viernes 25 de septiembre de 2020

El placer de disfrutar un espumante desde su servicio
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El placer de disfrutar un espumante desde su servicio

Como cualquier otro vino, los espumosos también tienen sus reglas o pasos para servirlos correctamente. Tips y recomendaciones.

El placer de disfrutar un espumante desde su servicio

Está considerada una de las bebidas más finas y sofisticadas del mundo. De hecho, el champagne francés es famoso y muy apreciado como uno de los productos más exquisitos en su categoría.

Champagne en Francia, cava en España y espumante en Argentina, los vinos espumosos se consumen cada vez más y en cualquier situación. Ya nadie espera la época navideña para brindar y disfrutar una (o varias) copas de la bebida de las burbujas.  

Cada vez más integrado a las elecciones de los bon vivants y con infinitas posibilidades de lograr maridajes perfectos, nada mal vienen algunos consejos prácticos sobre el arte de servir espumantes y recomendaciones para tener en cuenta a la hora consumirlos, ya que tienen sus propias características y, por lo tanto, sus propias reglas de servicio.

Cómo abrir la botella

Aunque para los espumantes no es necesario usar sacacorchos, pocos saben abrirlos correctamente. En primer lugar, es importante asegurarse que nadie haya agitado la botella antes, y tener a mano una copa para servir el primer chorro. Si como parte del ritual, se dejará volar el corcho libremente, es fundamental comprobar el lugar y la cantidad y ubicación de las personas presentes para no ocasionar ningún accidente (no es la manera más formal para destapar un espumoso, pero es algo usual. Por eso, vale la aclaración).

Botella en mano, se retira la cápsula metálica y sosteniendo la botella en un ángulo de 45° se retira el bozal o alambre, manteniendo firmemente, con el dedo pulgar, el extremo del corcho para evitar que salga disparado. Muchas veces, es preferible aflojar los alambres y dejarlos sobre el corcho ya que pueden ayudar a la sujeción.

Luego, hay que girar lentamente la botella (no el corcho) y descorchar con cuidado, muy despacio. Para mejorar el agarre del corcho, se puede utilizar un paño limpio. Cuando el corcho esté casi afuera, se debe inclinarlo un poco lateralmente para liberar lentamente el gas. Debería hacer un ligero siseo y no el típico sonido de descorche apresurado. Esto es muy importante ya que mantiene el máximo de burbujas en el vino y reduce el riesgo de que salga a borbotones.

De la botella a la copa

El típico error de principiante consiste en querer llenar las copas de una vez. Pero, para evitar que el espumante se desborde, es importante servir en dos etapas. El truco consiste en servir una primera cantidad, lentamente e inclinando la copa; así, al deslizarse la bebida por la pared se promueve la formación de burbujas y se elimina la espuma. Se hace una pausa mientras se espera a que la espuma baje y, luego, se sirve por segunda vez hasta la mitad o las dos terceras partes de la copa. De este modo, los aromas se concentran y las burbujas pueden desarrollarse.

Para mantener este volumen, más o menos constante, durante una comida, la persona responsable del servicio tendrá que estar pendiente de las copas de sus invitados para rellenarlas cuando sea necesario.

Sujetar una copa con estilo

Para sujetar una copa de espumante con estilo hay que tomarla por el tallo o pie. No sólo se evitarán las huellas de los dedos sobre la misma, sino que también se impedirá que el vino se caliente. Esta indicación se refiere cuando se usan copas tipo flauta o de vino. Las copas anchas, en cambio, se sujetan por los bordes, evitando posibles derrames.

Una vez sujeta la copa como es debido, se alza a la  altura de los ojos y, luego, se aspiran los aromas antes de beberlo.

Con respecto a la temperatura de servicio, los vinos espumosos se suelen servir fríos, pero no demasiado. En general, los espumantes se recomienda servirlos entre 8 y 12 grados. En un día muy caluroso, pueden enfriarse un poco más, ya que se calentarán antes.

Cada vino con su copa

Las burbujas de los espumosos se mantienen durante mayor tiempo en copas alargadas, tipo flautas. Sin embargo, elegir una demasiado estrecha impedirá introducir la nariz para apreciar el aroma.

Las copas tradicionales para el servicio del vino espumoso (anchas y bajas) son peores, ya que el aroma y las burbujas se evaporan más rápido debido a la extensa superficie.

Entre copas y botellas

Según los usos tradicionales, se calcula aproximadamente 6 copas por botella, aunque todo depende del formato y del volumen de las copas servidas; hay quien pedirá sólo un poco, mientras otros estarán encantados con un servicio generoso.