sábado 19 de septiembre de 2020

El ataque de los clones: las consolas truchas de tu infancia
Muy Tecno

El ataque de los clones: las consolas truchas de tu infancia

Por el vacío legal y la falta de información, muchos fueron víctimas de copias descaradas de Nintendo, Sega, PlayStation y hasta la Wii.

El ataque de los clones: las consolas truchas de tu infancia

Sin el acceso a internet y con un vacío legal en sus países, es posible que muchos millennials no hayan tenido como primera consola una NES sino una Family. Ni hablar de cartuchos que prometían 99 juegos y hasta una supuesta PlayStation de 8 y no 32 bits. Todos estos clones alcanzaron la fama no sólo por imitar las consolas originales a bajo costo sino también por generar quejas bien justificadas a unos padres fáciles de hacer caer en el engaño.

Para conocer el origen de estas falsificaciones hay que retroceder a principios de la década de 1990, en pleno auge de la Nintendo Entertainment System (NES), la consola de 8 bits que revolucionó el consumo hogareño de videojuegos. Ante los millones recogidos por la empresa nipona, surgieron "Pymes" dedicadas a la tecnología "NES on a Chip" (NOAC), que permitía reducir la placa base de la NES a un chip de tan sólo unos milímetros de lado y bastante asequible.

Los "famiclones" -nombre que refiere al Famicom patentado por Nintendo- proliferaron abiertamente en regiones poco desarrolladas económicamente como Sudamérica, donde Nintendo no lanzó oficialmente la NES y el marco normativo era (es) poco serio respecto a las patentes y la propiedad intelectual.

En ese contexto surgió la famosa Family, sinónimo adoptado por una generación de argentinos criados en los '90. Tenía casi las mismas funcionalidades que la NES y era compatible con los cartuchos, que lucían con orgullo carátulas con promesas de hasta 9.999.999 de juegos en un solo cartucho (todos bugs y variaciones en la paleta de colores).

El precio accesible era un alivio para los padres, víctimas del mismo síndrome de Homero Simpson en la serie: "Yo sé distinguir un 'Panaphonics' auténtico". Con el correr de los años, las copias no autorizadas de sistemas se adaptaron a las nuevas consolas con diseños y nombres extravagantes. Porque la honestidad y la ética corporativa mejor buscarla en otro rubro.

Con el acceso a la información, la masificación de las consolas y los juegos en tabletas y celulares, los clones ya no existen, pero hubo algunos dignos de "admirar":

PolyStation

La consola trucha por excelencia y, posiblemente, la más odiada a la hora de abrir el regalo de Navidad. Su aspecto era idéntico a la primera PlayStation, lo que desataba absoluto enamoramiento frente a la caducada Sega. Sin embargo, al abrir la tapa del lector de CD, la envidia del barrio se convertía en la burla: era una ranura para cartuchos de 8 bits.

Tantas familias fueron timadas que los creadores de la PolyStation se atrevieron a lanzar un diseño ligero de la PSOne y luego el de la PS2 y PS3.

PolyStation

Battman / PX-3600

Sí, con doble 'T' para que la burla al copyright sea completa. Además de Nintendo y Sony, la primera Xbox de Microsoft fue víctima de una clonación. La consola mantiene la X gigante y unos controles iguales a los de la ¡PlayStation! También incluía esa pistola tan noventosa e inútil por donde se la mire.

Battman

Songa

Es la versión pirata del Sega Genesis hecha en Corea del Sur. Por defecto, incorporaba los joysticks de seis botones. Fue muy popular en nuestro país debido a la compatibilidad.

Songa

Treamcast

Hasta la última consola lanzada por Sega tuvo su clon. Nació en China, pero fue más "prolija" que sus compañeras que robaban con los 8 bits. Además de sumar una pequeña pantalla, tenía un firmware modificado que permitía la lectura de CDs truchos y originales de Dreamcast.

Treamcast

Pop Station

Es un guiño directo a la PlayStation Portátil. Contaba de una oferta que incluía fichines de fútbol, submarinos, básquet y hasta un clon descarado de Street Fighter. Los gráficos, casi calcados del viejo Tetris portable.

Pop Station

Chintendo Vii / Sport Vii

A fines de la década del 2000, la Nintendo Wii despertó interés por su mando inalámbrico (Wii Remote) y su modo de juego. Combinaba acelerómetros y detección infrarroja para sentir su posición en un espacio tridimensional cuando era apuntado a los leds en el interior de la barra de sensores, lo que permitía a los usuarios controlar el juego mediante gestos físicos, así como presionar los botones clásicos de un joystick estándar.

Semejante propuesta tuvo su contraparte china falsificada, que se conseguía fácilmente en los supermercados a un precio bajísimo con la promesa del "deporte en casa". Incluía juegos de incierto origen y plagios de Mario y Arkanoid.

Chintendo Vii