de una mujer en la llanura argentina del siglo XIX es su cuarto libro y llega después de "La Virgen Cabeza", "Le viste la cara a Dios" y "Romance de la negra rubia". Gabezón Cámara es considerada una figura de la literatura latinoamericana, cuyas protagonistas son mujeres en un entorno apasionante.

-¿Cómo surgió la idea de darle vida a esta China?

-Tuve un golpe de suerte porque yo no sé hacer formularios y no los hago. Sin que yo lo hubiera pedido surgió una beca en California. Era una beca preciosa, era como estar de vacaciones y que te paguen. Además como está la Universidad hay gente de todo el planeta y estaba cerca de Napa Valley que es la Mendoza de California, con unos vinos espectaculares. Ahí descubrí el pinot noir. Todo lo que tenía que hacer a cambio de esa beca era dar un taller de escritura creativa. En esa época estaba muy enganchada con la métrica entonces hice un taller de narrativa en verso. En Argentina es gauchesca, así que me puse a leer gauchesca a lo loco. Una tarde estaba preparando unos textos para el taller y dije: “pero esto hay que contarlo desde el punto de vista de una chica”. Y así arrancó.

-¿Ahora sentís un poco de presión luego de la nominación al Booke Prize y de tan buenas críticas a tu trabajo?

-De golpe es más visible lo que yo hago. Eso es precioso y también tiene otra reacción, porque pongo una tontera en Twitter y de golpe lo leen dos mil personas. Un poco, nada más, soy una escritora. Es lo único que noto como diferente.

-Que la protagonista de este relato gauchesco sea una mujer, ¿hoy cobra otro sentido?

-Me parece que sin el movimiento feminista las mujeres no estaríamos publicando en la medida que lo estamos haciendo. Sería que de cada cien pibes publicaba una piba. Ahí hay mucha más cabida, porque los catálogos no son cincuenta y cincuenta, si no que hay muchos más varones. Pero no te descartan por ser una mujer. Creo que tenemos más lugar, hay más voces de la literatura diversas. Y a mí no se me ocurre hacer por ahora una ficción cuya protagonistas no sean mujeres. Es lo que a mí me interesa, me divierte.

-¿Qué generó en vos este personaje de la China?

-Para mí la China fue un refugio de alegría y luz en un momento muy duro de mi vida. Porque la escribí cuando estaba agonizando mi papá. Mi papá tuvo Parkinson y llegó hasta el final de la enfermedad, que es una atrocidad. Estuvo dos años viviendo de una manera espantosa y para mí fue muy duro. Cuando escribía era el lugar donde yo ponía la alegría, la luz, la vitalidad. Tengo ese lazo con ese personaje.

Además como es casi una nena cuando se va del pueblo y nunca había salido de allí, no conocía nada, tenía una vida marcada porque a nadie se le ocurría que podía hacer otra cosa. De golpe se le ocurre que puede cambiar de lugar, de conocer otros sitios, personas y paisajes. La China ve todo de una manera inaugural. Para mí el personaje es eso, después está todo lo demás.

-¿Qué opinión te merece este momento, has reflexionado más allá de lo que todos conocemos?

-No tengo la menor idea de qué va a pasar y ojalá lo supiera. Lo que sí me parece es que va a haber una batalla feroz por quedarse con la riqueza y que en esas batallas, los que no somos el 10 por ciento de la humanidad que se caga en el otro noventa, pierde. Espero que esta vez no sea así, por eso vamos a tener que hacer cosas para que no suceda. Los que estamos abajo a veces nos ponemos las pilas, hacemos cosas y nos va mejor. Es duro pero quién dijo que vamos a perder.