domingo 27 de septiembre de 2020

El camino del deseo - Por José Luis Álvarez
Opinión

El camino del deseo - Por José Luis Álvarez

El camino del deseo - Por José Luis Álvarez

En el libro 21 lecciones para el siglo XXI, Yuval Noah Harari sostiene: "Los humanos votan con los pies. En mis viajes por el mundo he encontrado a numerosas personas en muchos países que quieren emigrar a Estados Unidos, a Alemania, a Canadá o a Australia. He conocido a algunas que desean desplazarse a China o a Japón. Pero todavía no he encontrado a una sola que sueñe con emigrar a Rusia" (1).

Estas palabras, a su vez, me remontan a un artículo de Amalio Rey donde expone cómo la gente vota con los pies, lo que se denomina líneas o caminos del deseo. "Estas bifurcaciones de las rutas oficiales son en realidad una muestra de consenso, un rastro social que se crea porque muchas personas coincidieron en que vale la pena transitarlas.

Se abren, y se mantienen, porque cientos de pasos eligen el mismo camino, porque un número significativo de peatones "votan con sus pies" para converger en su decisión de usarlos. Si no fuera así, se borrarían" (2).

Ya avanzado el siglo, con el crecimiento tecnológico y la revolución de las comunicaciones, debemos empezar a buscar o a tratar de interpretar los caminos del deseo de nuestra sociedad, con vistas hacia un futuro común. Lo importante es proponer una meta que nos posibilite ver estos senderos, así como son visibles en un parque o una plaza. Es necesario percibir esos caminos del deseo y poder entonces aplicar políticas que, a mi juicio, si han sido votadas nos ayudarán a alcanzar los consensos para definir qué hacer y cómo, construyendo el camino que nos trazamos como tribu social modelo siglo XXI.

Ahora, a tal fin, surge una pregunta recurrente: ¿dónde damos el debate para ponernos de acuerdo y en qué? Primero se debe definir cuál es la meta, segundo el punto de partida y tercero cuál es el camino del deseo. Esto implica armar un plano futuro donde no tenemos los pies para votar, ¿cómo marcamos entonces ese camino en nuestra política?, ¿cómo incluimos a quienes no transitan ese mismo sendero del deseo? Interrogantes que requieren del consenso y de nuestras habilidades porque implican interpretar la meta y diseñar los caminos posibles.

¿Por qué planteo esto?, es que aún los caminos votados por los pies requieren de un iniciador, alguien que haga el trazado para que después sea transitado o no; depende de la practicidad, el entorno y que sea obviamente la forma más rápida, más segura y por qué no también, la ruta más vistosa para llegar a la meta.

Hoy la prospectiva nos puede marcar cuál puede ser la meta, insisto en que debemos crear las condiciones para poder ponernos de acuerdo. Esto implica un espacio de trabajo común, despojados de partidismos y de intereses particulares para definir qué queremos lograr como sociedad.

Ya entrados en este siglo en Mendoza seguimos aferrados a metas del siglo pasado. Lo cual no está mal, lo que no está bien es que no tenemos metas, ni planes del siglo XXI, ni una visión que alcance a los 2 millones que seremos en 2.020, ya miramos de atrás a varias sociedades similares a la nuestra, si no nos planteamos una visión de futuro no llegaremos al último vagón del tren que ya pasó.

En Irrigación en  2012 construimos el Plan Agua 2020 (3), planteamos la meta a alcanzar. Trazamos un camino del deseo después de muchas reuniones y consultas en todas las cuencas de la provincia, para consensuar el qué y el cómo, y diseñar el futuro productivo de la región.

Hoy entonces es cuando nos preguntamos, si es a través de la inteligencia colectiva, lo que nos permita resolver el punto de partida, la meta y el camino del deseo.  Si vamos a practicar una democracia 4.0 para resolver nuestro futuro de sociedad organizada.

En la medida en que se reflexione sobre el impacto de las nuevas tecnologías en nuestros quehaceres y en la sociedad en general, deberemos mostrarnos críticos y tener la capacidad de entender y analizar las enormes transformaciones que aparecen ante nuestros ojos. Además, tendremos que ser capaces de cuestionar algunos de estos procesos, y proponer alternativas que mejoren nuestra calidad de vida, garantizando justicia y equidad social, e impidiendo así que nuestros destinos sean manejados por intereses particulares, trazando entonces desde la política el sendero del deseo.

Ojalá entonces como sociedad del siglo XXI tomemos decisiones acertadas con nuestra democracia de los pies, marcando el camino que nos lleve a la meta deseada y donde estemos todos incluidos.
 
1.21 lecciones para el siglo XXI, Yuval 
Noah Harari, de editorial Penguin Random House Grupo Editorial.

2.https://www.amaliorey.com/2018/04/09/los-caminos-de-deseo-o-cuando-la-gente-vota-con-sus-pies-post-568/

3.Plan Agua 2020 https://www.iagua.es/blogs/jose-luis-alvarez/plan-agua-2020-mirada-estratégica-crecimiento-mendoza