martes 29 de septiembre de 2020

El deporte no mata, mata el asesino - Por Gustavo Villarroel
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El deporte no mata, mata el asesino - Por Gustavo Villarroel

El deporte no mata, mata el asesino - Por Gustavo Villarroel

El problema no es el rugby. Somos una sociedad enferma, repleta de odio y violencia. Un viejo zorro me dijo en una oportunidad: “Lamentablemente lo anormal, hoy es cotidiano, normal”. Y tenía razón. Golpear es moneda corriente. Violencia no hay sólo en Villa Gesell, violencia no hay sólo en el rugby.

Hoy es imposible compartir un Boca-River con amigos, en la misma tribuna o frente al televisor. Se agotó la tolerancia, el respeto, el diálogo. Es un problema en todos los ámbitos. El deporte no está ajenos a esta realidad agresiva en la cual convivimos a diario.

El rugby no mata. El que mata es el asesino. O los asesinos. En esta oportunidad, son deportistas y practican esta disciplina. Lamentablemente, más de 130 mil rugbiers del país, quedaron manchados por 10, 20, 30 o 100 asesinos. Porque a partir de este asesinato de Fernando Báez Sosa, salieron a la luz cientos de casos de golpiza masivas. Repudiables y absurdas. Pero, no tapemos este flagelo social con una guinda. Violencia existe en el básquet, en el futsal, en el balonmano, el hockey sobre patines.

La final del hockey césped femenino de Mendoza en 2019 terminó en papelón. Siempre se destacaron los valores de esta disciplina, con la que me familiaricé por amigos y colegas. Esos mismos valores se enseñan en todos los deportes: respeto, solidaridad, entrega, lealtad, honestidad.

Estas cualidades son las que se trizaron. El desafío inmediato es reconstruirlas. Pero no depende sólo del deporte, el club, los profes o la escuela. Arranca por la casa, la familia y la sociedad en general. Lamentablemente, existe una “problemática social” que se introdujo en nuestros jóvenes y no tan jóvenes. Y  que no distingue clases sociales ni deportes: el alcohol y la droga. Llegó el momento, de reconocer que este flagelo social está en la puerta de nuestra casa y actuar en consecuencia. No hay que mirar más la vereda de enfrente.