sábado 4 de julio de 2020

El síndrome del "edificio enfermo"
Arquitectura

El síndrome del "edificio enfermo"

Un edificio enfermo es aquel que presenta problemas de mantenimiento y diseño que causan efectos no deseados en sus habitantes.

El síndrome del "edificio enfermo"

Si los ocupantes de un edificio comienzan a sufrir molestias sin origen aparente, es probable que sufran del “síndrome del edificio enfermo”. En estos casos, el origen específico de estas fallas es difícil de identificar, debido a que son muchos los factores involucrados.

Es frecuente que los usuarios de un inmueble presenten síntomas variados, sin lesiones físicas u orgánicas, pero con síntomas proporcionalmente mayores que sus vecinos o la comunidad en la que viven. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha categorizado al síndrome del edificio enfermo en dos tipos:

-Edificios temporalmente enfermos: edificios nuevos o que han sido refaccionados recientemente, en los que los síntomas disminuyen o desaparecen en un período aproximado de seis meses.

-Edificios permanentemente enfermos: inmuebles con síntomas persistentes y que, aunque hayan recibido algún tipo de tratamiento, continúan generando problemas a lo largo de los años.

Características comunes de los edificios enfermos
No se debe diagnosticar prematuramente a un edificio como enfermo. Previamente se debe realizar un examen minucioso para llegar a esa conclusión. Sin embargo, la OMS ha identificado algunas características repetitivas en ámbitos con este síndrome. Éstas son:
-Cuentan con sistemas de ventilación forzada (extractores o ductos) limitando la circulación del aire.
-Son de construcción precaria y de bajo costo.
-Las superficies interiores están recubiertas con material textil.
-Son herméticos.
-Aunque aparecen como eficientes desde el punto de vista energético, no garantizan un correcto control higro-térmico.

Síntomas y diagnóstico
Además de las características propias de los edificios enfermos, los usuarios también desarrollan síntomas asociados, pero usualmente difíciles de relacionar con el estado del edificio. Algunos de estos son:
-Irritación de ojos, nariz o garganta.
-Sensación de sequedad en membranas mucosas o piel.
-Respiración dificultosa, ronquera o picazón.
-Dolor de cabeza, náuseas, mareos y vértigos.
-Elevada incidencia de infecciones respiratorias y resfríos o catarros.

Para efectuar un diagnóstico objetivo se requiere una investigación cuidadosa que incluya a las personas afectadas y sus síntomas. Se recomienda realizar la evaluación durante la tarde ya que las molestias se acentúan al finalizar el día.

Posibles factores de riesgo
Entre los posibles contaminantes están los virus, bacterias, ácaros y otros de origen biológico. Además, los productos químicos con aditivos tóxicos para la salud, también pueden contaminar el ambiente.
-Contaminantes ambientales
Los contaminantes más comunes se pueden agrupar en tres tipos según su fuente:
-Los habitantes del edificio: vapor de agua, partículas o aerosoles y el humo de tabaco son los principales contaminantes originados por el ciclo de vida de los usuarios.
-Los materiales de construcción y revestimientos del edificio: aquellos de materiales compuestos, los vapores orgánicos, polvos y fibras (como asbestos, vidrio o textiles) generadores de la contaminación.
-Factores externos e internos: si el edificio es cercano a fuentes de dióxido de azufre o radón, se deben tomar medidas adicionales para purificar el aire. Además, la ausencia de limpieza del interior de los ambientes y la falta de mantenimiento de los conductos de ventilación, también aportan la contaminación.

También existen otros factores determinantes que producen el denominado "Síndrome del Edificio Enfermo". Entre ellos:
-Olores: gases y vapores que generan incomodidad, irritaciones o sensación de ansiedad y estrés.
-Iluminación: un contraste insuficiente, brillo excesivo y niveles de iluminación bajos pueden causar estrés visual, irritación de los ojos y dolores de cabeza. 
-Ruido: los niveles de presión sonora  no deben superar 70 decibeles. 
-Humedad relativa: puede causar serios daños. Un intervalo ideal de este factor se encuentra entre el 30% y 50%. En casos de que los niveles sean superiores a 70%, se debe intervenir rápidamente, ya que se crea el ambiente propicio para la formación de hongos y otros contaminantes.
-Ventilación: una ventilación parcial o insuficiente es la causa principal del síndrome de edificio enfermo. Ésta siempre debe ser proporcional a la cantidad de personas que utilizan el espacio. También es fundamental efectuar mantenimientos al sistema de ventilación o calefacción y evitar recirculaciones que puedan generar nuevos contaminantes.

Posiblemente no nos demos cuenta, pero permanecemos aproximadamente 90% de nuestro tiempo dentro de un edificio, ya sea casa, trabajo, centro comercial, cine, escuela, etc. Esto significa que nuestra salud depende, entre otras cosas, de la calidad ambiental interior de los espacios que ocupamos.

Una buena iluminación, una visual con el exterior, el bienestar térmico, la calidad acústica y del aire impactan directamente nuestra salud, por lo que se hace importante que las edificaciones operen de forma que los diferentes aspectos contribuyan positivamente a nuestra calidad de vida.

Uno de los factores con mayor impacto en la calidad ambiental de los edificios, es la calidad del aire. Una persona con una permanencia prolongada dentro de una edificación con mala calidad de aire, puede sufrir de los siguientes síntomas:
-Dificultad en la concentración
-Sensibilidad a los olores
-Mareos y naúseas
-Dolores de cabeza
-Malestar en la garganta
-Irritación en ojos y nariz
-Dificultad en el respirar
-Tos y asma.

Esta combinación de síntomas asociados a los espacios de permanencia se denomina síndrome de edificio enfermo, según definición de la OMS en 1986. Según la OMS hasta 30% de las edificaciones nuevas y remodeladas pueden sufrir del síndrome de edificio enfermo. Para evitar que un edificio enfermo afecte la salud de los habitantes, se deben tomar las siguientes acciones:
-Utilizar filtros de ozono; eliminan la mayoría de las fuentes de contamición (moho, bacterias, componentes orgánicos volátiles y olores).
-Reemplazar alfombras o cielorrasos con manchas de humedad; pueden generar moho y hongos.
-Realizar trabajos de pintura, o colocar usar adhesivos y solventes en áreas ventiladas y durante períodos donde haya baja permanencia de personas.
-Verificar y mantener los sistemas de aire acondicionado.
-Aumentar el número de renovaciones de aire exterior buscando mayor entrada de aire limpio (siempre desde el exterior).

Es importante hacer notar que una construcción sustentable es aquella que optimiza el uso de recursos y que a la vez ofrece al usuario un espacio que mejore su calidad de vida. Evitar el síndrome de edificio enfermo es parte de la responsabilidad del equipo de diseño y operación de una edificación, como parte de las estrategias que se deben aplicarse.

(*) Especialista en Lesiones Constructivas Frecuentes