viernes 10 de julio de 2020

En el aire - Por María del Rosario Ramallo
Opinión

En el aire - Por María del Rosario Ramallo

En el aire - Por María del Rosario Ramallo

Quienes ya conocen las características de esta columna saben cómo nos agrada plantear la riqueza de un término y su utilización en diferentes frases y contextos. Alguien que pasaba a mi lado, dijo: No hay ni una gota de aire, está insoportable. Entretanto, evoco a un empleado que espera su nombramiento en un nuevo empleo; ante la pregunta sobre su situación afirma que “está en el aire”. Y si otra persona se muestra muy vanidosa, diremos que “se da aires”. Veamos la riqueza de este vocablo y sus aplicaciones: es de raigambre clásica porque ya existía como “aer” en latín y, antes, en griego; su primera acepción es la que lo define como un “gas que constituye la atmósfera terrestre y que está formado principalmente por oxígeno y nitrógeno, con otros componentes como el dióxido de carbono y el vapor de agua”: El aire estaba enrarecido. También se le llama ‘aire’ a la atmósfera, como capa que rodea a la Tierra; además, ‘aire’ es el viento como desplazamiento que se produce por las variaciones de presión.

Si se habla en un sentido figurado, ‘aire’ puede ser la apariencia o el estilo de alguien o de algo; también, la vanidad o engreimiento y hasta las pretensiones y alardes: Llegó con su aire de superioridad. Se da aires de jefe. En otras circunstancias, con esta palabra se alude al parecido o semejanza: Ya el pequeño tiene ese inconfundible aire de familia.

En música, se puede usar ‘aire’ como sinónimo de canción: Al oír esas notas, recordamos los aires de esa canción chilena. Según el diccionario académico, también en el ámbito musical, ‘aire’ es el grado de presteza o lentitud con que se ejecuta una obra: La orquesta arrancó vivamente con esa música, con aire de tarantela. Otras veces, el ‘aire’ es una composición popular que reúne elementos propios de la música de un cierto género o de una cierta región: aires litoraleños.

Se puede usar con valor interjectivo, ‘¡aire!, para incitar a una o a varias personas a que despejen un sitio o a que se pongan a trabajar: Cuando llegó el inspector y vio semejante lío, gritó ‘¡aire!’ para moverlos a realizar tareas.

Si se quiere hacer alusión a una tendencia nueva que viene a sustituir a otra anterior, se puede usar ‘aire’ o ‘aires’:  Se vienen aires de cambio.

Hay locuciones en las que ‘aire’, unido a otros términos, toma valores especiales: al aire libre significa “en un espacio abierto”; al aire equivale a decir “al descubierto”; dar/hacer aire es una locución que indica que se alivia la situación de alguien o de algo por quitarle la presión que tenía: Al reducir ese impuesto, le dieron aire al sector.

Si una persona quiere fingir una superioridad que no posee, se dice que afecta aires de suficiencia; en cambio, cuando alguien habla sin fundamento ni provecho, se dice que lo hace al aire.

Para señalar que no hay que fatigarse en vano se usa la locución coloquial, hoy casi en desuso, azotar el aire; y si alguien come muy poco, se dirá que se alimenta del aire. La expresión cambiar de aires significa que alguien se marcha o cambia de residencia y puede usarse en sentido recto o figurado: Por su enfermedad, el médico sugirió cambiar de aires y ¡Qué cambio de aire se respira con esa nueva gestión!

¿Qué significa en el aire? Tiene cuatro valores: “en el ambiente”, como en Se siente en el aire; “a través de una cadena de radio o de televisión”, como en Ya está en el aire el discurso gubernamental; “en situación insegura o precaria”, como en Su puesto está en el aire; “con mucha ligereza o brevedad, en un instante”, como en Las afirmaciones no convencieron pues estaban en el aire.

La locución verbal vivir del aire señala que una persona se mantiene sin recursos conocidos y seguros. En cambio, si alguien es versátil y cambia frecuentemente de dictamen o de opinión, se dice de él que ‘se muda a cualquier aire’. Si, en cambio, decide tomar distancia de un problema por un período determinado, para poder resolverlo con mayor claridad, se dirá que toma aire.

El planificar algo irrealizable se resume en la locución construir castillos en el aire: Es tan iluso que vive haciendo castillos en el aire.

No usamos mucho en nuestro país, pero sí en España, la expresión verbal coloquial beber (alguien) los aires (vientos) por otra persona, que quiere significar que está muy enamorado de ella.

Existen personas que entienden rápidamente una explicación: en ese caso, se usa la locución verbal captar en el aire; así, Mariela es muy inteligente, capta en el aire cualquier tema, por difícil que sea. De modo análogo, cuando alguien da con prontitud y facilidad una respuesta aguda a cualquier cosa que se dice, se dirá que las mata en el aire.

También, para indicar que alguien sale a pasear, a esparcirse en el campo, o que sale a algún sitio descubierto donde haya brisa, se dice de ella que toma el aire. Y si alguien es de genio muy delicado y quisquilloso, se dice que se ofende del aire.

Muchos refranes han tomado el vocablo ‘aire’ para dar cuenta de diferentes situaciones; tomamos el que dice “Aire, aire, que pasa don Nadie”: encierra un tono irónico pues significa que hay que dejar espacio para que avance una persona que no goza de prestigio ni de la consideración de los demás, aunque ella tenga un elevado concepto de sí misma.

Otro refrán pondera las bondades de una vida en contacto con la naturaleza: “Donde entra el aire y el sol, no entra el doctor”.

Y, finalmente, la reflexión que pondera la fuerza del amor, que para alimentarse debe gozar de la presencia de los seres amados: La ausencia es al amor lo que al fuego el aire, que apaga al pequeño y aviva al grande.

María del Rosario Ramallo - Profesora - Consulta por la UNCuyo